Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Marzo 2006
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como “ángeles” salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un ‘familiar’, una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el ‘patrón’ de una persona real, pero en la mayoría de las veces el ‘familiar’ es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


Canción de amor

Estimado Editor,

El sábado 7 de enero del 2006 fui a mi Sainsbury [supermercado] local. Tenía una depresión después de varias semanas de problemas de salud y luchaba para restablecer un marco mental más optimista.

Cuando casi había acabado mi compra me encontré cara a cara con un hombre asiático que empujaba un carro lleno. Era de complexión pequeña y vestía ropa occidental. Mientras pasábamos por un pasillo estrecho, me llevé una sorpresa. Él estaba cantando con la voz más hermosa y melódica que nunca había oído. Me llegaron las palabras de una canción familiar: “¿Te he dicho últimamente que te amo? ¿Te he dicho que no existe nadie por encima de ti? Llena mi corazón de alegría, llévate mi tristeza...”

Yo estaba asombrada con la facilidad con la que cantaba de forma tan cautivadora. Él continuó andando, cantando y yo no tenía dudas de que la canción tenía la letra perfecta. Deleitada, me giré y continué observándole. Luego noté que de sus bolsillos salían una multitud de banderines de vívidos colores. Este impacto de color tocó mis bajos ánimos y reí sonoramente. Recordé haber leído una carta en Share International en donde Maitreya se había aparecido con ropa naranja brillante.

Hablé con otra compradora que estaba de pie cerca, entusiasmadas con la bella escena que estábamos presenciando. Él sonrió amablemente y parecía coincidir. Luego me pregunté si él sabía de lo que yo estaba hablando.

Yo no deseaba que esta experiencia acabara y salí en busca del cantante. Pronto lo encontré, añadiendo con afán más artículos a su carro y cantando con la misma naturalidad y belleza. Su repertorio había cambiado y no recuerdo la canción. Decidí que se trataba de un excéntrico encantador que le gustaba cantar mientras hacia la compra y me sentí agradecida de que me levantara el ánimo. Pensé en agradecerle pero decidí que no y me marché.

Cuando llegué a casa tuve la fuerte sensación de que era Maitreya. ¿Es esto correcto? ¿Si era Maitreya, hubo alguien más que le vio o le escuchó cantar?

S. M., Richmond, Surrey, RU.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el ‘hombre que cantaba’ era Maitreya. Nadie más le escuchó cantar.)


Conductor de alto voltaje

Estimado Editor,

Estuve en Teherán, Irán, en Navidades y Año Nuevo 2006 visitando a mi familia. Estaba interesada por visitar el pozo en el cual, cuenta la leyenda, el Imán Zamaan (Maitreya) supuestamente desapareció hace mucho tiempo a la edad de 18 años y donde él reaparecerá cuando el mundo estuviera en caos y la necesidad de la humanidad fuese grande.

Alquilamos un taxi ya que era un trayecto de dos horas y media desde Teherán y cuando llegamos el tiempo era muy caluroso y soleado, y las montañas se veían tan hermosas y el lugar tenía una calma propia. Mi prima y yo fuimos a la mezquita donde ella rezó su oración especial y yo hice meditación y luego fuimos al lugar donde estaba ubicado el pozo.

La tradición dice que escribas tu deseo en un trozo de papel y lo dejes caer en el pozo. Ambas escribimos nuestras cartas y las ‘enviamos’. Mi prima me preguntó si yo pensaba que él recogería las cartas y, dado que yo sabía desde hacia varios años que Él está entre nosotros, y nos ayuda, le dije que por supuesto Él lo haría.

Al día siguiente mi madre y yo fuimos al bazar en autobús. Tomamos el autobús ‘articulado’ que tenía sitio para que las mujeres se sentaran. Cuando nos sentamos vimos a un hombre de unos 50 y tantos años con hombros anchos, una barba bien arreglada y un traje bien confeccionado. Tenía un plante muy digno con un maletín de cuero en una mano y su otra mano llena de billetes. Estaba de pie junto a la barandilla que separaba a los hombres de las mujeres y con una voz sosegada pedía los billetes. Nos pasamos nuestros billetes unas a otras hasta la mujer que estaba sentada al frente. Mientras le observábamos, me preguntaba qué hacia un hombre como él en un autobús, sin importarle como conductor. Yo sentí que era más apropiado que estuviese en una universidad como profesor o algo así. Él parecía bastante serio como si tuviese mucho de lo que pensar. Él me pareció como lo mejor de la humanidad.

