Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Octubre 2004
Título: Una llamada a la cordura
Autor: por el Maestro —, a través de Benjamin Creme


Artículo por el Maestro —, un miembro antiguo de la Jerarquía de los Maestros de Sabiduría.
Su nombre, bien conocido en círculos esotéricos, no ha sido aún revelado por diversas razones.
Benjamin Creme está en constante contacto telepático con el Maestro que le dicta Sus artículos


Una llamada a la cordura

Por el Maestro —, a través de Benjamin Creme

Los ciudadanos de Estados Unidos de América se acercan a un momento de decisión crítica. De su decisión, en noviembre, este año, puede depender la felicidad futura de muchos millones de personas, no sólo norteamericanas, sino de muchos otros países. Uno hubiera pensado que esta decisión no sería difícil de tomar, que la elección era sin duda obvia para todo aquel que valorara la paz y la correcta relación.

Sin embargo, parece que existen personas que piensan de otro modo, que se reservan el derecho a invadir otros países con el pretexto de que estos podrían estar tramando hacerles daño. Tal acción preventiva, uno hubiera supuesto, había sido abandonada hacia tiempo por los estados modernos y civilizados, y relegada al pasado ilegal del hombre.

Así, lamentablemente, no estamos seguros. La actual administración Bush, lejos de mostrar remordimiento por su injusta y cruel invasión de Irak, asegura orgullosamente, si es reelegida, su firme resolución de continuar su programa de pillaje en su ‘guerra contra el terrorismo’.

Un fantasma

Librar una ‘guerra contra el terrorismo’ es luchar contra un fantasma, un ejercicio inútil, costoso y peligroso. El terrorismo es la Hidra, un monstruo de muchas cabezas: cada cabeza cortada, como Hércules descubrió, es reemplazada por dos. Esta administración de EEUU, en su arrogancia e ignorancia, ha caído ciegamente en la trampa. Aquellos que sufren son el pueblo norteamericano, sus víctimas y el mundo en su conjunto.

No existe sino una forma de abordar el terrorismo, para poner fin, para siempre, a este cáncer entre nosotros: buscar su causa.

Existen, por supuesto, varias causas del terrorismo, pero sobre todas en importancia está la desequilibrada distribución de los recursos del mundo. Esto crea el peligroso abismo entre las naciones que impulsa a los hombres a utilizar el terrorismo para realizar sus sueños. Son hombres desesperados, que sienten que no tienen nada que perder. Existe un inmenso ejército sin explotar de tales personas desesperadas dispuestas a morir, si es necesario, por la justicia que ellos anhelan que, correctamente, la ven como propia.

Ninguna ‘guerra contra el terrorismo’ puede derrotar a tal ejército. Ninguna postura arrogante puede alejarles de los bastiones del mundo occidental.

Ninguna nación, por muy poderosa, puede por sí misma derrotar al terrorismo. Nace de la injusticia que desfigura a este mundo.

Compartir

Sólo cuando los hombres aprendan a compartir verán el fin del terrorismo. Sólo a través del compartir puede realizarse la meta de justicia y libertad. Nuestra petición a vosotros, ciudadanos de la gran y bendecida nación de Estados Unidos de América, es que reflexionéis cuidadosamente, y desde el corazón, como es vuestra costumbre, cuando emitáis vuestro voto. Emitid vuestro voto por la paz, la justicia y el imperio de la Ley.




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