Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Mayo 2007
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como "ángeles" salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un 'familiar', una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el 'patrón' de una persona real, pero en la mayoría de las veces el 'familiar' es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


Ayuda a mano

Estimado Editor,
El sábado 11 de marzo de 2000, divisé un escritorio de madera abandonado mientras caminaba por una calle de Berkeley, California. Teniendo necesidad de un escritorio así para mi nuevo apartamento, decidí llevármelo. No tenía coche así que lo llevé un par de manzanas y lo arrastré hasta el metro.
Eran las 5 de la tarde mientras arrastraba el viejo escritorio por la calle 11 en por el centro de Oakland cuando un hombre mexicano, de 50 y tantos años y con algo de barriga, me vio y me preguntó hacia dónde me dirigía. Le dije: "A unas pocas manzanas".
Se ofreció a llevarme en su muy vieja camioneta amarilla. Nos dimos la mano y nos presentamos, aunque he olvidado su nombre. Era alguien que había tenido compasión de mí y de ninguna manera me despreció por arrastrar ese escritorio por la calle. Tenía una conducta completamente relajada, contento de realizar ese servicio y actuando como si el servicio fuese su mismísima naturaleza. Le agradecí y subimos el escritorio a la parte trasera de la camioneta.
Me dirigí a la puerta de la camioneta y vi un perro en la zona de asientos delanteros. El hombre pidió al perro que fuese a la parte trasera de la camioneta y le llevó hasta un espacio muy estrecho entre un costado del escritorio y el costado de la camioneta. Yo estaba un poco asombrada de cómo el perro tenía la plena confianza en su amo para saltar y colocarse en ese minúsculo espacio.
El hombre encendió el motor y comenzamos a avanzar calle abajo. Le dije que debíamos girar en Jackson Street. Él repitió "Jack-son" en un inglés con mucho acento. A una manzana de Jackson, le indiqué que debíamos girar a la izquierda. Él asintió. De alguna forma parecía ya saber dónde debíamos girar a la izquierda.
Él dijo con una sonrisa y con genuina seriedad el bello día que hacía. Mientras nos acercábamos a mi edificio, le señalé un sitio donde podíamos aparcar, pero él preguntó si un poco más abajo (más cerca de mi edificio) no sería mejor y le contesté que sí. Él detuvo la camioneta y dijo que me ayudaría a sacar el escritorio. Por el rabillo del ojo le vi saltar al mismo minúsculo espacio que ocupaba el perro con sorprendente agilidad a pesar de su apariencia poco atlética y edad relativa. Levantó el escritorio y me lo pasó. Recordando la historia de mi Biblia, le dije al hombre, después de agradecerle: "eres un buen samaritano". Él me obsequió con una sonrisa inescrutable, tipo Mona Lisa. Le saludé, y él dijo, "te veré más tarde".
¿Quién era el hombre y su perro?
S. R., Oakland, California, EEUU.
(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre era Maitreya. El perro era un perro.)


Seis cartas de la misma persona:

