Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Diciembre 2005
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como “ángeles” salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un ‘familiar’, una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el ‘patrón’ de una persona real, pero en la mayoría de las veces el ‘familiar’ es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


Oficial de reclutamiento

Estimado Editor,

En el verano de 2005 tuvimos un stand en Croydon Mela. En cierto momento un hombre indio de estatura mediana, pelo oscuro, barba corta y ojos muy claros se acercó a nosotros. Aparte de su pañuelo en la cabeza, vestía ropa occidental moderna. Parecía ya conocer sobre Benjamin Creme, Maitreya y los Maestros.

La principal conversación giró en torno a la política y él hablaba sobre cómo un pequeño porcentaje de la población mundial poseía la mayoría de la riqueza. Dijo que se trataba principalmente de unos pocos grupos y empresas que controlaban la riqueza y que aproximadamente 2.000 familias eran las accionistas. Comentó que aquí residía el principal problema dado que ellos no querrían renunciar a su poder. Entró en gran detalle, pero desafortunadamente no pude seguirle en todo y sólo recuerdo partes de la conversación. Creo que también dijo que al final sólo el poder del pueblo sería capaz de cambiar esto.

Él también dijo que para comprender la pobreza, la gente debía experimentarla, y resaltó esto. Dijo que eso era uno de los principales problemas de occidente, y que por eso había una falta de entendimiento. También dijo que si él deseaba comprender algo, primero se ponía a sí mismo en esa posición, físicamente. Sólo saber no es suficiente.

Cuando le pregunté cómo sabía tanto sobre este tema, él respondió que él había estudiado política y economía muy detalladamente. Cuando le pregunté lo que hacía para ganarse la vida, me dijo que estaba reclutando personas para ayudarle en su labor. Él lo comparó con la construcción de un barco. Comentó que primero de nada se necesitaba un plan perfecto, luego se necesitaba a alguien para supervisar el trabajo que se realizaba y por encima se necesitaba a los ingenieros perfectos para realmente cumplir las instrucciones. Dijo que él era la persona que supervisaba el trabajo que se estaba realizando y reclutaba a las personas correctas para la labor.

Cuando le pregunté de dónde venía originariamente, contestó de una pequeña aldea en los Himalayas. Cuando le pregunté si ahora vivía en Londres, dijo que sólo temporalmente, que viajaba de acá para allá todo el tiempo, pasando tiempo aquí y en los Himalayas. Cuando le pregunté dónde estaba su familia, me dijo que no tenía ninguna.

En cierto momento me preguntó si había conocido a Maitreya, a lo cual le contesté que sí. Él dijo: “¿Qué te hace pensar que lo hiciste?” Así que le comenté que Benjamin Creme había confirmado un encuentro en una manifestación a favor de los palestinos, a lo cual él sonrió. Luego dijo: “¿Piensas que Benjamin Creme ha conocido a Maitreya?” Yo dije que por lo que había leído de sus libros es que Benjamin Creme no tenía deseos de hacerlo y que había razones específica para ello. Nuevamente sonrió y dijo que eso era correcto.

En cierto punto él dijo: “He estado hablando contigo mucho rato, ¿por qué no me cuentas más sobre lo que haces?” Le contesté que sentí que no tenía nada que ofrecerle ya que lo sabía todo sobre Maitreya –y que en realidad él estaba más equipado para hablar sobre el tema que yo. Él respondió que yo lo estaba haciendo bien y que siguiera haciéndolo así de bien.

Debió estar allí como mínimo media hora, y también me dio algunas sugerencias personales. Cuando se marchó, me dio la mano y me dijo que fuera feliz.

Después de un rato le vi de pie a unos 15 metros de nuestro stand, simplemente observando la multitud y perdido en sus pensamientos, a veces echándonos un vistazo. Luego se desvaneció pero volvió a aparecer un poco más tarde, hablando con otra persona en un stand a unos pocos metros, nuevamente echándonos un vistazo. Se quedó por allí hasta que recogimos el material y luego se alejó con paso ligero.

S.S., Londres, Reino Unido.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el ‘hombre indio’ era Maitreya.)


Madre Navidad

Estimado Editor,

En la madrugada del Día de Navidad de 1998 tuve un sueño. Digo un sueño pero no se pareció a ningún otro y más a un sentimiento y experiencia abarcadora.

