Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Octubre 2004
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como “ángeles” salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un ‘familiar’, una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el ‘patrón’ de una persona real, pero en la mayoría de las veces el ‘familiar’ es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


Apariencia engañosa

Estimado Editor,

El 12 de agosto de 2004 después de una Meditación de Transmisión semanal en Lucerna iba de camino a casa a Baar en autobús. Cuando subí, vi que mi asiento usual estaba ocupado por una mujer enorme, vestida con bermudas lo que me hizo pensar cómo podía uno conseguir unas bermudas de tal tamaño. Me senté diagonalmente en frente. Tenía un rostro redondo, abierto y amistoso e intentó confraternizar con una niña pequeña que estaba sentada al otro lado del pasillo haciendo muecas.

Subieron más personas. Una pareja con dos niños de unos nueve y once años estaban buscando asientos. Yo me desplacé y quedé frente a frente con la mujer obesa, asegurándome de que nuestras rodillas no se tocaran, y el hombre se sentó a mi lado. Su mujer se sentó al otro lado del pasillo y la mujer obesa hizo lugar para uno de los niños. El otro niño se quedó de pie. La mujer gruesa intentó comenzar una conversación pero la mayoría de personas no tenían muchos deseos de hacerlo ya que la lluvia les había cogido por sorpresa. El niño explicó que regresaban de Titlis, una montaña de 3.000 metros de altura al sur de Lucerna. Después de un rato el niño que estaba de pie decidió que era ahora su turno de sentarse y quiso cambiar el sitio con su hermano. La mujer se corrió hacia la ventana para que así ambos niños pudieran sentarse a su lado. Yo no daba crédito a mis ojos. Allí estaba sentada la mujer que normalmente hubiera ocupado dos asientos, y los dos niños estaban sentados a su lado, era como un milagro.

Ahora ella se centró en mí y quiso saber si todo estaba bien conmigo. Alto y delgado como soy, debíamos parecer como el Gordo y el Flaco. ¿No estaba yo un poco enfermo? Contesté que me sentía bastante bien y con una insinuación furtiva mencioné que era mi punto de vista llevar conmigo tan poco como fuese necesario, y que durante más de 30 años, de vez en cuando había estado sin comer durante unas pocas semanas, sólo bebiendo medio litro de zumo de frutas y un par de litros de agua por día, una buena forma de sentirme realmente sano después, y que incluso había ayunado sin comida y bebida durante siete días para ver cómo me sentía. Ella no estaba impresionada para nada. Parecía verse a sí misma como la encarnación de la salud y la abundancia, y me veía como la representación del hambre y la enfermedad.

Cuando llegamos a Baar, muchos pasajeros se bajaron del autobús, incluyendo la mujer obesa. Me sorprendió la facilidad con que se levantó y se bajó del autobús, ningún luchador de sumo japonés lo hubiera hecho mejor.

Sólo un día y medio después, a las 3:30 de la madrugada –el momento de mi meditación personal– experimenté una erupción de alegría cuando de pronto se me ocurrió que obviamente había tenido una confrontación con nuestro querido y divertido amigo e instructor Maitreya y que las insinuaciones furtivas iban dirigidas en la dirección opuesta. Él probablemente quería mostrarme que mi punto de vista de “bajo peso=salud” y “sobrepeso=enfermedad” es relativo, al representar una persona con sobrepeso saludable y alegre, capaz de moverse tan rápido como una comadreja. ¿Estoy en lo correcto al asumir que la mujer obesa era Maitreya?

A. N., Baar, Suiza.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la ‘mujer obesa’ era, realmente, Maitreya.)


Sabio consuelo

Estimado Editor,

Hace un par de semanas (julio 2004) estaba en el trabajo y estaba pasando por un momento difícil en mi vida personal. Trabajo en una pequeña librería metafísica que es un entorno estimulante. En este día, sin embargo, tenía dificultad en estar en cualquier sitio. Cada hora parecía una eternidad. Miraba constantemente mi reloj para ver si ya podía recoger por ese día y casi me quedaban 15 minutos para marcharme cuando una mujer entró en la tienda. Fue directamente a la parte trasera de la tienda y echó un vistazo a los libros durante unos minutos.

Luego, cuando se marchaba, se acercó al mostrador donde yo estaba sentada y me miró directamente a los ojos. Entonces preguntó, como si realmente quisiera saberlo: “¿Cómo te encuentras?” Para mi sorpresa no pude responder, y en su lugar me deshice en lágrimas.

Ella rodeó el mostrador y me abrazó calurosamente, sosteniéndome hasta que paré de llorar. Había sido incapaz de llorar hasta ese momento, aunque sabía que debía hacerlo. Ella me dijo algo semejante a: “Éste es un buen sitio para venir cuando necesitas un impulso o algo de apoyo. A menudo vengo aquí. Las personas aquí son buenas pero no me conocen. Puedes verme, ¿no es así? ¿Puedes verme?” Yo asentí y pensé que era extraño que lo preguntara.

