Mensaje Nº 101
26 de Marzo de 1980


Mis queridos amigos, estoy verdaderamente feliz de estar con vosotros una vez más de esta manera.

Dentro de poco, amigos Míos, Me veréis.
Presenciaréis de hecho el Regreso de vuestro Hermano de Antaño.
Veréis así el cumplimiento del Plan de Dios, porque el Mandato de Dios Me ha traído hasta aquí.
Asimismo, la humanidad misma Me ha llamado, y gustosamente he respondido a esa llamada.

La Justicia debe ser y será hecha.
El mundo gime por Justicia.
La verdadera razón de los problemas del hombre hoy, es la ausencia de Justicia y de Amor.
Si estos aspectos divinos estuvieran en vigor mañana, una nueva dulzura colorearía vuestras vidas.
Este bondadoso don de Amor y de Justo Compartir emana de Dios.
Sólo mediante su correcta manifestación puede Dios conocerse.
Enseñad esto a los hombres, amigos Míos, y enseñaréis una gran y sencilla Verdad.

Cuando los hombres Me vean, hermanos Míos, verán a un Hombre sencillo y justo.
Todos los que conocen a Dios manifiestan estas cualidades.
Buscadme, entonces, bajo esta apariencia.

Ahora que Mi Presencia es un hecho establecido, puedo ver más claramente los problemas del hombre.
Estos son diversos amigos Míos, pero proceden de una causa sencilla.

La simple falta de Amor es la raíz de todo el sufrimiento del hombre hoy.
Nada sino esto le impide la manifestación de su potencial divino.
Todo lo que es Divino existe en el hombre, pero sin Amor no resultará más que sufrimiento.
Durante mucho tiempo, amigos Míos, habéis sabido esto; muchas veces antes habéis oído la necesidad de Amor.
Sin embargo, ese aspecto divino falta en vuestras vidas.

Yo he venido para mostraros el sencillo Sendero hacia Dios a través del Amor, para enseñaros las técnicas del Amor, el camino a seguir a través del Amor y la Justicia, la correcta relación entre los hombres y así con Dios.

Reconoced entonces a este Hombre sencillo cuando Lo veáis y llamadle Hermano, porque es como un Hermano de todos los hombres que Yo aparezco;
para llevaros de la mano y conduciros al Padre,
para mostraros la maravillosa visión de vuestro futuro,
para establecer en vosotros la voluntad de servir,
para crear con vosotros la Ciudad de la Verdad,
el Templo del Amor,
para conduciros adelante, y de regreso a Dios.

Que la Luz, el Amor y el Poder Divinos del Unico y Santísimo Dios se manifiesten ahora en vuestros corazones y en vuestras mentes.
Que esta manifestación os lleve conmigo de regreso a vuestro Origen.


Mensaje anterior

Mensaje siguiente



Regreso a la página de Mensajes



[REGRESO A LA HOME PAGE] [MAPA DEL SITIO] [AVISO LEGAL] [POLÍTICA DE PRIVACIDAD Y COOKIES]