Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Mayo 2005
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como “ángeles” salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un ‘familiar’, una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el ‘patrón’ de una persona real, pero en la mayoría de las veces el ‘familiar’ es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


¡Grandes esperanzas!

Estimado Editor,

El sábado 26 de febrero de 2005, mi amiga y yo estábamos organizando un stand en la ciudad vieja de Utrecht cuando un hombre vestido sencillamente, de unos 40 años, se nos acercó. Llevaba una gorra tejida con orejeras y cordeles para atarla al mentón y una pequeña mochila en su espalda.

Parecía una persona tranquila y en la conversación que siguió dio la impresión de escoger sus palabras con cuidado. Era una personas agradable y tranquila, y al mismo tiempo muy educada.

Sin haber leído nada del material de información expuesto en el stand, dijo sin más: “”¿Qué es el tetraedro?” Divertido por esta pregunta inicial algo inusual, respondí: “Esa es una pregunta avanzada”. Creo que él respondió: “¿Por qué?”, pero no puedo recordar mi respuesta. Por un momento consideré preguntarle si ya sabía sobre la Meditación de Transmisión, pero por alguna razón no lo hice. Le expliqué sobre la función del tetraedro. Entonces él preguntó cuántos grupos de Meditación de Transmisión había. Yo contesté que en este país [Holanda] había unos 30 a 50 grupos, pero que el número de grupos experimentados era menor. Él escuchó atentamente y de una forma vívida y bastante entusiasta preguntó: “¿Cuán grandes son estos grupos?” y sin esperar por una respuesta añadió de inmediato: “”¿Mil?” Nuevamente divertido, dije algo así: “No, no tan grandes.” Y de nuevo, de inmediato, él todavía dijo muy entusiasmado: “¿Unos pocos cientos?” Yo sonreí y contesté: “Para nada tan grandes, en nuestro grupo 5 a 10 personas, y en Amsterdam unas 10 a 20 personas”.

Él me dio la mano y dijo de forma muy educada: “Muchas gracias por la conversación”. Le pregunté de dónde venía y respondió: “Harderwijk” Le indiqué cómo contactar con el grupo de Amsterdam, ya que estaba bastante cerca del lugar donde vivía. Durante un momento él miró a mi amiga, y se marchó. ¿Era este hombre Maitreya o uno de los Maestros?

J. B., Utrecht, Holanda.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre era Maitreya.)


Deportes de invierno

Estimado Editor,

El 8 de marzo de 2005 conducíamos de regreso a casa desde Brooklyn, Nueva York, hacia Troy, Nueva York (normalmente un trayecto de tres horas y media de duración). La temperatura bajó súbitamente y se emitió una alarma de tormenta. Después de conducir durante hora y media, conduciendo por la autopista de Nueva Jersey a 110 km/h, nos encontramos con una placa de hielo. En ese momento nos encontrábamos en el carril derecho, al costado de un inmenso muro de cemento.

El coche comenzó a contonearse y estuvo a punto de irse contra el muro. Conseguí alejarme del muro, pero se sacudía de forma incontrolada y entonces comenzó a cruzar todos los carriles de forma diagonal dando giros de 180 grados, una y otra vez. Todo esto sucedía a 110 km/h dado que no podía frenar sobre el hielo. Podíamos ver coches y camiones inmensos. Ya estando en el carril del extremo izquierdo, nuestro coche golpeó la divisoria de 30 cm de altura. Nuestras ruedas delanteras debían estar en dirección de la mediana en ese momento, porque saltamos sobre ella y salimos despedidos por el aire, fuera del alcance de los inmensos camiones.

Inmediatamente después de la mediana había una gruesa valla de acero, de 2,5 metros de altura, dividida cada 5 metros por unos altos postes de metal. Detrás de esta valla había grandes árboles. Esa franja divisoria tenía entre 4 a 6 metros de anchura, mientras que la autopista de Nueva Jersey discurre a ambos lados.

