Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Marzo 2005
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como “ángeles” salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un ‘familiar’, una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el ‘patrón’ de una persona real, pero en la mayoría de las veces el ‘familiar’ es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


Sabia filosofía

Estimado Editor,

Una tarde de primavera de 2001 tomé un tren y me senté en un compartimiento que estaba, inusualmente, completamente vacío. Un hombre se subió y se sentó en el asiento opuesto, al otro lado del pasillo. Me di cuenta de él porque iba pobremente vestido, tenía una bolsa gastada y un rostro arrugado, pero sus ojos eran vivos. Yo me sentía bastante triste y no muy animada. Él me miró y dijo: “La vida no es tan dura, señora. La vida es fácil. Yo soy un hombre feliz”. Le miré. No me dio la impresión de alguien con una vida fácil, un hombre sin hogar de mediana edad. Le dije: “Bueno, entonces dígame: ¿cómo lo hace?” “Ah”, contestó riéndose un poco burlonamente de mí. “Eso es lo que todos me preguntan. ¿Cómo lo hace? Bien, le diré una cosa. Usted se crea sus propios problemas”. Percibí cierta verdad en ello y en realidad comencé a animarme por la mismísima naturaleza divertida del encuentro. Entonces vino el conductor y le pidió al hombre su billete, algo que no pudo mostrar. Yo me quedé muy aliviada de ver que el conductor no fue duro con él por no tener billete. Le pidió que bajara del tren en la siguiente estación. El hombre se puso de pie, miró al conductor –un tímido joven holandés– a los ojos y le preguntó sin rodeos: “Dígame, ¿qué es más importante en la vida, el amor o el sexo?” El joven, incómodo, preguntó si podía pensárselo durante un momento. “Bueno, el amor, por supuesto”, dijo el hombre mayor riéndose. Luego se bajó del tren después de saludarme de forma muy educada. Le vi caminar por el andén con sus ropas raídas y bolsas y desaparecer entre la multitud. Este peculiar encuentro me dejó perpleja preguntándome si aquel hombre había estado allí en ese mismo momento por alguna razón. ¿Quién era ese hombre?

R.B., Utrecht, Holanda.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre era Maitreya.)


Buenas vibraciones

Estimado Editor,

En verano del 2004 estaba pasando por un momento duro con mi personalidad, estando desgarrado entre, por lo que percibía, las tendencias kármicas pasadas negativas y un deseo de hacer bien las cosas. Coloqué mi mano sobre la foto de la ‘mano’ de Maitreya y dije una oración pidiendo ayuda. De pronto la energía atravesó mi mano desde la foto hasta mi corazón. Desde entonces las cosas han mejorado.

En otra ocasión durante el verano, la foto de la ‘mano’, que he colgado en la puerta de mi armario para poder mirarla antes de ir a dormir, emanó luz mientras la miraba y tenía buenos pensamientos.

Desde entonces he intentado concentrarme más en mi buena naturaleza, cualidades ‘divinas’, en lugar de los elementos oscuros de mi pasado, y he estado leyendo Un Curso en Milagros con creciente interés. ¿Se trató de bendiciones de Maitreya?

B. B., Markham, Ontario, Canadá.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que se trató, realmente, de bendiciones de Maitreya.)


Con tus propias palabras

Estimado Editor,

Para la conferencia del señor Creme en Los Angeles en julio de 2004, me presenté voluntaria para ayudar en la mesa de libros. Dado que era mi primera vez que lo hacía, estaba un poco nerviosa y emocionada. Las personas comenzaron a llegar y a mirar los libros y el material ofrecido. Algunos formulaban preguntas y nosotros contestábamos lo mejor que podíamos. Al acercarse el momento de la conferencia, dos mujeres se acercaron a la mesa, una con pelo rubio y otra castaño. La mujer de pelo rubio parecía ser la portavoz de ambas. Ella me dijo: “Acabamos de entrar de la calle y no sabemos nada”. La mujer de pelo castaño dijo: “Sí, no sabemos nada de nada”. La rubia comentó: “¿Quién dirías que es Maitreya?” Yo respondí que era un Avatar, un ser espiritual muy elevado, que había venido al mundo en este momento para ayudar a la humanidad, el Maestro espiritual de todos los Maestros. Ella dijo entonces: “¿Qué me podrías decir para convencerme a entrar y escuchar al señor Creme?” Estando bastante ocupada en ese momento vendiendo y dando cambio, pero principalmente comprendiendo que temía no hacer una buena labor de explicación, le dije: “Si se desplaza a esa primera mesa, hay muchos folletos llenos de información y si le pregunta a esa mujer allí”, (señalé a una colaboradora), “ella es excelente en explicarlo todo, ella se lo puede contar mejor que yo”. “Bueno”, replicó, “¿no estás con este grupo?” Contesté: “Oh, sí, he formado porte de este grupo muchos años, pero podría no ser capaz de explicarle tan bien como lo hace ella”. No quería ser responsable de que posiblemente se fuesen. Entonces me habían entregado un billete de 20 dólares para pagar una compra. Mientras miraba hacia abajo un instante, oí a la mujer rubia decir despacio y deliberadamente: “Noooooo, quiero escucharlo de usted”. Algo en la forma en que lo dijo pareció como una orden. Mis ojos se expandieron y entré en pánico. Supe que tenía que responder. Honestamente no puedo recordar exactamente lo que dije. Hablé sobre el compartir, el servicio, la compasión, ser uno, y sólo el cielo sabe que más. Ella me miraba atentamente pero de forma alentadora y cuando acabé me dijo muy despacio y dulcemente: “Lo has hecho muy bien. Nos has convencido. Vamos a entrar”. Sentí que era muy amable. Agradecí a Maitreya silenciosamente y continué trabajando en la mesa mientras se pedía a las personas que entraran y se sentaran. No noté a dónde se dirigieron las dos mujeres y dado que había mucha gente, mi atención se desplazó hasta el Sr. Creme y procedí a escuchar la conferencia. Simplemente me olvidé de ellas.

