Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Noviembre 2004
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como “ángeles” salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un ‘familiar’, una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el ‘patrón’ de una persona real, pero en la mayoría de las veces el ‘familiar’ es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


Ayuda durante todo el trayecto

Estimado Editor,

En enero de 2001 me desperté para descubrir que mi coche había sido robado la noche anterior. Entré en pánico ya que justo había cancelado mi seguro a todo riesgo hacía unas pocas semanas, y siendo una jubilada, no tenía suficiente con la seguridad social si no trabajaba a tiempo parcial. Ahora, sin coche, no tenía dinero para comprarme otro. ¿Qué haría?

Los siguientes dos días no trajeron noticias desde la policía, pero, muy extrañamente, estaba muy calmada y una paz me envolvía, sin tener la menor idea del por qué. A la tercera mañana recibí una llamada de la policía de Muskogee, Oklahoma, a 200 kilómetros de distancia, informándome de que se había localizado mi coche allí, abandonado, sin gasolina, sin ruedas, con el volante roto y otros daños, incluso se había intentado prenderle fuego en el asiento delantero, pero sin éxito. ¡Entonces llegaron las lágrimas! ¿Ahora qué haría realmente? ¿Cómo traería a casa el coche? Sólo tenía un seguro de remolque hasta 10 kilómetros.

Después de calmarme, recordé que conocía a una persona, y sólo una persona en Muskogee, un sobrino que no había visto en 17 años. Le llamé sólo para contarle la historia, sin tener ninguna idea de pedirle ayuda. Él me dijo que era el presidente del banco local y que comenzaría a contactar personas que él estaba seguro que me ayudarían. Una de ellas, el dueño de un desguace que justo “dio la casualidad” de tener un coche del mismo modelo y colocó las ruedas en mi coche gratuitamente. Otra persona justo “dio la casualidad” de llevar una grúa portacoches vacía hasta la ciudad de Oklahoma y me transportaría el coche hasta mí gratuitamente. Y él justo “dio la casualidad” de pasar frente al sitio de reparación de volantes donde dejaría mi coche y desde allí yo podría conducir hasta mi casa.

Partí hacia mi casa, pero había un sonido muy fuerte que provenía desde la rueda izquierda delantera. Me detuve en una estación de servicio, me bajé para mirar la rueda. Tenía que conducir hasta Neumáticos Hibdon, a unos pocos kilómetros de distancia, y hacer que la revisaran, pero tenía miedo de conducir esa distancia. Y luego se presentó un hombre, que pareció salir de la nada. “Señora”, dijo, “soy un mecánico y he oído el ruido de su coche”. Le expliqué que el coche había sido robado y estaba intentando llegar hasta Hibdon, pero temía seguir conduciendo. Y entonces, él dijo: “Los ladrones han conducido su coche a través del barro y éste ha entrado en la pastilla del freno. Siga adelante y conduzca hasta Hibdon. No le pasará nada”.

Cuando llegué con el coche a Hibdon, sus mecánicos dijeron: “Los ladrones han conducido su coche a través del barro y éste ha entrado en la pastilla del freno”. ¡Exactamente las mismas palabras!

(1) ¿Quién era este hombre que de pronto apareció y de pronto desapareció sin yo verle? (2) ¿Quién orquestó a las personas en Muskogee para ayudarme a traer el coche a mi casa? No puedo quitarme esta experiencia de mi mente.

B. B., Oklahoma City, EEUU.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma: (1) el hombre era Maitreya; (2) Maitreya.)


Barrera de seguridad

Estimado Editor,

En 1996 un amigo nos llevaba a mí y a mis hijos por una pequeña carretera abrupta en el macizo Pirenaico. De pronto, quedó deslumbrado y el coche quedó sin control y golpeó un pequeño muro que bordeaba la carretera. Si hubiera sucedido 2 metros antes, no hubiera habido nada para impedir que nos cayéramos por el precipicio y nos estrelláramos 50 metros más abajo.

Mientras aguardábamos a que nos socorrieran, fotografié el muro, y una semana después, al recibir las fotos, esto es lo que observé. Me sentí tan conmovida que no podía mirarlas al principio, pero de vuelta a la calma de mi hogar, lo hice. Fuimos protegidos.

C. F., Salles, Francia.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que fueron salvados por el Maestro Jesús. La foto muestra una bendición de luz del Maestro Jesús.)


En el parpadeo de un ojo

Estimado Editor,

El 26 de junio de 2004 estaba almorzando con mi madre y mi hermana en un café en Palma de Mallorca, España. Me iba a casar ese día a las 6 de la tarde, y estaba muy estresada por todo el tema. Era un matrimonio mixto, mi marido es judío y yo soy católica, y yo estaba muy preocupada de cómo ciertas personas iban a reaccionar.

Mientras comíamos, un hombre se acercó a nuestra mesa vendiendo relojes. Le dije que no queríamos ninguno y le agradecí. Fue entonces cuando me guiñó el ojo. Le miré y tenía un brillo muy profundo en sus ojos. Después de eso, me sentí mucho más relajada y supe que todo iba a ir bien. ¿Era este hombre Maitreya o el Maestro Jesús?

E. C., Londres, Reino Unido.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el ‘vendedor de relojes’ era el Maestro Jesús.)




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