Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Enero/Febrero 2004
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como “ángeles” salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un ‘familiar’, una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el ‘patrón’ de una persona real, pero en la mayoría de las veces el ‘familiar’ es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


Visita de vuelta [versión reducida]

Estimado Editor,

El 15 de noviembre de 2003 estábamos nueve personas en el Centro de Información de Amsterdam cuando el mismo hombre que había sido confirmado como un familiar de Maitreya. (Ver ‘Visitante bienvenido’ en Share International, Diciembre 2003) nos volvió a visitar. Para fines de la página web sólo reproducimos Sus palabras; para la versión original completa ver el ejemplar de Share Internacional de Enero/Febrero 2004.

Maitreya sobre actividades de servicio:

Las ferias son un trabajo muy útil. Pero las conferencias son más importantes porque aquellos que asisten a ferias podrían o no estar interesados –es aleatorio. Las personas ven el stand, ven la información; podrían llevarse un panfleto y leerlo luego. Por ello las ferias son extremadamente útiles. Con las conferencia es un público autoseleccionado. Nuestro público es pequeño –aquellos que están directamente interesados vendrán a una conferencia y ya están abiertos a nuestra información. Así que cuando hay una conferencia vienen a oír y a aprender. Leer no es tan importante. Algunas personas simplemente leen mucho. Simplemente realiza el trabajo –simplemente hazlo.

Sobre la importancia de un servicio equilibrado:

Así tenéis ambas cosas –informáis al público y transmitís las energías – un buen equilibrio. Ya que vivimos en el mundo, tenemos que informar a las personas. ¿Cómo lo hacemos? Bueno, tenemos que comunicarnos con ellas –impartir conferencias, hablarles. Pero el hombre debe andar sobre dos piernas, así que ambas actividades –informar al público y transmitir las energías– son importantes. Ambas son necesarias.

Sobre la presencia de Maitreya en el mundo:

Ahora, existen personas en estos grupos que siempre están preguntando: “¿Cuándo Él va a venir?” “¿Cuánto más todavía tenemos que esperar?” “¿Por qué está llevando tanto tiempo?” ¿Pero por qué formular todas estas preguntas? Uno no puede decir realmente que Él está viniendo, porque Él está aquí. Él ya está aquí. ¿Ellos no lo saben? ¿Ellos no le ven? Se trata de Su Presencia en el mundo –y eso está sucediendo. Quizás ha llevado más tiempo de lo que ellos esperaban. Ha llevado más tiempo de lo que Yo había esperado, y quizás está resultando diferente de la forma que habíamos previsto, distintamente incluso de lo que yo había previsto, pero está produciéndose. Él está aquí. No tengo dudas de ningún tipo de que está produciéndose. Está produciéndose. Ninguna sombra de duda, de ningún tipo. Muchas personas saben que Él está aquí, lo saben internamente, intuitivamente. Y muchas personas están abiertas a oír que Maitreya está aquí.

Simplemente estad allí. Estad allí, eso es todo. No todos estarán interesados. Las personas están inmersas en sus propios pensamientos. Lo más importante es simplemente estar allí; aquellos que estén preparados responderán. No tienes que esperar. No tienes que esperar o desear nada. Simplemente hazlo. Simplemente da la información si ellos la piden. Mira, nosotros no vamos a convertir a las personas. No estamos aquí para hacer proselitismo. No somos misioneros. Se los decimos si ellos preguntan. Lo más importante es que en esencia todo está allí. Si estás abierto a ello, simplemente lo sabes, no necesitas pensar sobre ello. No necesitas incluso hablar sobre ello si estás abierto a ello. Sabes en esencia que todo está allí.

El resultado no debe preocuparte. Simplemente hazlo –no desees resultados. No busques resultados. Es una actitud occidental, un hábito de la mente, que siempre pensamos que tenemos que hacer que sucedan las cosas. Pensamos que debemos hacer cosas, hacer que las cosas sucedan. Pero no es necesario.

Todo cambio tiene lugar lentamente. Muy gradualmente. Simplemente piensa en cuánto tiempo, cuántas vidas –sabéis cómo es por vosotros mismos– cuántas veces nos caemos y nos volvemos a levantar, caemos y lo volvemos a intentar, caemos y nos volvemos a levantar. Vida tras vida. El cambio lleva tiempo.

