Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Diciembre 2004
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como “ángeles” salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un ‘familiar’, una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el ‘patrón’ de una persona real, pero en la mayoría de las veces el ‘familiar’ es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


Estigma simbólico

Estimado Editor,

El pasado verano estuve en Assisi, Italia, en la Iglesia de San Francisco. Mi sobrina y yo nos sentamos en la iglesia. De pronto comenzaron a descender lágrimas por nuestras mejillas –¡a las dos! No estábamos realmente llorando sino que las lágrimas sencillamente fluían. Entonces mi mano izquierda se puso muy caliente y cuando cogí la mano de mi sobrina en la mía, ella la retiró perpleja por lo caliente que estaba mi mano. Parecía como si tuviera una moneda candente en mi palma. Esa sensación permaneció conmigo durante el día e incluso ahora, cuando pienso en ello o cuento a otras personas sobre el incidente, ese punto nuevamente se calienta mucho. (1) ¿Se trata de una señal para mí? (2) ¿Debería, o podría, hacer algo con mis manos?

¿Podría por favor explicar el incidente en la iglesia? No sé en realidad qué pensar de ello y qué debo hacer con ello. Estaré muy agradecida por sus comentarios.

C. V., Delden, Holanda.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que se trata de una bendición del Maestro Jesús. (1) Sí, una señal –un mini-estigma simbólico. (2) Sabrá lo que hacer más adelante.)


Dar una oportunidad al amor

Estimado Editor,

La noche del martes, 2 de noviembre de 2004, iba de camino a un grupo de Meditación de Transmisión en Richmond, Surrey. Había llegado a la estación de Richmond algo temprano. Cuando salía de un kiosco de prensa, una joven, de unos 16 a 18 años, se me acercó, y me pidió si podía darle algo de dinero para un vale de cama para la noche en un hostal. Era bajita, y llevaba una chaqueta de cuero negro y una cruz de oro alrededor del cuello.

Me pareció vulnerable, y también muy asustada. Puse mi brazo sobre su hombro y le pregunté qué había pasado. Ella dijo que no tenía hogar y no podía soportar dormir a la intemperie ni una noche más. Saqué mi monedero y le di algo de dinero, pero sentí que debía interrogar un poco más sobre su situación.

Le pregunté si conocía el Proyecto Vineyard en Richmond, que realiza una gran labor para ayudar a las personas sin hogar, y donde realicé en el pasado algo de trabajo voluntario. Ella me dijo que había estado allí pero que no le habían podido ayudar. No supe realmente cómo interpretar lo que me dijo, dado que los jóvenes que realmente están en peligro son siempre ayudados. ¿Fue debido a una cuestión de alcohol o drogas, que no le habían ayudado por alguna razón, o le habían especificado un hostal al que ella tenía miedo de acudir? No había ninguna señal que me indicara que ella bebiera o se drogara. Ella comenzó exaltarse y dijo que estaba muy, muy asustada. “¿Qué te está atemorizando tanto... alguien te está siguiendo?” le pregunté, mirando alrededor para ver si había algún hombre siguiéndola. “No, no”, respondió. Luego recordé que había un hostal para personas sin hogar a unos cinco minutos de la estación, así que sugerí que fuéramos allí y viéramos si la podían ayudar. Ella dijo que ya había estado allí, y que no le habían podido ayudar. Le sugerí que fuéramos al hostal juntas, y que podía preguntar en su nombre, a lo que ella accedió. La mujer de recepción dijo que no podían admitirla sin una remisión desde un centro en Twickenham, que estaba cerrado hasta el día siguiente. Entonces dónde podía ir, pregunté. “No hay nada que podamos hacer. Lo siento, pero esa es la situación, las personas no tienen hogar”, respondió la mujer. Cuando salimos, la joven estaba muy contrariada. Abrí mi monedero y sólo encontré una pequeña cantidad de efectivo, que le di. Ella me preguntó si podía quedarme con ella e ir con ella y ayudarle a pedir dinero. Recordé que tenía una tarjeta de crédito, así que fuimos a una cajero automático para sacar el dinero que ella necesitaba para un vale de cama en otro hostal en Londres.

La joven estaba rebosante de alegría, muy aliviada y me abrazó. Yo había sentido mucha afinidad con ella mientras íbamos y veníamos de la estación. Ella me preguntó si había ido a la iglesia. Le dije que lo único que importaba era el amor.

¿Estaba la joven temerosa sólo necesitada de dinero para una cama para la noche –o había algo más detrás del suceso?

A. H., East Sheen, Londres, RU.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la ‘joven’ era Maitreya. El incidente era una prueba.)


Francés modesto

Estimado Editor,

Era el 17 de octubre de 2004, la última mañana del Foro Social Europeo de tres días de duración en Alexander Palace en Londres, donde varios de nosotros habíamos montado un stand. Fue un acontecimiento extremadamente provechoso, con miles de asistentes, y hubo mucho interés positivo en la información de la Reaparición.

Durante una pausa después de un par de horas ajetreadas, un hombre se acercó al stand. Le dimos la bienvenida, y él indicó que era francés y no hablaba inglés. Iba muy elegante, y llevaba un abrigo oscuro. Tenía quizás unos 60 años, con tez oliva y una gran melena de pelo ‘rizado’. Sus ojos eran claros y brillantes.

Las dos que estábamos en el stand hablábamos algo de francés, así que entre ambas le resumimos la historia. Mencionamos a un Gran Instructor (Grand Professeur) utilizando los brazos para enfatizar ‘grande’. Él respondió: “Plus petit”, (más pequeño), utilizando un dedo y el pulgar para enfatizar más pequeño. “Un instructor para el mundo”, dijo una de nosotras y él añadió: “Un professeur du coeur”, (instructor del corazón), tocando su corazón. Consentimos entusiasmadas. Él sonrió calurosamente y se marchó. ¿Podía haber sido Maitreya?

S. P. y H. S., Londres, Reino Unido.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el ‘francés’ era Maitreya, y que Él había visitado el stand los dos días anteriores, con el mismo atuendo.)




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