Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Diciembre 2012
Título: Algunas consideraciones sobre el trabajo grupal
Autor: por el Maestro —, a través de Benjamin Creme


Artículo por el Maestro —, un miembro antiguo de la Jerarquía de los Maestros de Sabiduría.
Su nombre, bien conocido en círculos esotéricos, no ha sido aún revelado por diversas razones.
Benjamin Creme está en constante contacto telepático con el Maestro que le dicta Sus artículos


Algunas consideraciones sobre el trabajo grupal

Por el Maestro —, a través de Benjamin Creme, 5 de Noviembre de 2012

El hombre sabio es aquel que estudia todos los ángulos de un problema o situación antes de llegar a conclusiones y acciones que más tarde podrían demostrar lo equivocado que estuvo. El hombre necio hace lo contrario. El tipo de persona que llega rápidamente a una conclusión en este sentido es rápido en entusiasmarse, e igual de rápido en negar y rechazar. Carecen de paciencia y consistencia de pensamiento. Tienden a mantener de sí mismos una alta y seria autoestima que les hace duros a la hora de juzgar a los demás. Normalmente son completamente inconscientes del espejismo de sus acciones y decisiones.

Tales personas no son intrínsecamente inútiles para un grupo. En realidad, si los eventos son favorables, podrían ser colaboradores útiles en muchos sentidos. Sin embargo, cuando los eventos van contrarios a sus expectativas, se pueden volver muy destructivos y difíciles de tratar. Existen muchos así en los grupos en todo el mundo que amenazan la preciosa unidad del todo.

Un problema común en los grupos que trabajan es aquel que realiza muy poco del esfuerzo grupal y por esa misma razón importuna al grupo con constante crítica. Se sienten enfadados y envidiosos de que otros hagan más trabajo, y más útil, pero no están preparados para sacrificar su tiempo para hacer lo mismo. Su constante flujo de crítica, rara vez son conscientes, es profundamente destructivo para la unidad y bienestar del grupo.

Luego están aquellos que prometen su tiempo y energía, pero encuentran, demasiado a menudo, que no pueden cumplir su ofrecimiento en última instancia. Muchas son las estratagemas de tales personas poco entusiastas y poco involucradas que sumergen sus tímidos pies en las exigentes aguas del verdadero trabajo grupal. Este, idealmente, proviene del alma, y en lo que concierne al alma, el trabajo, por más arduo que sea, es bienvenido y gozoso, no una carga o sacrificio sino un simple acto de servicio diligentemente dado.




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