Milagrosamente, volamos justo en el punto preciso de la valla donde la malla de acero había sido previamente derribada (probablemente por un camión), y precisamente entre dos postes de metal. Nuestro coche aterrizó sobre la malla derribada y un árbol caído a su lado, continuó a través de toda la franja de separación y luego saltó al arcén del otro lado de la autopista. Sólo entonces pude controlar nuevamente el coche y conduje hasta la siguiente parada. Milagrosamente, estábamos bien. Habíamos ‘pasado’ el muro de cemento, a muchos coches y camiones, la valla de acero, árboles e incluso coches del otro lado de la autopista.

Tengo que mencionar aquí que en nuestro coche teníamos una gran compañías: tres estatuas majestuosas de Buddha que habíamos comprado tres días antes. ¡incluso nosotros y el coche!

Durante nuestro trayecto hasta casa, presenciamos varios accidentes en que estaban involucrados muchísimos coches. Conducir en tal tempestad de nieve fue increíblemente difícil y nos llevó otras cuatro horas y media llegar a casa. ¿Fuimos salvados por alguien especial?

B. S., Troy, NY, EEUU.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que fueron salvados por Maitreya.)


Tres cartas de la misma persona:

Detectives privados

Estimado Editor,

(1) El 19 de marzo de 2005 mi compañera Heather y yo fuimos a la manifestación por la paz en Londres. Había un gran número de personas de todas las edades y la atmósfera bajo el sol era alegre y positiva. Los oradores en Trafalgar Square eran recibidos de forma entusiasta por la multitud. Hacia el final de los discursos un hombre de pie cerca nuestro llamó nuestra atención. Era un hombre entrado de años afro-caribeño, vestido con una chaqueta beige y pantalones grises. Su pelo rizado corto estaba parcialmente cubierto por una gorra de béisbol. Parecía rezumar fortaleza y buen estado físico, y nos recordó a un disfraz que Maitreya había utilizado con anterioridad. Nos acercamos y nos quedamos de pie a una corta distancia detrás suyo.

Me encontré pensando: “Si eres Maitreya, por favor gírate”. Él no lo hizo y yo me arrepentí de mi descortesía. Desde nuestra mejorada posición le observamos atentamente y nos reímos conspiradoramente. Nos grabamos cuantos detalles pudimos –sus vestimentas, unos zapatos más bien gastados y la bolsa de compra que llevaba. ¿Qué había dentro de la bolsa? Nos esforzamos por verlo. Parecían como carteles contra la guerra. Un trozo de papel escrito a mano estaba pegado en un costado de la bolsa pero estaba tapado por su pierna. Tuvimos una visión tentadora de la primera letra pero su pierna volvió a taparlo. Su pierna parecía moverse como un péndulo, revelando no más de dos o tres letras y yo comprendí que estaba jugando con nosotras. Luego se giró y pasó una mirada fugaz en nuestra dirección. Pensé que sus ojos eran tan dramáticos que podía verles centellear. Pronto volvió a mirar a su alrededor y esta vez de forma más expectante. Poco después se marchó.

Después de un rato Heather se giró para mirar –alguien había chocado con su mochila, dándole un empujón hacia delante. Era el hombre afro-caribeño que pasaba de prisa con una mirada traviesa en su rostro.

Luego él se quedó de pie a una corta distancia de nosotras sonriendo todo el tiempo mientras escuchaba al último orador. Finalmente se marchó. La diversión que tuvimos pareció hacernos revivir y ya no sentimos el frío ni el cansancio. ¿Era este hombre Maitreya?

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre era Maitreya.)

Encuentro de mentes parecidas

Estimado Editor,

(2) El 31 de enero de 2005 iba camino de la oficina de Share International. Mientras me sentaba en el tren en la estación de Richmond se subió una mujer que de inmediato se mostró amigable y locuaz. Ella sólo iba hasta la siguiente estación de Kew donde vivía. Me preguntó lo que yo hacía y le dije que iba camino al norte de Londres donde realizaba trabajo voluntario. Ella estaba impaciente de saber más ya que deseaba hacer ella misma trabajo voluntario ahora que se había jubilado.

