Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Marzo 2006
Título: El fin de la guerra
Autor: por el Maestro —, a través de Benjamin Creme


Artículo por el Maestro —, un miembro antiguo de la Jerarquía de los Maestros de Sabiduría.
Su nombre, bien conocido en círculos esotéricos, no ha sido aún revelado por diversas razones.
Benjamin Creme está en constante contacto telepático con el Maestro que le dicta Sus artículos


El fin de la guerra

Por el Maestro —, a través de Benjamin Creme

Cuando llegue el momento de considerar las consecuencias, los hombres se asombrarán y avergonzarán del desperdicio de la guerra. Más que cualquier otra actividad de los hombres, la guerra engulle ávidamente recursos y vidas. Nada se escatima en el esfuerzo por superar al ‘enemigo’; todo se sacrifica para lograr la victoria. Así el hombre ha librado implacables conflictos contra su prójimo, y no siempre en defensa propia. En la mayoría de las veces, la guerra se ha utilizado para la expansión de territorio, la acumulación del botín o, más aborrecible, la captura de esclavos. Los ‘botines de la guerra’ es una frase utilizada a la ligera para describir el propósito subyacente de la mayoría de guerras.

Hoy, hemos alcanzado un momento en el que los hombres deben tomar seriamente la labor de poner fin a la guerra. Los hombres deben comprender que no existe problema o situación que necesite de la guerra para solventarse o curarse. Siendo esto así, las naciones deben actuar juntas y poner fin para siempre a esa aptitud destructiva de los hombres.

Si no lograran hacerlo, ellos amenazarían la existencia de la raza. La paz ya no es opcional para los hombres: ellos tienen ahora en sus manos las armas más mortíferas de todos los tiempos que, si se utilizaran en una guerra de gran envergadura, profanaría el planeta y lo dejaría sin vida durante eones de tiempo. ¿Por qué, entonces, exponerse a tal desastre, a tal final?

Pendiente resbaladiza

Maitreya, podéis estar seguros, hablará así en Su emerger. Él mostrará a los hombres que las pequeñas guerras pueden conducir a terribles consecuencias, y situaría a los hombres en la pendiente resbaladiza de la autodestrucción. Él aconsejará seriamente y apartará a los hombres de lo impensable. Estad atentos pero no temerosos; confiad en Maitreya para que guíe sabiamente las acciones de los hombres. Desempeñad vuestra parte en la labor de educar a vuestros hermanos y hermanas y así aligerad Su carga.

Contad a todo aquel que escuche que el Esperado está aquí, listo para comenzar, abiertamente, Su Misión. Que Él confía en los hombres y mujeres de buena voluntad para trabajar con Él para la paz y la justicia, la libertad y el amor. Contadles esto. Contadles que Maitreya tiene la respuesta sencilla para los males del mundo. Que el compartir engendrará la confianza que abrirá la puerta, y los corazones de los hombres, a la paz bendita.

Así veréis el florecimiento del espíritu humano en la fraternidad y la cooperación. Entonces los problemas y las obstrucciones se disiparán, superados en una buena voluntad desbordante.

Así será, y así presenciaremos el fin de la abominación de la guerra. Tal es el propósito de Maitreya y firme es Su voluntad para su logro.




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