Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Octubre 2008
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como "ángeles" salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un 'familiar', una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el 'patrón' de una persona real, pero en la mayoría de las veces el 'familiar' es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


¡Mantén la fe!

Estimado Editor,
En marzo 2008 asistí a una manifestación semanal por la paz en Marietta Square, Atlanta. Normalmente asistimos unos pocos, incluyendo una mujer llamada Judy que está allí cada tarde del viernes. Unos 10 minutos o así antes de que acabáramos, una joven pareja negra se acercó caminando a nuestra esquina. La joven mujer cruzó la calle pero el joven se quedó y leyó nuestras pancartas. Medía aproximadament 1,88 metros. Tenía pelo corto puntiagudo estilo rastafari, ojos y rostro brillantes. También observé que llevaba una bufanda púrpura muy brillante alrededor del cuello. Leyó todas nuestras pancartas y leyó mi pancarta con una cita de Maitreya: "Sin compartir no puede haber justicia". Sonrió y parecía que le faltaba un diente frontal superior. Luego fue a hablar con mi amiga Judy. Ella le contaba cuán desanimada estaba debido a la guerra. Él le dijo: "Señora, tiene que mantener la fe. Los cambios están en camino". Cuando dijo esto, le miré y recordé algo que Benjamin Creme dijo sobre cómo los Maestros a veces podrían llevar un traje de negocios, ¡pero con zapatillas! No sé lo que me forzó a mirar sus pies pero lo hice y pensé "ninguna zapatilla". Miré hacia arriba y el me obsequió con una gran sonrisa. Observé que sus dientes eran perfectos, no faltaba ninguno. Se despidió y cruzó la calle.
Acabamos y crucé la calle camino a mi coche aparcado. La joven mujer estaba en una cabina de teléfono intentando realizar una llamada. Se giró hacia mí y dijo: "Señor, el teléfono se tragó mi dinero y no tengo más cambio. ¿Me podría dejar 50 céntimos?". Le di un dólar y le dije: "Entre en el restaurante y mire si se lo pueden cambiar". Ella dijo que regresaría en un momento. Le dije: "Quédeselo".
Caminé unos pocos metros y vi al joven sentado en un banco. Me dijo: "Estoy tan enfermo y cansado de cómo están yendo las cosas en el mundo". Continuó: "Pronto me veréis y me presentaré ante la gente y les diré cómo todos podemos realizar los cambios, juntos". Dijo algunas otras cosas y no recuerdo todo lo que dijo pero entonces me miró a los ojos y dijo: "Nunca juzgo a nadie si es bueno o malo. Sólo observo las buenas cosas que hacen". Se puso de pie y dijo: "Mantén la fe. Me verás frente a las personas realmente pronto y haremos los cambios juntos". Cuando estaba a punto de marcharse caminando, me pidió un cuarto de dólar. Le dije que tenía una mejor idea, puse mi mano en el bolsillo y saqué la billetera y le di unos 20 dólares en billetes de uno, todo el dinero que llevaba. Él exclamó en voz alta: "¡No lo has hecho! ¡Muchísimas gracias!" Desapareció por la concurrida acera mirando por encima de la gente y gritó: "Mantén la fe. ¡Me verás realmente pronto! ¡Haremos los cambios juntos!" Mientras se alejaba caminando, mirándome, volviendo a gritar que le vería realmente pronto, observé que nadie le prestaba atención. Era como que ni siquiera le veían.
¿Era este hombre Maitreya o un Maestro? ¿Quién era la joven mujer?
G. W., Atlanta, GA, EEUU.
(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre era Maitreya. La 'mujer' era el Maestro Jesús.)


Trabajo de luz

Estimado Editor,
El 17 de mayo de 2008, en la conferencia de Benjamin Creme en Osaka, estaba de pie cerca de la exposición de cruces de luz cuando mi hermano fue al lavabo. Un hombre alto y delgado de 60 y tantos años y un joven de unos 20 años vinieron juntos a ver la exposición de cruces de luz. El hombre mayor mostró las cruces al joven diciendo seriamente: "¡Aquí! ¡Mira esto!" El hombre mayor continúo hablando con el joven entusiasmadamente: "¡Increíble!" "¿No es asombroso?" Él parecía entusiasmado. Yo estaba contenta de ver su entusiasmo y le expliqué que la primera cruz de luz apareció en un barrio pobre de Los Angeles, EEUU. "¿De verdad? Ya veo", asintió. Él preguntó: "¿Esto sucede por la luz?" Le contesté que no era por la luz misma, sino un milagro tenía lugar cuando la luz se reflejaba a través del cristal.
Entonces el hombre mayor me preguntó de repente: "¿Sois todos voluntarios, no?" "Sí", respondí. Él parecía bastante impresionado. "Eso es asombroso, en tiempos tan terribles trabajar como voluntarios. Es realmente maravilloso". Luego el hombre mayor le dio un codazo al joven y se marcharon. ¿Podría decirme, por favor, quiénes eran?
N. S., Okayama, Japón.
(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre mayor era Maitreya y el hombre joven era el Maestro Jesús.)


Cuatro cartas de la misma persona:

Rescate

Estimado Editor,
(1) En algún momento a mediados de la década de 1970 asistí al 'Día de Bateo' en el Yankee Stadium en Nueva York con tres de mis hermanos. Éramos relativamente jóvenes en ese momento, entre 11 y 16 años. Después del partido de béisbol, se nos acercó un hombre y nos preguntó si deseábamos vender los bates que nos dieron en el partido. Comenzamos una pequeña sesión de regateo que acabó cuando este hombre atacó a mi hermano y comenzó a estrangularle en un intento de quitarle el bate. Como surgido de la nada, aparecieron dos hombres de traje que agarraron al hombre, dándonos la oportunidad de saltar dentro del coche de nuestros padres que justo había aparecido por al esquina para recogernos. ¿Eran los dos hombres de traje Maestros? ¿Si es así, quiénes?
(El Maestro de Benjamin Creme confirma que los hombres eran Maitreya y el Maestro Jesús.)

