Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Noviembre 2007
Título: La Tierra atribulada
Autor: por el Maestro —, a través de Benjamin Creme


Artículo por el Maestro —, un miembro antiguo de la Jerarquía de los Maestros de Sabiduría.
Su nombre, bien conocido en círculos esotéricos, no ha sido aún revelado por diversas razones.
Benjamin Creme está en constante contacto telepático con el Maestro que le dicta Sus artículos


La Tierra atribulada

Por el Maestro -, a través de Benjamin Creme, 14 de octubre de 2007

Se podría decir que finalmente algunos hombres están comenzando a tomarse seriamente los peligros planteados por el calentamiento global y los consiguientes cambios climáticos que está causando. Es cierto que existe mucha discrepancia sobre la realidad y alcance de los peligros, y de los mejores medios para abordar los problemas que se admite que existen. Sin embargo, no cabe duda de que algunos hombres, al menos, están reconociendo que los hombres se enfrentan a una tarea formidable para detener el progreso de la destrucción y estabilizar el medio ambiente. También es cierto que incluso los hombres más conscientes y preocupados conocen poco la amplitud y complejidad de los problemas.
El problema de la contaminación es uno de tales casos. La contaminación toma muchas formas, algunas obvias y fáciles de abordar, si existe la voluntad de hacerlo. Algunas, sin embargo, requieren de una ciencia y un remedio aún desconocidos para el hombre; son tan tóxicos y destructivos que deberían tener la máxima prioridad para superarlos. El efecto de la contaminación en la calidad del aire, los alimentos, en los animales y en los peces, en los ríos y los océanos, es conocido pero en gran parte ignorado. El más destructivo de todos, el causado por la radiación nuclear, espera el descubrimiento por parte de los científicos de la Tierra. Los niveles superiores de la radiación nuclear están más allá de la actual tecnología atómica. También son los más tóxicos y peligrosos para el hombre y los reinos inferiores. En todos esos niveles deben superarse los problemas de la contaminación. Esto puede lograrse sólo con una completa reconstrucción de las actuales estructuras políticas, económicas y sociales.

Devastado

El hombre ha devastado y contaminado la Tierra, y dañado gravemente su propio entorno. Ahora el hombre debe considerar como una primera prioridad remediar aquello que ha dañado para así restablecer la salud de su planeta enfermo. Él debe aprender a simplificar sus exigencias sobre el planeta y aprender la belleza de la simplicidad y la alegría de compartir.
El hombre tiene poca elección: la urgencia de la tarea exige acción inmediata; pocos realmente comprenden la verdadera magnitud del daño ya infligido. La pregunta puede formularse: ¿puede el planeta Tierra ser salvado y con qué medios?
La respuesta es un rotundo ¡SÍ! y por medios que conllevan la transformación de los modos de vida actuales de la mayoría de los hombres.
La suma ambición de los así denominados países 'desarrollados' es lograr un siempre creciente porcentaje de crecimiento de sus economías para hacerse, así, más ricos; y, en un mundo económico basado en la competencia, alcanzar dominio y poder, y así disfrutar de niveles más elevados de vida. Siendo esto así, el pillaje de la Tierra, el arrogante despilfarro de recursos, se considera como algo natural y necesario. Esta acción irresponsable ha llevado finalmente al planeta Tierra al borde de la ruina.

Urgente

Maitreya, podéis estar seguros, no tardará en abordar este urgente problema y en presentar Sus soluciones. El primer paso, Él abogará, es la aceptación de la urgencia que muchos actualmente niegan. El compartir, Él dirá, es el comienzo del proceso de cambio que proporcionará las respuestas a nuestras penurias y a la rehabilitación de la Tierra.




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