Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Mayo 2004
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como “ángeles” salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un ‘familiar’, una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el ‘patrón’ de una persona real, pero en la mayoría de las veces el ‘familiar’ es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


El espejo nunca miente

Estimado editor:

En la tarde del 18 de marzo de 2004, me dirigía a casa. Horas después celebrábamos nuestra conferencia mensual sobre el Emerger de Maitreya. Un joven de color y elegantemente vestido se acercaba hacia mí en dirección contraria. Al cruzarnos, dijo con acento ligeramente francés: “¿Alguna vez te has mirado en el espejo? ¡Eres TAN hermosa!” Me sorprendí al escuchar sus palabras, pero pensé que simplemente estaba flirteando. Me di cuenta de que el carrito que arrastraba estaba vacío, y que no repartía propaganda comercial, tal como había supuesto. Pero él no paraba: “Que sí, ¡mírate en un espejo! ¡Qué hermosa eres!” La situación era un poco embarazosa, y le contesté: “Eres muy amable, pero debo irme”. En ese preciso instante me di cuenta de que quizá no era un joven común. Repetía lo mismo una y otra vez, mientras me seguía: “Muy hermosa, sí, deberías mirarte al espejo. ¡Qué hermosa!” Finalmente llegué a casa, sin saber exactamente qué hacer con ese hombre. De pronto, dijo algo distinto: “Vives aquí, sí; bueno, seguro que nos veremos. Vendré a visitarte. ¡Hasta luego!” Nos despedimos cordialmente, y se fue.

¿Era ese joven una persona normal y corriente?

C.F., Barcelona, España.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el ‘joven’ era Maitreya).


Vincent – but not Van Gogh!

Estimado editor,

A las 10 de la mañana del 6 de marzo de 2004, Christophe y yo estábamos montando un stand de información delante de la iglesia cerca de la estación de Berna donde teníamos pensado ofrecer detalles sobre la inminente conferencia de Benjamin Creme. Ese stand era difícil de levantar; uno de nosotros sostenía la estructura mientras que el otro colocaba el toldo. De repente, vimos a un joven de unos 28 años debajo del toldo, que levantaba el techo. Nos ayudó a levantarlo. Luego dejó su mochila en una silla al fondo de la tienda. Se comportó como si perteneciera a nuestro equipo, y nos pareció del todo normal. Dijo que se llamaba Vincent, y añadió en francés que venía de Lille (Francia), pero que se había quedado sin hogar.

Al principio de este encuentro, me pregunté si podía ser Maitreya, pero me dije a mí misma que Maitreya tendría ojos más brillantes, así que descarté la idea. Pasamos un rato juntos como si fuéramos viejos y buenos amigos; hablamos de cosas sencillas y todo fluyó de forma natural. Delante de la tienda teníamos una mesa con las tarjetas informativas de la conferencia. Vincent colocó su cerveza sobre la mesa y nos quedamos allí un momento viendo pasar a la gente. Su presencia era muy agradable, y no nos importó que a la gente no le interesara nuestra información.

Los tres colaboradores nos íbamos turnando para hacer una pausa y dejar el stand.

Cuando me quedé sola con Vincent, él me preguntó quién pagaba todos los costes del evento que estábamos organizando. Yo le respondí de forma poco concreta, porque no quise decirle que todos asumíamos los costes. Tras una breve pausa reflexiva, le comenté que siempre salía el dinero cuando era por una buena causa.

Vincent preguntó qué hacíamos en nuestras reuniones. Le dije que transmitíamos altas energías procedentes de la Jerarquía Espiritual para el mundo. Él comentó: “Yo también siento las energías, y cuando entro en tiendas siento malas energías, así que me cubro la cabeza con un sombrero”. Él insistió en mostrarme lo que quería decir, sacándose el sombrero que llevaba y poniéndoselo de nuevo muy ajustado, de manera que le cubría la frente. Luego seguimos observando a los peatones; yo le comenté: “La gente no parece muy interesada en nuestro mensaje; ni siquiera ven nuestro stand”. Y él contestó: “Sí, todo el mundo está muy ocupado yendo a comprar, comprando muchas cosas que acumularán en sus casas y nunca utilizarán”.

