Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Septiembre 2004
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como “ángeles” salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un ‘familiar’, una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el ‘patrón’ de una persona real, pero en la mayoría de las veces el ‘familiar’ es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


Mano curativa

Estimado editor,

Mi hijo ha tenido tuberculosis y problemas estomacales, y a los 40 años de edad, se pregunta: “¿Por qué a mí? Yo le enseñé la ‘mano de Maitreya’ y después de sentarse en silencio con su mano colocada sobre la fotografía, se sentó en su lugar habitual de la mesa de la cocina. Después de que regresara a casa con su familia, vio la imagen de una ‘mano’ en su silla de madera. ¿Fue esto una bendición de Maitreya, puesto que ha demostrado tanto valor en los dos últimos años?

L. L., Brighouse, Yorkshire, RU.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la ‘huella de la mano’ fue manifestada por Maitreya).


Realidad y ‘fricción’

Estimado editor,

El sábado 22 de mayo de 2004 estaba limpiando la mesa de fórmica después del almuerzo cuando observé la huella de una mano izquierda sobre la mesa. Pensé de inmediato que se parecía a la ‘mano’ de Maitreya. Traté de limpiarla pero persistía. Yo insistí con más fuerza, pero parecía intensificarse cada vez más. Coloqué mi mano sobre ella, pero la huella era mucho más grande. Mi marido también colocó su mano sobre la huella, pero ésta seguía siendo más grande, así que de ningún modo podía ser la de mi marido. Él también pensó que se parecía a la ‘huella’ de Maitreya. A medida que avanzaba el día, yo no cesé de secarla, pero la huella volvía a aparecer con la misma intensidad que antes. Mi marido también trató de borrarla.

Por la noche, se la mostré a una amiga mía muy escéptica, y también ella se convenció de que se parecía a la ‘huella’ que saqué del sitio web de Share International. Su novio empezó a borrar con muchísima fuerza las huellas de los dedos superiores, y toda la mano desapareció.

Me preguntaba si Maitreya tuvo algo que ver con la huella.

A. K., Kettering, Ohio, EEUU.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la ‘huella de la mano’ fue manifestada por Maitreya).


Planta en flor

Estimado editor,

El domingo 16 de noviembre de 2003, el grupo de meditación de transmisión de Voorheesville en Nueva York, EEUU, patrocinó una mesa en la exposición de Mente, Cuerpo y Espíritu en Brattleboro, Vermont.

El día anterior, el colaborador Boris había traído siete rosas blancas y rosas. Eran muy hermosas, y añadían delicadeza a nuestra parada que ocupaba dos mesas adyacentes. Sin embargo, al cabo de 19 días, las seis rosas seguían en flor.

Lo más sorprendente del caso es que dos rosas blancas y otras dos rosas tenían brotes verdes que crecían de las yemas espinosas del tallo. De una rosa blanca, en particular, creció un brote de dos pulgadas de alto que tenía hojas. También parecía que otras dos rosas iban a desarrollar esos mismos brotes. Las hojas originales se habían marchitado todas.

¿Podría ser esto una bendición o una señal de Maitreya?

B. S., Jeannette Schneider, Ilse Baker, Jason V. Francis, EEUU.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que Maitreya bendijo las flores. También estuvo presente en la exposición).


Hazaña divina

Estimado editor,

El 18 de mayo de 2004 me dirigía a un concierto para la paz. Tenía ciertas reservas sobre el hecho de ir yo sola, y sentada en el andén de una estación de trenes se me ocurrió una cancioncilla: “Cuando las cosas no iban muy bien, me ocurrió un milagro”. Eran las 5.30 de la tarde y el andén estaba concurrido. Vi a una hermosa joven india de profundos ojos marrones y cabello largo; estaba acunando un cochecito. Su hijo pequeño era encantador: se movía dando empujoncitos hacia atrás con las piernas en el aire. Chillaba y se reía, era hermoso de ver. Me acerqué a ellos y la mujer me sonrió: era cálida y abierta, y no le importó que empezara a hablarle al niño. Tenía dos años. Jugamos un rato cubriéndonos los ojos con las manos. El pequeño se reía con facilidad. Tenía los pies desnudos así que me incliné y le hice unas suaves cosquillitas en ellos. Después, con mucha elegancia, levantó su pie izquierdo, me lo mostró para que le hiciera cosquillas, lo bajó y luego levantó el derecho. Después, siguiendo una extraña y rítmica pauta, ¡levantó un pie tras otro unas 12 veces! Lo hacía con tanta precisión y delicadeza que me quedé muy sorprendida.