Sobre el estado del planeta, el futuro y nuestras inevitables preocupaciones:

Puedes preocuparte todo lo que desees pero no cambiará nada. El preocuparse no ayudará, pero todo aún resultará.

Lo que es cierto es que nos enfrentaremos a tiempos difíciles. Llegaremos al borde del precipicio, pero no nos caeremos. Lo esquivaremos, pero no nos caeremos por el borde. Todo resultará. Todo irá bien. No hay nada que temer. ¡No tengo la menor duda! Ninguna duda en absoluto.

Yo no tengo más autoridad que ninguna otra persona. ¡Pero es mi creencia! Yo lo sé. Las personas hablan sobre esperanza pero si lo crees, la esperanza no es necesaria.

“No olvidéis cuán poderoso es Maitreya. ¡La gente olvida cuán poderoso es Maitreya!”

“Os agradezco sinceramente.”

Nos dejó sin la menor duda de que “¡Él está aquí!” y que “¡Todo irá bien!”

¿Estábamos en lo correcto al asumir que el visitante era Maitreya?

Equipo de la revista, Centro de Información, Amsterdam.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el ‘visitante’ era realmente Maitreya.)


Visita oportuna

Estimado Editor,

El 30 de noviembre de 2003 yo estaba impartiendo una charla en el Centro de Información de Amsterdam sobre el Emerger de Maitreya y los Maestros cuando un hombre negro elegantemente vestido apareció, sonriendo, fuera en la acera, directamente en mi visión sobre las cabezas de la audiencia. Me pregunté inmediatamente si era Maitreya, pero también me recordé a mí misma que uno no debía caer en la trampa de pensar que toda persona inusual o aspecto interesante es Maitreya o un Maestro. Él de algún modo atrajo la atención de algunas personas de la sala; un miembro del grupo salió hasta la puerta para invitarle a entrar. Le di la bienvenida, y luego dije que sentía que se hubiera perdido un artículo escrito por el Maestro de Benjamin Creme que yo había leído en voz alta al comenzar la charla. “No”, respondió con calma y firmeza, “no he perdido nada”. (Una respuesta inusual, noté. Debo prestar atención.) Él tenía una voz musical dulce y unos ojos muy expresivos. Era corpulento, llevaba un sombrero hermoso, medio chistera, medio bombín, que tenía una impresión sutil de piel de leopardo y qué el lo llevaba hacia atrás de su cabeza. Le daba una apariencia algo cómica. Llevaba anillos en casi todos los dedos –de todas las formas y tipos, algunos algo inverosímiles; me fijé en uno, y me pregunté cómo alguien podía llevar de forma confortable tal anillo. Él irradiaba tranquilidad; toda su presencia expresaba: “Todo está bien. Todo va bien”.

Durante el descanso para el té permaneció sentado. Algunas mujeres que se sentaban junto a él estaban hablando sobre el tiempo –¿existía o no? Él estaba hojeando tranquilamente La Reaparición del Cristo y los Maestros de Sabiduría, y dijo casi sin levantar la vista: “Nosotros somos el tiempo”. (Yo entendí que se refería a que ya que estamos en la materia, estamos atrapados en el tiempo.) “Oh, vaya no, señor”, argumentó una señora de la audiencia. “¿Qué es lo que dice? ¿Nosotros somos el tiempo? ¡Absurdo!” Él dejó escapar una pequeña risa dulce: “Sí; estamos condicionados por él. Lo bebemos con la leche de nuestra madre”, dijo con aplomo, todavía hojeando el libro. Las mujeres continuaron hablando. Entonces él me preguntó: “¿Eres una profesora?” Le contesté que lo era. “Eso está bien”, dijo. “No, no, esto es lo que está bien”, le contesté, refiriéndome a hablar sobre el Emerger. “¿Haces esto a menudo?” “Sí, bastante a menudo. Tenemos charlas aquí cada dos meses”. “¿También vais a las ferias, como para-, para-, para...” como si estuviera buscando la palabra correcta. (Sólo dos semanas antes, Maitreya había hecho exactamente esto –es decir, preguntó sobre ferias y luego dijo: “para-, para-, para...” en broma, mientras la mujer con la que estaba hablando intentaba encontrar la palabra también repetía la parte de “para”, queriendo decir ferias “paranormales”. Yo consideré que esto no era un coincidencia, y confirmó mi idea de que podría ser Maitreya.) Yo contesté: “¡Sí, ferias para-, para-, paranormales!” (qué es como se denominan las ferias Nueva Era en holandés). “Eso es bueno”, con una amplia sonrisa.