Un libro no para quemar

(2) A mediados de la década de 1980 mi novia y yo íbamos conduciendo por una autopista interestatal a las afueras de Laramie, Wyoming. Eran las 9:30 de la noche. Éramos los únicos que nos dirigíamos hacia el este por la carretera cuando una mujer de una ranchera se puso al lado de nuestro camión, haciendo sonar su bocina para llamar nuestra atención. Bajé la ventanilla y ella nos dijo chillando que salía humo de la parte trasera de la caravana. Rápidamente me detuve en el arcén, abrí la parte trasera y surgieron llamas. Teníamos todas nuestras pertenencias en la caravana. Un trailer se detuvo en el otro costado de la interestatal y el camionero cruzó la autopista con un extintor pero se quedó sin fluido antes de que pudiera apagar las llamas. Nos quedamos de pie a cierta distancia mientras mirábamos cómo las llamas consumían la caravana con todo su contenido que iluminaba toda la interestatal.
Mientras observaba, el único objeto que deseaba que no se hubiese destruido era un 'álbum infantil' que mi madre había hecho cuando mis hermanos y yo éramos muy pequeños. Tenía cortas descripciones de nosotros desde el nacimiento hasta los 7 años. Al día siguiente fuimos hasta el taller donde había sido remolcada la caravana. Estaba completamente quemada, incluidos los neumáticos. Incluso las joyas, las cucharas y el recubrimiento metálico de la caravana se habían fundido. Pero encontramos el 'álbum infantil' sólo quemado en los bordes. (1) ¿Podría la mujer de la ranchera o (2) el camionero haber sido un Maestro? (3) ¿Fue una intervención divina la que salvó el 'albúm infantil'?
(El Maestro de Benjamin Creme confirma: (1) No; (2) No; (3) Sí, por el Maestro Jesús.)

Jurisprudencia

(3) En diciembre de 1998, alrededor de las 10 de la noche, entré en la oficina de correos para recoger mi correo del apartado de correos. Cuando giré en una esquina me sorprendí de ver a un hombre sentado en el suelo con las piernas cruzadas. Era un hombre sin hogar que buscaba refugio de una climatología muy fría. Entablé una conversación mientras recogía mi correo y luego me senté a su lado y continué la conversación. Su nombre era Mike y me pregunté si creía en Jesús y si pensaba que él regresaría. Le contesté: "Sí, creo en Jesús", y luego le sugerí que quizás Jesús ya había regresado. Él me preguntó si leía la Biblia y si sabía lo que decía la última página. Le contesté que no lo sabía y que no leía asiduamente la Biblia.
Pasados 5 a 10 minutos, me preguntó si le compraría algo para comer. "Por supuesto", le dije y salí a comprarle comida. Lo único abierto cerca era un restaurante. Entré y pedí un bocadillo. Cuando iba a pagar el bocadillo, descubrí que sólo tenía 5 dólares y no era suficiente. No aceptaban mi tarjeta de crédito. Les dije que el bocadillo era para una persona sin hogar en la oficina de correos y el director, muy amable, sólo me cobró 5 dólares por el bocadillo.
Regresé a la oficina de correos, le di a Mike su cena y me senté nuevamente junto a él para charlar. Parecía extraño que casi nunca miraba a su cena. Parecía también extraño que me admitiera que era alcohólico, aunque mientras estuvimos sentados allí y él continuamente erutaba, no pude oler alcohol en su respiración.
Otro hombre llegó para recoger su correo y Mike le dijo: "Eres más apuesto que yo", a lo que el extraño le contestó: "La belleza está en el ojo del observador". Justo en ese momento otra persona entró en la oficina de correos, ¡una oficina de correos bastante concurrida para las 10 de la noche! Esta persona (una mujer) se acercó directamente a Mike, se agachó y colocó cinco billetes de un dólar en el suelo para él. Mike le agradeció, los empujó hacia mí y dijo, "Aquí, llévate el dinero". Esto nuevamente me pareció muy extraño. Empujé nuevamente el dinero hacia él y dije: "Pienso que probablemente podrás usarlo". Hablamos un poco más y cuando me levantaba para irme le dije que había disfrutado con el encuentro y me despedí. Mientras salía de la oficina y bajaba la escalera, comencé a sentir un profundo sentimiento de pena, cuán injusto se había convertido este mundo y el dolor que las personas tenían que padecer. ¿Podría este hombre sin hogar haber sido un Maestro? ¿Y los demás?
(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre 'sin hogar' era el Maestro Jesús. La 'mujer' era Maitreya.)

Visita inesperada

(4) Durante una de las meditaciones en la conferencia de Meditación de Transmisión de San Francisco en julio de 1998, dos personajes divertidos entraron en la sala de meditación. Uno hizo mucho ruido hablando, y el otro no pronunció ni una palabra. Nadie sabía quiénes eran. Permanecieron poco tiempo y luego se marcharon. ¿Eran estar personas quizás Maitreya y el Maestro Jesús?
D. L., Boulder, Colorado, EEUU.
(El Maestro de Benjamin Creme confirman que realmente lo eran. El más hablador era Maitreya, y el silencioso era el Maestro Jesús.)




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