¿Era este maravilloso conductor Maitreya y estaba su maletín lleno de las necesidades y deseos de las personas?

E. P., Southend on Sea, Essex, RU.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el ‘conductor’ era el Maestro Jesús. Su maletín estaba vacío.)


Joven filósofo

Estimado Editor,

El domingo 28 de enero mientras daba una charla en el Centro de Información de Share International en Amsterdam, una joven mujer de unos 30 años llegó tarde. Durante la charla ella intervenía de vez en cuando, siempre de forma útil. Ella planteo el tema del poder del pueblo: dijo que las personas siempre decían, “¿Qué puedo hacer, sólo soy un individuo pequeño?” Pero ella añadía, “Un mundo mejor comienza contigo”. Y con entusiasmo real ella dijo que deberíamos pensar en cuánto habían conseguido diversos individuos en el pasado –tanto ejemplos positivos como negativos– y deberíamos dejar que eso nos inspirara a trabajar con otros y ser activos. Ella se refería a que no estábamos solos, que podíamos unirnos unos con otros y lograr mucho.

Yo contesté que estaba complacida de que hubiese planteado el tema del poder del pueblo y pedí a Diny, una miembro del grupo, si podía por favor traer una copia del último ejemplar (Enero/Febrero 2006) de la revista Share International que tenía una recopilación sustancial sobre la Voz del Pueblo. Tanto Diny como yo leímos citas de allí.

Luego, cuando mencioné a líderes políticos, la joven intervino sobre los políticos, “Son corruptos”, dijo con mucha firmeza.

Durante el descanso, compró tres postales de la ‘Mano’ (que muestran la huella de la mano de Maitreya, y mientras permanecíamos de pie allí (sólo tres personas de la audiencia, además de ella, Diny y yo), comenzó a hablar con nosotros. Primero se presentó, diciendo su nombre –o lo que significaba– algo que no alcance a captar. Cuando comenzó a hablarnos, pensé: “Oh vaya, ¿acaso nos va a decir que es el Cristo o Jesús?” No lo hizo, pero habiendo captado nuestra atención, dijo algo parecido a: “No existen realmente ningún milagro –es lo que está dentro de ti”.

Dije que eso era cierto aunque había también milagros como una señal. Ella repitió su idea desarrollándola más: “Sí, pero los milagros no son realmente milagros, sino el Ser Divino dentro de cada uno de nosotros, eso sí es el milagro real”. Ella continuó diciendo algo del estilo de que si sabíamos eso, si contactábamos con el Ser Divino en nuestro interior, entonces no necesitábamos milagros, o que comprenderíamos que no eran tan importantes. Ella comentó que era una refugiada de Angola y conocía la privación, la corrupción política y la pobreza.

Luego señalando uno a uno a los tres miembros de la audiencia, dijo: “Mirad, de toda la ciudad de Amsterdam, vosotros tres habéis venido a escuchar un mensaje importante. Maravilloso que hayáis venido. Bien.”

Como parecía que nunca teníamos más de tres asistentes, le pregunté si había estado en las conferencias de Benjamin Creme y mencioné que él daría una conferencia nuevamente en septiembre a una audiencia muy grande. Miramos juntos el calendario y ella sacó su agenda y tomó nota de la fecha. Le recomendé la conferencia, diciéndole que le proporcionaría una oportunidad de experimentar el adumbramiento de Maitreya de la audiencia a través del Sr. Creme. Ella asintió y dijo que intentaría venir.

Luego añadió: “Encuentro que la meditación es realmente muy, muy importante”.

Estaba a punto de marcharse antes de la sesión de preguntas y respuestas pero Diny la invitó a quedarse un poco más. Ella rió y dijo que era “tentador” y “bueno, sí, que se quedaría un poco más”. Luego, cuando marchaba, dijo que nos amaba a todos y que definitivamente nos volvería a ver en algún momento.

Ella nunca fue una molestia, aunque algo inusual. Ella interrumpía, o más bien intervenía, pero no perturbaba. Yo estaba complacida de que hubiera planteado diversos temas. Era pequeña, delgada, con una bella piel dorada, pelo negro largo y ojos oscuros. Ella parecía feliz, serena e independiente, bastante segura de sí misma aunque a veces con un toque juvenil, riendo de forma tímida.

No sentí ninguna energía especial. No pensé nada sobre el incidente hasta la siguiente mañana cuando comencé a preguntarme si había sido algo más que una agradable visitante. ¿Lo era?

F. E., Amsterdam, Holanda.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la ‘joven’ era el Maestro Jesús.)




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