Sin embargo, no las volví a ver cuando acabó la conferencia. Camino a mi casa continué reproduciendo la escena con las dos mujeres una y otra vez en mi mente y podía escuchar diciendo: “Noooooo, quiero escucharlo de usted”, y sintiendo mi agitación una y otra vez. Pensé: “Esto es algo inusual dado que la mayoría de personas se hubiera desplazado hasta la primera mesa y hablado con la mujer que yo había señalado”.

¿Podría por favor decirme si estas dos mujeres eran realmente dos mujeres que por casualidad entraron de la calle? Siento que se me puso a prueba y animó de alguna forma.

M. C., Los Angeles, California, EEUU.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la ‘mujer’ rubia era Maitreya. La ‘morena’ era el Maestro Jesús.)


Lenguaje común

Estimado Editor,

Fui con una amiga, Ley, a Nueva York en julio de 2004 para asistir a la conferencia de Benjamin Creme y la Meditación de Transmisión pública. Dado que Ley es de Brasil, fuimos a comer el domingo 25 de julio a un restaurante brasileño. Mientras regresábamos a pie al hotel después de comer, nos encontramos con dos ancianos que caminaban en dirección nuestra por la acera. Uno de ellos llevaba un traje azul y sombrero y el otro llevaba pantalones marrones, una camisa a cuadros y una gorra de golf informal.

Me cautivó la visión de los dos hombres y que hablaran en portugués. Le dije a mi amiga: “Saluda a estos hombres en portugués”. Los hombres se giraron y nos saludamos. El hombre con el traje azul preguntó: “¿Habláis castellano o portugués?” Les dijimos que yo hablaba castellano y mi amiga hablaba portugués. El hombre con el traje azul preguntó a mi amiga de dónde era y ella le dijo de Rio de Janeiro. Él le preguntó: “¿Cuál es la diferencia entre aquí (Nueva York) y Rio?” Ella respondió que “dependía dado que Rio tenía ciertas cosas que no se podían encontrar en Nueva York y que Nueva York tenía ciertas cosas que no se podían encontrar en Rio”. El hombre de traje azul dijo: “Te diré la diferencia. Si estuvieras en Rio en este preciso instante, conocerías a otras personas. Aquí no conoces a nadie y si no conoces a nadie, no eres nadie”.

Le preguntamos al hombre de pantalones marrones cuántos idiomas hablaba y dijo: “Sólo hablo inglés”. El hombre de traje azul inmediatamente le dijo: “Recuerda, también hablas hebreo”. El hombre con pantalones marrones dijo: “Oh, sí, también hablo hebreo, pero en realidad hablo el idioma más importante del mundo –el idioma del amor”.

Le pregunté al hombre de traje azul cuántos idiomas hablaba y dijo con una risa: “Hablo tantos idiomas, que todos se mezclan en mi mente”. Nos despedimos y observamos cómo los hombre entraban en una charcutería cercana. Mientras pasábamos al lado, les vimos sentados en una mesa hablando con un tercer hombre que se parecía mucho a Benjamin Creme. Este hombre llevaba una gorra negra. Más tarde por la noche en la Meditación de Transmisión, Benjamin Creme llegó con una gorra negra idéntica.

Todo el tiempo durante este encuentro, Ley y yo pensamos que estos dos hombres podrían bien ser el Señor Maitreya y el Maestro Jesús. Humildemente envío esta carta para su verificación por parte del Maestro de Benjamin Creme.

E. T., Madison, Wisconsin, EEUU.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre de camisa a cuadros y gorra de golf era Maitreya. El hombre de traje azul era el Maestro Jesús. El tercer hombre en la charcutería era un discípulo imitando a Benjamin Creme.)


Estímulo energético

Estimado Editor,

El 27 de diciembre de 2004 asistí a una reunión del grupo Espiritualidad entre Religiones Dallas en un café. Durante la última parte del debate (de cómo es la relación entre religión y espiritualidad, y cómo afectan al tejido social), hubo una maravillosa energía que se cernió sobre todo el grupo. Hubo tres personas de Japón en la mesa y su intérprete que afirmaron haber sentido mucho amor y calidez. El hombre junto a mí se emocionó tanto que apenas podía hablar. Yo también sentí la maravillosa energía del amor. ¿Me pregunto si podría decirme si se trató de una bendición y de quién?

B. W., Dallas, Texas, EEUU.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que se trató realmente de una bendición, de Maitreya.)




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