Refiriéndose al primer libro de Benjamin Creme, él nuevamente me preguntó: “¿Somos nosotros, es la humanidad, poderosos? Lo ve, lo he leído aquí”, señalando la última línea de la Gran Invocación, que luego procedimos a recitar juntos. “Dice: ‘Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra’. ¿Piensas que tenemos poder?” Le contesté que muy probablemente lo teníamos. Le agradecí que me lo recordara, porque me había propuesto hablar sobre el ‘Poder del Pueblo’ y la necesidad de unirse a las manifestaciones para exigir justicia, pero me había olvidado; ahora me hice una nota mental para hacerlo justo terminado el descanso.

Por cierto, le conté a la audiencia sobre la visita de Maitreya dos semanas antes y pasé el libro que Maitreya había devuelto y que parecía estar cargado con Sus energías. Ya que él estaba sentado tan cerca mío, primero pasé el libro cargado al caballero. Él lo tomó, sonrió silenciosamente y se sentó sosteniéndolo durante un rato antes de pasarlo. Después de la charla también nos devolvió la copia de La Reaparición del Cristo y los Maestros de Sabiduría, que también había sostenido durante un rato. También parecía estar cargado de energía.

Antes de marcharse, vino a la cocina, volvió a hablarme sobre la enseñanza, cuando repetí con más énfasis incluso que yo prefería dar una charla sobre el emerger cada día, él sonrió y gesticuló, pienso: “Todo a su debido tiempo”. Me dio la mano, me agradeció y se marchó, diciendo algo como: “Bueno, hasta que nos volvamos a ver”.

Estuvo cerca de una hora y cuarenta minutos. Su presencia transmitía apoyo en abundancia, pero más que solo apoyo. Tuve la misma sensación de “Estamos con vosotros; todo irá bien”, que tuve cuando Maitreya había visitado el Centro de Información.

(1) ¿Era el ‘caballero apacible y tranquilizador’ un Maestro, y (2) estaba indicando con su presencia y energía que “todo iría bien”?

F. E., Amsterdam, Holanda.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que (1) el caballero era el Maestro Jesús. (2) Sí.)


Papel invertido

Estimado Editor,

El 9 de noviembre de 2003, el grupo de Los Angeles organizó un panel de debate en una librería local. Estos debates, donde cuatro panelistas cuentan una parte de la historia de la Reaparición –trasfondo, política, economía y milagros– han atraído a bastantes personas y se ha hecho popular con las audiencias, en especial la sección de Preguntas y Respuestas acabada la presentación.

Unos minutos antes de que las charlas comenzaran, divisé a un hombre negro atractivo que entró en la sala, vistiendo una camiseta divertida sobre muchas religiones del mundo. Yo había estado esperando que alguien se sentara delante, ya que la mayoría de las personas se habían sentado detrás, y este hombre se sentó en la segunda fila por delante –lo suficientemente cerca para que los panelistas pudieran leer su graciosa camiseta. Sentado a su izquierda había otro hombre atractivo que se parecía a un Marlon Brando joven, y que llevaba bermudas a pesar del tiempo frío.

Durante la parte de la presentación sobre política, el orador llegó a un sitio en el que momentáneamente no se atrevió a decir algo contundente sobre la administración Bush. Cuando nuestro colaborador vaciló, el hombre negro dijo: “Simplemente dilo”, y el hombre de las bermudas dijo inesperadamente: “Fascistas”. Nuestro colaborador le agradeció de haber expresado lo que tantos están pensando estos días.

El debate acabó después de un par de horas, y el hombre con la camiseta divertida se acercó a mí y me preguntó cuál era mi apellido (un asunto delicado conmigo) y luego quiso saber cómo había llegado a este trabajo. Después de un rato él comenzó a contarme sobre su niñez, que parecía extraordinariamente similar a la mía. Para entonces había comenzado a notar que él poseía una energía inusual –compasión, tolerancia, y amor en gran magnitud.