Ya había hecho averiguaciones sobre ello, mencionando una institución benéfica bien conocida, pero el trabajo consistía en levantar objetos pesados y ella no era capaz de hacerlo debido a un problema de espalda. Sentí empatía con ella dado que yo tenía un problema similar.

Le conté sobre la Reaparición y ella escuchó con entusiasmo comentando que deseaba asistir a la conferencia de Benjamin Creme. Su hija también estaría interesada. También les gustaría asistir a la Meditación de Transmisión en Richmond.

Ella dijo que era budista y que Jesús había sido el primer budista. Yo dije que Jesús vino 600 años después de Buddha y ella estuvo de acuerdo pero dijo que Él aún y así era el primer budista.

Nuestra conversación tuvo que acabar ya que nos acercábamos a su parada. Con las prisas le escribí alguna información relevante incluido mi número de teléfono. Ella dijo que yo podía tener su número pero no hubo suficiente tiempo para apuntarlo.

Después pensé sobre este encuentro y me extrañé sobre algunas de las coincidencias involucradas. ¿Se trataba de alguien especial?

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la ‘mujer’ era Maitreya.)

Viajar amplia la mente

Estimado Editor,

(3) El 20 de febrero de 2005 iba en tren dirección a la oficina de Share International. Durante el viaje me fijé en un hombre que iba cambiando de asientos. Él se dirigió en mi dirección, sonrió y se sentó en la fila frente a mí. Parecía tener veintitantos años y vestía como un judío ortodoxo. Se giró y me preguntó si el tren iba dirección Dalston. Le contesté que no estaba segura ya que yo sólo iba hasta Gospel Oak. Él se levantó y comenzó a mirar un mapa. Yo me uní a él y coincidimos en que era el tren correcto.

Luego volvió y se sentó frente a mí y hablamos. Cuando dije que iba de camino a realizar trabajo voluntario, él quiso averiguar más. Preguntó si tenía un certificado para ello, y yo, desconcertada, dije que no. Él comentó que pensaba que era necesario tener un certificado para realizar trabajo voluntario. Él había hecho trabajo voluntario para CARE en Nueva York durante 3 años y necesitó de un certificado para ello.

Él quería saber de que era el trabajo y le dije que tenía relación con temas espirituales. Él siguió la conversación y yo comencé a contarle sobre la Reaparición. Yo quedé sorprendida cuando él escuchaba calmado y asentí a veces en señal de acuerdo. Él dijo que era judío y en su religión también esperaban a un nuevo Instructor.

Yo dije que incluso algunas personas que no necesariamente aceptaban la historia de la Reaparición sentían que un acontecimiento extraordinario estaba a punto de ocurrir. Él dijo, sí, y que esto había sucedido desde la muerte de muchas personas en las Torres Gemelas en Nueva York. Él me metió prisa cuando yo comenté que no pedíamos a las personas que creyeran en la información. Esto le pareció irrelevante.

Preguntó sobre el trabajo de oficina en Share International –qué suponía y si había muchas llamadas telefónicas. ¿Trabajaba yo a tiempo completo? Esto me recordó que yo había estado pensando últimamente que podía hacer más.

Mencioné la Meditación de Transmisión y él estuvo muy interesado, formulando varias preguntas. ¿Cómo lográbamos mantener la atención arriba? Yo le hablé sobre el uso del ‘OM’ y dije que permanecer alineado se hacía más fácil con la práctica aunque yo no lo encontraba sencillo.

El viaje se hizo corto y pronto llegamos a mi estación. Él se puso de pie educadamente y nos despedimos. Le dije lo mucho que había disfrutado de nuestra conversación. Me bajé del tren sintiéndome edificada y pensando en que el mundo estaba realmente preparado para Maitreya.

¿Fue mi compañero de viaje sencillamente un joven de mente abierta o era alguien disfrazado?

S. M., Richmond, Surrey, Reino Unido.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre era Maitreya.)




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