Soñé que estaba en la casa de mi hermana y en la cama y habitación en la que en realidad estaba durmiendo. Me desperté, en el sueño, y miré por la ventana a la calle donde una Papá Noel femenina estaba sentada rodeada de niños. Era muy robusta, no gorda, pero con una gran cabeza y busto, y enormes caderas. Tenía pelo pelirrojo ondulado, largo y grueso y tez rosada. Me estaba mirando directamente, sonriendo. Me quedé boquiabierta y en ese momento me llenó lo que yo describiría como un amor total, completo y absoluto que fluía desde ella a mi corazón y luego a todo mi cuerpo.

Todavía puedo recordar esta experiencia con todo detalle y el tremendo sentimiento del amor entrante. Fue una experiencia que me cambió la vida. También concebí a mi primer hijo por esas fechas.

¿Me pregunto si podría decirme si se trató de mi llamada espiritual para despertar y si es así por quién?

P.G., Glasgow, Escocia, Reino Unido.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el sueño fue, realmente, una “llamada espiritual para despertar” del Maestro Jesús.)


Dos cartas de la misma persona:

Tesoro escondido

Estimado Editor,

(1) En Junio de 2004 mi marido y yo participábamos en un stand de Share International en Denver, Colorado. Necesitábamos otra silla para los colaboradores así que me dirigí hacia una zona verde para buscar una. Recostado allí había dos hombres sin hogar, con cigarrillos en sus manos. Ambos llevaban gorras de béisbol negras, y el más mayor llevaba una chaqueta de cheviot oscura. A su lado había un carrito de la compra lleno de latas de gaseosa. Les pregunté si sabían dónde se almacenaban las sillas extras. Me remitieron al mostrador de información. El más joven, ante los exhortos del mayor, me llevó allí, caminando unos metros delante mío, sin hablar. Era alto y llevaba unos ‘Levi’s’ limpios. Pensé que era extraño que una persona sin hogar pareciera tan limpia.

Finalmente le pregunté, ¿son las drogas o el vino? Él repondió, el vino. Sabía eso, ya que mi padre era un alcohólico –no agresivo, pero mis años de juventud fueron miserables por esa razón (él era un borracho). Durante al menos una hora, los dos me llevaron por todas partes para esa silla, en vano. Algo dentro de mí no pudo reprimir la alegría ya que sabía que intentaban ayudarme, pude percibir la divinidad en ellos, de una forma diferente.

Me guiaron de vuelta a nuestro stand, el más joven empujaba el carro, sólo el mayor hablaba: dijo que era de California, de una familia numerosa, y que él y su padre solían ir a pescar. Él añadió: “Puedo volver cuando quiera”. El hombre bajo y mayor decía una y otra vez “el joven es tan joven”, hasta que le pregunté, ¿qué edad tenía? Él respondió, 38. Le dije: “No puedo adivinar tu edad, debido a tu barba”. Él comentó: “Me gusta mi barba”.

Cuando llegó el momento de despedirnos, el hombre mayor sacó una silla del fondo del carro y me la dio. Yo estaba tan atónita que todo lo que atiné a decir fue: “No puedo llevarme su silla, es suya”. Él respondió: “¿Qué voy a hacer con una silla? Quiero que te la quedes”. Luego me dijo: “¿Puedo abrazarte antes de marcharnos?” Yo asentí. ¿Podrían estos dos hombres haber sido Maitreya y el Maestro Jesús?

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre mayor era Maitreya y el joven era el Maestro Jesús.)

Súplica

(2) Nuestra familia cercana estaba pasando por unos momentos muy difíciles, y un día me encontré pidiéndole a Maitreya de que necesitaba un abrazo. Un par de días después, el 1 de Febrero de 2005, fuimos a nuestra última visita médica por unas lesiones de una caída por las escaleras el Día de Acción de Gracias del 2004. Mi marido y yo nos detuvimos en una tienda de ultramarinos de regreso a casa. Todavía llevaba una gran bota en mi pierna, y caminaba con un bastón. Una mujer se me acercó y me dio un abrazo. Me sobresaltó dado que recordé mi oración a Maitreya. Me dio otro abrazo, y me preguntó si hacíamos la compra en esa tienda siempre. Le contesté que no, ella dijo que si lo hacíamos, ella también quería hacerlo. Ella repetía que yo tenía un rostro bello. Era bochornoso. Observé su rostro con más detenimiento y noté que tenía pelo rubio pelirrojo, y sus rasgos eran perfectos, sin arrugas. Yo resalté que también ella tenía un rostro bello, me pareció que tenía cincuenta y tantos años. Mientras se alejaba, mi marido observó que entró en un coche y se marchó. ¿Podía haber sido Maitreya?

B. S., Boulder, Colorado, EEUU.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la ‘mujer’ era Maitreya.)




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