Ella siguió hablándome durante un rato más, y luego dijo: “¡En lo profundo de tu Ser sabes que estarás bien, cierto!” Sus palabras entraron en mi corazón y me provocaron tranquilidad y consuelo. Ella sugirió que yo necesitaba irme a casa. “Mira, no hay nadie aquí y fuera está helando. ¿Por qué no cierras la tienda 10 minutos antes?”

Le agradecí por su amabilidad y me disculpé, pero ella dejó de lado mi disculpa como innecesaria e indicó que no había nada inusual en su amabilidad. Yo estaba profundamente agradecida por la ayuda que obtuve en un momento de necesidad.

¿Podría por favor decirme si esta mujer era una verdadera y amable buena samaritana o quizás uno de los Maestros?

J.P., Bowral, NSW, Australia.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la ‘mujer’ era Maitreya.)


Señal fructífera

Estimado Editor,

La historia de la manzana comenzó en el aparcamiento del supermercado Tesco, Southend-on-Sea [julio 2004]. Mi marido Anthony divisó una manzana extraviada en el suelo. Parecía como si se hubiera caído de alguna bolsa. Yo la recogí y noté que estaba entera y se veía muy bien para desecharla, así que me la quedé.

La guardé en la parte frontal del frigorífico durante una semana. La mañana de lunes (2 de agosto), abrí la nevera para coger algo de leche. Miré a la manzana y allí estaba –una cruz marcada en la manzana. Pensé que era extraño que pudiera aparecer así de repente, así que indagué dentro de la nevera para ver si algo podría haber dejado la marca en la manzana, pero no pude encontrar nada. Recordé la historia de las manzanas de Essy* (soy una miembro del mismo grupo de Meditación de Transmisión) así hice algunas fotos con la esperanza de averiguar más del tema.

A. C., Westcliff-on-Sea, Essex, Reino Unido.

* (Ver Cartas al Editor, Share International, Marzo 2004)

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la cruz fue manifestada por Maitreya.)

Manzana con cruz manifestada por Maitreya


Cirujano Maestro

Estimado Editor,

Mi madre recientemente ingresó en un hospital para una operación en su corazón. Ella tiene 80 años y yo estaba obviamente muy preocupada por ella, pero en mis oraciones la remitía a Jesús y esperé. Ella pasó la operación estupendamente y estaba en casa en cinco días. El día que la llevé a su casa ella me contó que el cirujano que la operó no era el médico original sino un hombre muy delgado con un rostro maravilloso. Yo no presté mucha atención, pero a la mañana siguiente ella me dijo que había estado pensando en este nuevo cirujano toda la noche, su rostro era tan bondadoso y la sensación que emanaba era tan maravillosa que si alguien le hubiera dicho que era Jesús ella no se hubiese sorprendido para nada. ¿Podría por favor decirme si se trató de uno de los maravillosos cirujanos o era uno de los Maestros?

P. F., Colchester, Essex, Reino Unido.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el ‘nuevo cirujano’ era el Maestro Jesús.)


Diosa de Acuario

Estimado Editor,

El domingo 29 de agosto de 2004 pusimos un stand de Share International en una feria holista en Islington, Londres, hablando todo el día con un flujo constante de personas interesadas.

A las 5 de la tarde el sistema de megafonía anunció que el evento estaba cerrando. Estábamos recogiendo cuando una mujer fornida de mediana edad vino a nuestro stand, ocupada recogiendo folletos gratuitos y una revista. Sarah pensó que la había reconocido de una feria anterior, se acercó a ella y dijo: “¿Creo que ya conoce la historia?” La mujer asintió: “Sí, la conozco.” Ella continuó recogiendo folletos y Sarah mencionó que debíamos cobrarle por las revistas. Viéndola tan de cerca, Sarah se quedó totalmente sorprendida por la belleza y pureza de su rostro.

De pie más alejada, me quedé paralizada por su apariencia. Ella llevaba un sombrero de lana debajo de una gorra hinchada, con visera de tela vaquera que me recordó la gorra de Benjamin Creme. El estilo era femenino pero se alzaba como una cúpula, pero el tono de la tela y las marcas de antigüedad de color rojizo eran idénticas. Llevaba una bata impecable y reluciente cubierta con un estampado de concha marina y caballito de mar, lo que me hizo pensar de la Era de Acuario. En el frontal de su abrigo había un reloj de bolsillo de enfermera completamente nuevo y debajo había varias capas de ropa. Estaba soleado fuera. A su lado había un gran carrito de la compra a cuadros, igual que en la aparición de Maitreya como ‘Egon’.

Le pregunté si le gustaría llevarse una bolsa ya que tenía tantos folletos, y dijo que sí. Entonces Sarah le preguntó si asistiría a la feria el día siguiente. “Sí, estaré aquí mañana”, contesto. Nos despedimos y la observamos mientras se dirigía al stand de enfrente donde comenzó a mirar la hilera de ropa compuesta de exóticos chales y blusas de lentejuelas –¡igual a lo que habíamos hecho nosotras antes!

Sarah y yo nos sentimos muy animadas después de su visita y cuanto más pensamos en su bello rostro y en la gorra, nos preguntamos si podría haber sido Maitreya.

S. M. y G. F., Londres, Reino Unido.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la ‘mujer’ era Maitreya.)




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