Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Junio 2004
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como “ángeles” salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un ‘familiar’, una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el ‘patrón’ de una persona real, pero en la mayoría de las veces el ‘familiar’ es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


El poder de la oración

Estimado editor,

A una amiga mía muy querida, Toby Hale O’Brien, le diagnosticaron cáncer y le dieron dos años de vida. Mientras arreglaba los asuntos de sus últimos años de vida, realizó un viaje con su hijo. Mientras estaba en Canadá, sufrió unos dolores intensos. Fue a una iglesia llamada Santa Ana y rezó. Ella afirmó que su oración era sólo para dejarle terminar el viaje con su hijo, y que luego ya estaría preparada para hacer la transición. Ella rezó para no sentir el dolor y así acabar el viaje. Ella afirma que, al día siguiente, el dolor había desaparecido.

También afirma que cuando regresó a casa y los médicos la examinaron, el tumor debajo de su brazo había desaparecido por completo. Esto asombró a los médicos, quienes sabían que a la paciente no le quedaba mucho tiempo de vida, pero lo llamaron una “remisión espontánea”.

Yo creo que Toby fue curada como resultado de su oración en la Iglesia de Santa Ana. ¿Podría decirme si eso fue un milagro, y quién la curó?

V. C., Los Angeles, EEUU.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la ‘remisión espontánea’ fue una curación milagrosa del Maestro Jesús).


Aparición oportuna

Estimado editor,

En marzo de 1999, mi hijo me llamó inesperadamente para preguntar si podíamos vernos en el Centro Comercial cercano de Burnside Village para darle unos cuantos artículos que necesitaba. Cuando aparqué el coche, vi a dos chicas adolescentes sentadas en la acera, algo que me pareció poco habitual. Tenían un edredón en su regazo, estaban fumando y parecían estar hablando muy animadamente. Me di cuenta, mientras esperaba sentada en el coche, de que tenía una encantadora sensación cálida en mi corazón. Al cabo de unos minutos llegó mi hijo y aparcó el coche directamente delante de esas jóvenes. Cuando el coche se fue, yo me quedé delante de ellas. La más joven, con el pelo de color rojo, me preguntó la hora. Como había salido corriendo de casa, no me había llevado el reloj. Comenté que tenía un reloj en el coche y que iba a buscarlo para mirar la hora. Les grité la hora cuando volví al coche, luego ellas dieron las gracias y saludaron con la mano. Tan pronto como me fui, empecé a llorar. Me sentí profundamente conmovida por la experiencia de la interacción con esas dos jóvenes. Me sentí abrumada y conmovida por la experiencia y sentí que había tenido lugar una curación. Días antes había sentido una sensación de soledad en el camino espiritual. Me pregunté si esa experiencia pudo haber sido de Maitreya o de los Maestros.

L. F., Adelaida, sur de Australia.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que las dos ‘mujeres jóvenes’ eran Maitreya y el Maestro Jesús).


Agradecido recordatorio

Estimado editor,

El miércoles 10 de marzo de 2004 caminaba hacia la parada del autobús. El autobús se estaba aproximando, pero como soy una mujer mayor no pude correr para subirme. De repente, alcé la vista y vi a un joven que inmediatamente hizo señas al autobús para que me esperara. Cuando observé al chico al subir al autobús me pareció que tenía unas vibraciones muy luminosas. En ese momento me dijo: “No se olvide de darle las gracias al conductor”. ¿Era ese joven encantador Jesús o Maitreya?

B. J., Erdington, RU.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el ‘joven’ era Maitreya).


¿Qué dice un nombre?

Estimado editor,

Un viernes de marzo de 2004, antes del fin de semana de la conferencia con Benjamin Creme en Berna, mi hija Anne-Sophie y yo tomamos el tren hacia Waedenswill para hacer unas compras. De regreso, en el andén de la estación de ferrocarriles de Waedenswill, un anciano alto con barba, sin dientes frontales superiores pero con unos ojos centelleantes, estaba ahí sosteniendo una enorme bolsa de papel marrón. Al pasar, primero dijo a Anne-Sophie: “Hola Anne”, y luego me dijo a mí: “Hola María”. Yo simplemente seguí caminando y luego se me ocurrió que era extraño que un desconocido supiera parte de nuestros nombres. En realidad mi nombre es Marianne. Así que volví y le pregunté, ¿qué le hace pensar que me llamo María? Él me miró y me respondió que me parezco a una María. Luego le pregunté por qué estaba esperando allí. Él me contestó que para subir a un tren. Después de este encuentro, me sentí muy feliz. ¿Me encontré con el Maestro Jesús?

M. C. K. G., Richterswil, Suiza.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre era Maitreya).




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