Mensaje simple

Estimado Editor,
En las Navidades de 1996 iba caminando por una calle de Barcelona cuando pasé al costado de un mendigo que no había visto antes. Parecía árabe y llevaba una túnica y turbante. Aunque parecían harapos remendados, estaban limpios y bien planchados como recién sacados de la lavandería. El hombre tenía tez morena y tenía 50 o 60 y tantos años. Él estaba quieto, mirando hacia delante e irradiaba una especie de dignidad y humildad. En sus manos tenía un cartel de cartón con la palabra HAMBRE en mayúsculas en castellano. Me conmoví con la escena y en ese momento pensé que podía ser Maitreya. Le di algunas monedas y continué mi camino.
Algunos meses después le volví a encontrar mendigando en las Ramblas de Barcelona. Era un día soleado y yo estaba paseando. Cuando le vi, todo era igual, sus harapos perfectos, su apariencia, su postura, sólo el mensaje del cartel que sostenía había cambiado. Esta vez la palabra era POBRE, en mayúsculas y en castellano.
Me detuve a una distancia prudente para observar ya que estaba seguro de que era Maitreya. Pensé en preguntarle si conocía a Maitreya pero no me atreví así que le di algunas monedas y continué caminando. Pensé que si le volvía a encontrar, entonces "a la tercera va la vencida" y quizás me atrevería a hablar con él, pero no volví a verle desde entonces.
Después de unos pocos días, le comenté a una amiga del grupo de Meditación de Transmisión sobre ello y para mi sorpresa ella también se lo había encontrado, la primera vez, el mismo día que yo, en la acera opuesta de la calle, y la segunda vez, el mismo día, y aproximadamente a la misma hora que yo, le encontró en las Ramblas. Ella también pensó que era Maitreya y no le ha vuelto a ver desde entonces. ¿Quién era el mendigo que me encontré dos veces?
(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el 'mendigo' era Maitreya.)

Caballero distinguido

(2) En 1995 o 1996, en una mañana soleada, como es normal en Catalunya, España, iba de camino a casa por la ruta habitual después de mis clases de medicina china. En una calle cerca de las Ramblas de Barcelona, vi a dos hombres hindúes que se acercaban en dirección opuesta. Ambos tenían la misma estatura y apariencia. Eran altos, esbeltos y caminaban de prisa y con paso firme. Vestían ropa similar, túnicas largas y muy sencillas, y sandalias. Sólo el color de la túnica era diferente. Una era azul claro y el hombre que la llevaba era de tez blanca, ojos claros y barba recortada. La segunda túnica era blanca y el hombre que la llevaba tenía tez morena, cabello oscuro y ojos marrones. Su apariencia era muy impresionante.
Pasaron a mi lado y el hombre de blanco me miró por el rabillo del ojo con una sonrisa que irradiaba alegría y sinceridad. Después de que pasaran a mi lado, me giré para observarles dado que la situación tenía un tinte de irrealidad. Vi que las túnicas eran perfectas, inmaculadas, no tenían costuras ni arrugas. También pude observar, que más que caminar, parecían deslizarse sobre la acera y sobresalían de su entorno con luz propia, aunque no se podía observar ninguna luz salir de ellos.
(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre con la túnica blanca era Maitreya y el de la túnica azul era el Maestro Jesús.)

Correr delante

(3) Una noche, de vuelta de la Meditación de Transmisión, estaba un poco abatido y aunque eran las 11 de la noche, decidí pasear un poco antes de volver a casa. Iba caminando por una calle vacía, donde la mitad del alumbrado estaba apagado y estaba un poco oscuro. De pronto del lado oscuro de la calle, en la acera opuesta, apareció un hombre joven de tez morena, vestido moderno con tejanos y una chaqueta de cuero negra.
Cruzó la calle, caminando directamente y con determinación hacia mí, con una gran sonrisa de dientes blancos. Al principio pensé que iba a saludar a alguien que venía detrás de mí, pero pude ver que no había nadie más. Así que pensé que deseaba preguntar por una dirección o algo así, pero no fue el caso. Pasó muy cerca de mí, casi tocándome, y su gran sonrisa no cambió pero no me miraba ni me preguntaba nada. Para ser sincero, estaba un poco perplejo con la situación y comencé a reírme. Me giré, pensando que no podía ser otro que Maitreya, y comencé a seguirle. Lo extraño fue que aunque él caminaba muy calmadamente y yo lo hacía deprisa, él se iba alejando de mí. Era un poco irreal, como si la velocidad y el tiempo estuviesen distorsionados. Al final no le pude alcanzar. Giró en una esquina y después de unos pocos segundos yo hice lo mismo pero ya no le pude ver. Entonces me vino a la mente una frase de La Misión de Maitreya, Tomo II: "Incluso cuando me veáis, no corráis tras de Mí. Si corréis tras de Mí, me perderéis. No puedo ser monopolizado, pertenezco a todos". ¿Era este joven moreno Maitreya?
(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el 'joven moreno' era, realmente, Maitreya.)