La conversación con Vincent siguió esta misma línea, de forma muy amigable y comprensiva. Cada uno de nosotros le trajimos comida y bebida. En cierto momento, Vincent abrió su mochila y nos mostró su colección de bolígrafos, diciendo que se lleva un bólígrafo de todos los lugares donde va. Le dio tres a Anne-Françoise y él quiso darme uno, pero le contesté que no necesitaba ninguno. Empezó a dibujar en un pequeño trozo de papel, y sostenía tres bolígrafos de distintos colores en su puño, ¡e iba dibujando alternativamente con ellos! La situación era muy divertida y sentí una gran amistad y compasión por él. Pensé que si las convenciones sociales lo permitieran, le invitaría a mi piso para que se duchara, se cambiara de ropa y comiera algo bueno, y que incluso se quedara unos días, puesto que me comentó que dormía en el Ejército de Salvación, con a veces 20 personas en el dormitorio. Luego me dio el dibujo, que es el esbozo de un retrato.

A la una nos despedimos y se fue de la tienda. En mi corazón sentía que me gustaría volverle a ver.

F.W., Berna, Suiza.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que ‘Vincent’ era Maitreya)


Dos cartas de la misma lectora:

La luz del mundo

Estimado editor:

Cerca de 1996, después de la Meditación de Transmisión, estaba de camino a casa. Era de noche y muy silencioso, no había nadie en la calle –me sentí muy cerca de Maitreya, y pensé: “Maitreya, podría mostrarme cómo eres en realidad, sin ningún disfraz? Al cabo de unos pasos vi una luz rosa pequeña y brillante del tamaño de una pelota de golf, suspendida en la acera delante de mí. Yo me quedé fascinada, se movía delante de mí suspendida a unos cuantos centímetros de la acera.

Levanté la mirada para observar los edificios a mi izquierda y derecha, pensando que alguien se estaba divirtiendo conmigo con una linterna. Pero todo estaba en calma, no había ni una alma. Observé de nuevo la luz rosa que seguía suspendida delante de mí, aproximadamente a un metro de distancia. De pronto, giró a la izquierda y desapareció. Volví a mirar hacia los edificios y las ventanas, en busca de una explicación, suponiendo que alguien me había engañado, pero estaba tan oscuro y silencioso como antes.

¿Podría decirme de dónde procedía esta luz brillante y rosa –la manifestó Maitreya, o alguien me tomaba el pelo?

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que Maitreya se estaba manifestando como él es en realidad –como luz).

¿Benjamina?

Estimado editor:

Hace aproximadamente cuatro años estaba sentada en el tranvía, de camino a casa. En la parada anterior a la mía había una mujer que esperaba fuera, mirándome y sonriéndome muy amablemente. Era igual que Benjamin Creme. Vestía una falda y una chaqueta o abrigo. Tenía el pelo muy rubio y rizado e instantáneamente me di cuenta de que sería una peluca. Toda su persona me parecía irreal pero tenía el mismo rostro y estatura que Benjamin Creme, sólo que era una mujer.

Estaba ahí quieta sin moverse, y me miraba sonriendo. Yo también la miré, pero luego pensé: “No puedes quedarte mirándola fijamente de esta manera”, y traté de alejar mi mirada pero ella me atraía tanto que no podía dejar de observarla. No paraba de sonreírme. Luego, mientras el tranvía emprendía la marcha, ella movió sus labios, diciendo algo como: “Que pases un buen día”. Yo también le sonreí, asentí con la cabeza, y le dije: “Lo mismo digo”. Aquí termino todo.

Ese día, y los siguientes, me sentí totalmente edificada. Pienso muy a menudo en este encuentro, particularmente cada vez que paso por esa parada. ¿Quién era esa mujer?

A.M., Zürich, Suiza.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la mujer era Maitreya).




[REGRESO A LA HOME PAGE]