Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Junio 2006
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como “ángeles” salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un ‘familiar’, una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el ‘patrón’ de una persona real, pero en la mayoría de las veces el ‘familiar’ es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


Bilocación

(1) Estimado Editor,

El 18 y 19 de marzo del 2006, el grupo de Meditación de Transmisión de Southend tuvo un stand en la Feria Mente, Cuerpo y Espíritu en Brentwood, Essex, Reino Unido. Organizamos un taller de Meditación de Transmisión y colocamos un folleto sobre las conferencias del Sr. Creme en Londres sobre cada una de las sillas.

Una señora recogió el folleto y preguntó: “¿Me podría explicar sobre Maitreya?” Cuando comencé a hablar sobre la Reaparición me pareció que ella lo sabía todo sobre ello. Sonreía todo el tiempo y me instaba a continuar. Ella también se quedó para la Meditación de Transmisión de 20 minutos al final de la reunión. Estaría muy agradecida si pudiera preguntar a su Maestro quién era esa señora.

E. P., Westcliff on Sea, Essex, Reino Unido.

(2) Estimado Editor,

Estuve presente en una excelente charla sobre Meditación de Transmisión impartida por Essey Payne en el Festival Mente, Cuerpo y Espíritu de Brentwood en marzo del 2006, y regresé a nuestro stand para ver a mi compañera, Sue, hablando con una mujer muy atractiva de unos 30 años, que respondía de forma exuberante a la información dada. Tenía una risa alta y contagiosa y una vitalidad totalmente llamativa, y Sue, que sólo tiene un 10 por ciento de visión, también percibió que había algo en ella. Cuando regresó brevemente unos pocos minutos después, pareció desilusionada de que Sue no estuviese, y me ofreció su mano diciendo: “Gracias de todos modos”. ¡Prácticamente salían chispas de esa mujer! ¿Era Maitreya?

J. W., Romford, Essex, Reino Unido.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la ‘mujer’ en ambas cartas, y vista al mismo tiempo en dos sitios diferentes, era Maitreya.)


Dilema moral

Estimado Editor,

El domingo 20 de febrero de 1999 viajé con un amigo desde Brujas hasta Amberes (Bélgica) en tren.

Bajamos en la estación central de Amberes, cruzamos la calle y llegamos a la acera, donde un mendigo se dirigía en nuestra dirección. Me detuve frente a él, preguntándome que era lo que quería de mí. Tenía su mano derecha extendida, como si estuviese mendigando y recuerdo haber pensado: “Oh, no, ¿qué es lo que quiere de mí?” Normalmente hay bastantes mendigos en ese barrio y siempre tengo sentimientos enfrentados. Me gustaría ayudarles, pero también sé que darles dinero en la mayoría de los casos no es la solución.

Mi confusión se convirtió en perplejidad cuando el mendigo extendió su mano un poco más como si deseara estrechar las manos. De alguna manera busqué su mano. Me di cuenta que estaba sucia (probablemente por hurgar en la basura, pensé). Luego dijo en holandés: “Te deseo toda la suerte en tu vida”. Entonces simplemente retrajo su mano y siguió caminando de una forma completamente inconexa como si nada hubiese sucedido.

Yo estaba tan afectado por este contraste entre su expresión de compasión y su aparente indiferencia por mi reacción, que musité algo parecido a “Gracias. La necesitaremos”.

Después de eso me volví a reunir con mi amigo y él reanudó nuestro debate como si nada hubiese sucedido pero no pude evitar pensar en lo absurdo que había sido todo. Miré hacia atrás varias veces para presenciar cómo se alejaba lentamente. Fue entonces cuando mi amigo comenzó a percibir que algo extraño había tenido lugar. Él me preguntó quién era y le contesté que no le conocía y que había actuado muy extrañamente.

De pronto fue como si la experiencia aún continuase a través de mi amigo. Él sugirió que yo no debía intentar analizar lo sucedido sino que debía sentir con mi corazón la naturaleza de la experiencia.

¿Estaba actuando este mendigo como un Maestro, o era un Maestro actuando como un mendigo?

F. B., Brujas, Bélgica.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el ‘mendigo’ era el Maestro Jesús.)


Retratista

Estimado Editor,

Hace cerca de un año [abril 2005] estaba mirando el cielo mientras pasaban las nubes. Me fijé en un conjunto de nubes que formaba un rostro rudimentario. Mientras miraba, mi foco se quedó fijo y no podía apartarlo. El grupo de nubes luego se transformó en la ‘imagen negativa’ del rostro mismo que ha sido sacado del sudario [de Turín] y luego se convirtió realmente en un rostro. El rostro tenía sus ojos cerrados y era el de un hombre de tez color oliva intenso, graso. El pelo era recio y junto a la barba, eran de color marrón oscuro tirando a negro. El pelo de la cabeza tenía un ligero tinte castaño oscuro. La imagen entonces volvió a convertirse solo en una nube normal y corriente. Cuando quedé fijado en la imagen, me vi invadido por un profundo sentimiento de paz y calma. ¿Tiene constancia de otros sucesos de personas que experimentaran algo similar?

D., Reino Unido (vía sitio web de SI).

(Benjamin Creme responde: No exactamente, pero similar. Mi Maestro confirma que la imagen en las nubes fue creada por el Maestro Jesús. Pretendía ser un autorretrato.)


Consuelo

Estimado Editor,

Tuve un accidente de bicicleta el 1 de junio del 2005. Un todoterreno me embistió por mi costado izquierdo y el impacto me lanzó sobre el vehículo, y luego al suelo. En ese momento me sentí muy solo y preparado para el impacto. No pedí ayuda. Padecí dolores terribles durante un mes pero basándome en el impacto, me cuesta creer que no se me rompió ningún hueso (¡excepto por una fisura de costilla!)