Belleza balcánica

(4) Un miércoles, durante la época de la guerra en Bosnia-Herzegovina, iba de camino a la Meditación de Transmisión, por Pelayo, una calle comercial concurrida en el centro de Barcelona, cuando vi a una joven mujer de unos 20 y tantos años sentada en la puerta de una tienda pidiendo dinero. Por su apariencia, pensé que provenía de los Balcanes y quizás había huido del conflicto allí. Lo que me sorprendió fue que parecía una modelo sacada de una sesión de fotos, muy bella, con pelo rubio liso y bien arreglado. Iba vestida de blanco con unos pantalones cortos muy ajustados y tenía un bolso de cuero a su lado.
Todo parecía nuevo, como si lo acabara de comprar. Su rostro era muy pacífico y no reflejaba ningún sufrimiento. Sin embargo, sentí un inmenso dolor y pensé que una mujer joven y bella como ella, con su figura y con dificultades económicas, podía ser una presa fácil para cualquier proxeneta. Me sentí tentado de ofrecerle cobijo y comida durante unos días pero al final no me atreví y le di unas monedas. ¿Era esta joven Maitreya?
(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la 'joven' era el Maestro Jesús.)

Recomendación

(5) Durante mis estudios de medicina china en 1995 o 1996, entré en una librería, Happy Books, para comprar un atlas de anatomía. Encontré uno con dos tomos, no excesivamente grande. Me gustaron las fotos porque tenían una resolución muy buena, pero dado que no pasaba una buena racha económica, no me decidía si comprarlo o no. Mientras pensaba qué hacer, un hombre se detuvo a mi lado para mirar el mismo atlas. Tenía el pelo canoso rizado, tez blanca y llevaba traje. Me recordó a Benjamin Creme. Hablamos durante un rato sobre si valía la pena comprar el atlas. Él me dijo que lo iba a comprar para su hija, que estudiaba medicina. Esto me hizo decidirme a comprarlo ya que el hombre parecía convencido de que era bueno. ¿Es posible que este hombre fuera Maitreya?
(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre era, realmente, Maitreya.)

Conversación callejera

(6) En Navidades de 1994 o 1995, pasé caminando al lado de un hombre que vendía La Farola, el periódico español de las personas sin techo. Era joven, apuesto y tenía una mirada seria. Tenía bigote, llevaba tejanos, una chaqueta de ante marrón y un sombrero de alas marrón. Pensé que no era uno de los vendedores del barrio y su apariencia me sorprendió. Él estaba completamente quieto, con el periódico en sus manos y mirando hacia delante.
Aunque la calle estaba muy concurrida, nunca miró a las personas, parecía ausente. No hacía ningún esfuerzo por vender, simplemente esperaba a que alguien comprara. También recuerdo que cuando pasé frente a él, mi corazón comenzó a latir más fuerte y deprisa. Le miré durante unos instantes y continué mi camino. Al día siguiente volví a encontrarle en el mismo lugar y con la misma actitud. Volví a mirarle durante unos instantes y seguí mi camino. Algunos días después del último encuentro, le volví a encontrar en el mismo lugar y con la misma actitud, pero esta vez algo había cambiado. De pronto se fue a hablar con dos hombres que estaban en medio de la multitud de la calle. De la forma que hablaban parecían que debatían algunos planes. Les observé durante unos instantes y continué mi camino. Desde entonces no he vuelto a ver a este hombre vendiendo periódicos. ¿Quiénes eran estos tres hombres?
X.C., Barcelona, España.
(El Maestro de Benjamin Creme confirma que los tres hombres eran discípulos del Maestro Jesús.)




[REGRESO A LA HOME PAGE] [MAPA DEL SITIO] [AVISO LEGAL] [POLÍTICA DE PRIVACIDAD Y COOKIES]