Luego subimos al tren. La mujer del cochecito se quedó junto a la puerta y yo me senté y empecé a escuchar música en mi walkman. Levanté la mirada y la mujer me estaba mirando: su mirada me sorprendió, sentí una punzada en mi corazón y retiré esa mirada mientras trataba de contener las lágrimas. Respiré hondo. Me pregunté si ella y el niño podrían ser Maitreya y el Maestro Jesús: había algo en la cara de ella que me hizo recordar la aparición de Maitreya en Nairobi. Después, sonó su teléfono móvil y la situación pareció volver a la normalidad.

Luego la mujer se acomodó en un asiento a mi izquierda. Había un joven fornido sentado a mi lado, entre la mujer y yo. Él también empezó a hacerle cosquillas en el pie, aunque de forma un poco burda. El pequeño no reaccionó, sino que miró al hombre fija e imperturbablemente. Al cabo de un rato, el hombre perdió interés y se dio la vuelta. Yo no podía apartar la mirada de ese niño: con un movimiento sereno y tranquilo, levantó su mano al hombre con un gesto deliberado de saludo. “Ahí tiene”, le comenté al hombre, quien pareció complacido. Se bajó en la siguiente parada. El niño empezó a llorar porque quería salir del cochecito, de modo que su madre lo sacó y él se subió al asiento para mirar por la ventana. Su relación parecía tener un componente de libertad.

Cuando nos acercamos a la estación, la mujer se preguntó de repente si se habría equivocado de tren. Lo comprobé y necesitaba bajarse de inmediato. Yo levanté al niño, ayudé a la madre a bajar el cochecito, y me despedí de ellos rápidamente.

Yo me sentí edificada después de este encuentro, y disfruté del concierto. Todas mis reservas al respecto se disiparon. ¿Fueron la madre y el hijo que conocí Maitreya y el Maestro Jesús?

G. F., Londres, RU.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la ‘mujer’ era Maitreya y que el ‘niño’ era el Maestro Jesús).


Dos cartas de la misma persona:

Llamada para despertar

Estimado editor,

(1) En verano de 1992, no podía decidirme entre una variedad de cursos. O bien me apuntaba a descubrir la tradición esotérica de Egipto, o asistía a un curso de remedios de flores de Bach. Mientras esperaba a una paciente, empecé a rellenar el formulario del curso de la tradición esotérica egipcia que debía enviar a Marsella. Como la paciente seguía sin llegar, decidí rellenar el otro formulario del curso de flores de Bach. Por la noche, cerré los dos sobres listos para ser enviados a la mañana siguiente, pensando que por la noche me llegarían consejos al respecto.

Al día siguiente, medio dormida, de repente me vi proyectada fuera de la cama, sabiendo que tenía que enviar el sobre de la dirección de Marsella. Horas después, llamé a la paciente que no se había aparecido. La mujer me comentó que había telefoneado el día anterior para disculparse por el hecho de no poder venir, y dijo que una joven con una voz que sonaba casi como la mía le había informado que había ido a Marsella. Mi paciente se quedó muy sorprendida de que ya hubiera regresado de Marsella. Y yo me quedé igual de sorprendida: ¡el día anterior mi teléfono no había sonado en absoluto!

¿Podría decirme el origen de la fuerza que me proyectó fuera de la cama y que habló a la paciente en mi nombre?

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el Maestro Jesús fue quien la impulsó fuera de la cama y también habló a la paciente).

Respuesta correcta

(2) En el último trimestre de 1999, mientras recogía a mi hijo del patio del colegio, y estaba un poco preocupada por su adaptación a un nuevo entorno sin sus padres, pasó una anciana junto a mí; me comentó que las mujeres que cuidaban de sus hijos eran afectuosas y cariñosas. Me había respondido a mi pregunta sin formulársela. A pesar de su avanzada edad, me sorprendió su resistencia, sus centelleantes ojos azules, y el hecho de que sujetaba a un enorme perro joven y lleno de vida con una correa.

¿Era esta señora un maestro?

Sylvie Goulois, París, Francia.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la ‘anciana’ era el Maestro Jesús).




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