Mensaje Nº 51
23 de Noviembre de 1978


Mis queridos amigos, de nuevo estoy con vosotros.

Mi Misión, como ya os he dicho, es doble:
liberaros de la esclavitud de las limitaciones que os habéis impuesto, y llevaros conmigo de regreso a Dios.
Os mostraré que mediante la justa distribución de los múltiples recursos de la Tierra, todos los hombres pueden disfrutar de la generosidad de Dios.
Os mostraré, también, que el Sendero hacia Dios es verdaderamente sencillo, que vuestra Chispa Divina se manifestará a través de Mí.

Dejadme hacer este trabajo por vosotros, amigos Míos.
Dejadme guiaros hacia vuestra herencia divina.
Os mostraré maravillas de las cuales no podéis soñar.
Quitaré de vuestros ojos la venda de la ignorancia.
Arrojaré de esta Tierra para siempre la maldición del odio, el pecado de la separación.
Dejadme llevaros conmigo, amigos Míos, de regreso a vuestro Origen, a la cuna de vuestro Ser, y liberar en vosotros vuestra Divinidad.

Mis Maestros os servirán, también, os enseñarán a vivir juntos en verdadera fraternidad, en justicia y armonía.
No olvidéis, hermanos Míos, que sois Uno, que el Padre de Todo os ha creado a Su divina imagen, que a través de vosotros brilla la misma bendita luz de Amor y Verdad.

Se acerca el momento, amigos Míos, en que la Luz de la Verdad brillará en todas partes alrededor de vosotros, cuando el hombre lleve a su hermano a su corazón y lo conozca como a sí mismo.
Dejadme guiaros, amigos Míos, hacia ese bendito estado.
Decid sí a Mi Advenimiento.
Decid sí a Mi Venida, y sed envueltos con la bendición de Mi Amor.

Que la Luz, el Amor y el Poder Divinos del Unico y Santísimo Dios se manifiesten ahora en vuestros corazones y en vuestras mentes.
Que esta manifestación os lleve a veros, juntos, como hijos del Unico Padre.


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