Tenía un susto de muerte y mucho dolor, nadie realmente me hablaba o intentaba interactuar (el personal sanitario, la policía). No podía ver, pero una amable mujer se acercó, sujetó mi mano y me tranquilizó una y otra vez, y me dijo que se quedaría hasta que me subieran a la ambulancia. Era realmente simpática y le agradecí una y otra vez pero no pude ver quién era porque no podía moverme. Pedí una y otra vez al personal sanitario y a la policía que tomaran sus datos para que pudiese contactar con ella más adelante y expresar mi gratitud. Ella evitó que la perdiera.

Nadie tomó sus datos ni sabía quién era. ¿Me pregunto si era alguien especial? Realmente me preocupa no haber podido agradecerle después. ¿Y alguien intervino durante el accidente para evitar que fuese peor de lo que fue?

N.J., Concord, EEUU (vía sitio web de SI).

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la ‘mujer’ era Maitreya, que intervino durante el accidente para proteger al ciclista.)


Resolución de Año Nuevo

Estimado Editor,

Mi hijo de 13 años fue diagnosticado de inflamación intestinal en junio del 2005. Los síntomas eran de un dolor intenso cada media hora, día y noche. Perdió unos 8 kilos de peso durante ese período y casi la mitad del pelo. Ahora él está mucho mejor después de nueve meses pero aún toma una dosis reducida de medicación. Pasamos por un infierno. En Nochevieja del 2005, tuve un sueño en el cual vi a dos personas, una era un adulto y la otra un niño, ambos de blanco. Recuerdo que me dijeron que mi hijo Shiraaz se pondría bien. El día de Año Nuevo se despertó como si fuese un niño cambiado. Parecía y se comportaba como si su problema hubiese desaparecido. Estaba mucho más feliz. Le dije, que desde este año él sería una persona nueva (debido a lo que había visto en mi sueño). Por favor, ¿podría decirme si mi sueño fue real, o pensaba demasiado?

M.Y., Auckland, Nueva Zelanda (vía sitio web de SI).

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el sueño fue real, inspirado por el Maestro Jesús que era el hombre de blanco en el sueño y el sanador del niño.)


Truco de cuerda

Estimado Editor,

(1) Lo siguiente sucedió entre 1981 y 1983, cuando tenía entre 9 y 11 años, una noche de invierno cuando volvía de prisa a mi casa. Era bastante tarde, estaba oscuro, y casi no había tráfico por las calles y ningún transeúnte en la acera. Pero unas palabras aparentemente pronunciadas desde arriba me hicieron detener: “Oye, tú”. Miré hacia arriba y vi la cabeza y los hombros de una mujer, asomada por la ventana de un apartamento de un segundo piso. Sostenía el extremo de una larga cuerda atada a un cubo metálico que casi llegaba hasta el suelo. No puedo recordar las palabras exactas que utilizó, pero eran algo así: “Necesito algo de agua, ¿podrías llenar este cubo?” Me sentí tentada a reaccionar y decir que no, dado que realmente tenía prisa, pero inmediatamente pensé que cómo podía negarle agua a nadie. Pero no había ninguna fuente cerca, ni ninguna tienda abierta, así que sugerí que traería botellas de plástico con agua. “Lo que sea”, fue su respuesta, escatimando palabras. “Espere, voy a buscarlas a mi casa”, añadí.

Nuevamente, apresurándome, no podía dejar de pensar la razón por la cual esa mujer no podía simplemente obtener agua del grifo de la cocina o de la ducha, o llamar a algún centro de ayuda si era discapacitada o las tuberías estaban rotas. Todo parecía demasiado teatral e ilógico, y, por supuesto, cuando llegué a casa y recogí las botellas, mi madre quiso volver conmigo. Sin embargo, cuando llegamos al sitio, no había rastro ni del cubo, ni de la cuerda, ni de la mujer. La ventana estaba cerrada.

Este incidente permaneció vivo en mi memoria algunos años y luego lo olvidé por completo. Sólo hace unas pocas semanas volvió a mí cuando recordé otro incidente similar. ¿Quién era esa mujer?

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la ‘mujer’ que sostenía el cubo era Maitreya.)

Encendido veloz

(2) Lo siguiente sucedió exactamente en el mismo sitio que la experiencia anterior, unos 10 o 12 años después, pero esta vez en la calle y a plena luz del día. Estaba atrapada en un atasco y cuando tuve que volver a circular con el coche, se paró. Intenté encenderlo de nueve, dos veces, tres, todo deprisa, sin éxito.

De pronto, una mujer se acercó por la acera, gesticulando y vociferando que debía salir del coche. Lo hizo tan enérgicamente que por un momento pensé que quizás el coche estaba en llamas. Obedecí y ella se subió al coche, saludándome. Parecía una ama de casa humilde pero hablaba como un mecánico experto, diciendo muchas cosas técnicas que yo no entendía. Pero recuerdo que puso el coche en marcha casi de inmediato después de tocar la llave de contacto, acabando su discurso así: “Estoy tan acostumbrada a esto, sucede tan a menudo”. Le agradecí, queriendo preguntarle cómo se había dado cuenta de que mi coche no funcionaba. Ella volvió a saludarme y se marchó. Todo sucedió muy deprisa pero lo que realmente me sorprendió de este incidente fue que mientras volvía a conducir, experimenté un fuerte sentimiento de lo más inusual de haber sido cuidada, de ser una persona muy afortunada, por qué, no lo sabía exactamente.

Esto sucedió unos meses antes de saber de Maitreya, la Reaparición y los Maestros. ¿Quién era esa mujer?

C. F., Barcelona, España.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la ‘mujer’ era Maitreya.)




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