Después de estos debates las personas suelen acercarse a los panelistas para más información. Pero después de unos pocos minutos con este hombre, supe que él era el instructor y yo el alumno. Él pasó mucho tiempo explicando que uno tenía que decidir lo que uno era y lo que uno quería. Él dijo que debíamos poseer todo sobre nosotros, y, que si lo hacíamos, podíamos llegar a la raíz de cualquier problema y librarnos del mismo. Él utilizó el ejemplo de una experiencia traumática que había tenido en la infancia con otro niño y un adulto (los niños estaban haciendo algo con completa inocencia y el adulto reaccionó de forma exagerada y amenazadora). Él dejó claro que sin importar el papel y responsabilidad del adulto, él había tomado ciertas decisiones en ese momento que todavía le estaban afectando al día de hoy. Él indicó que otros niños hubieran reaccionado de forma diferente al mismo estímulo. Siendo así el caso, no fue el suceso en sí lo que afectó a su personalidad, sino más bien lo que el concluyó sobre sí mismo y el suceso. Como estas conclusiones ahora podían cambiarse, no había razón para que él, y otros a su alrededor, continuaran sufriendo de los efectos del trauma de su niñez.

Otra cosa de interés fue que él resaltó la importancia de mantener la atención de uno en el centro ajna. Nuevamente él me dijo que si uno deseaba esto, uno tenía que tomar la decisión y negarse a flaquear. Él enfatizó que esta técnica podía utilizarse para realizar casi cualquier cambio de personalidad que una persona deseara. Él dijo que cuando decidimos que queremos cambiar algo dentro de nosotros, lo opuesto a menudo se encolerizará de inmediato para intentar despistarnos. Pero si persistimos y tenemos la determinación de seguir en la dirección sea lo que sea, tendremos éxito.

Después de 10 minutos de hablar con este hombre estaba bastante seguro de que era Maitreya, y, como había estado luchando con ciertos problemas personales, decidí pedirle consejo. Le conté que había esta “cosa realmente grande” que yo pensaba a la que me enfrentaba cara a cara, y él sencillamente hizo un ademán con la mano deteniéndome y dijo: “Siempre es la cosa más grande”. Así que sin decirle cuál era mi problema, él pasó unos 20 minutos planteando mis propios y variados temores, preocupaciones, y dudas, y, una a una, mostrándome que no había realmente nada de que preocuparse. Con respecto a este problema, él dejó claro que lo que yo pensaba que podría estar sucediendo era real, y la elección a escoger era mía. Él resaltó que no importara lo que las circunstancias podrían traer a nuestra puerta, siempre teníamos libre albedrío y no teníamos nunca que hacer algo que no deseáramos. Al final, él me abrazó larga y fuertemente, y yo le agradecí y le dije que le quería. Después de este largo diálogo, encontré muy difícil despedirme de él. ¿Era este hombre Maitreya?

S. C., Los Angeles, California.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el ‘hombre con bermudas’ era Maitreya y el ‘hombre de la camiseta divertida’ era el Maestro Jesús.)


Contarlo tal cual es

Estimado Editor,

Después del mismo panel de debate descrito anteriormente, agradecí al hombre con bermudas, que había dicho “Fascistas”, por venir a la presentación, y hablamos durante un rato. Él estaba muy de acuerdo con nuestra valoración de la situación política y económica y dijo que no tenía ni idea de lo que sucedía detrás de la escena. Él estuvo muy entusiasta sobre la información sobre los Maestros, y dijo que tenía otros amigos con los que compartiría la información. Al final de nuestra conversación, colocó sus manos juntas bajo la barbilla (en posición de oración) y se inclinó levemente hacia mí, y mientras se alejaba dijo: “Veréis mucho más de mí muy pronto”.

Mi impresionó cuán ‘en sintonía’ estuvo con nuestro mensaje, por su último comentario, y por su movimiento de oración que realizó al final. Su comportamiento fue muy similar a otro hombre que se detuvo en un stand en Worldfest que tuvimos el 29 de septiembre de 2003. Ese hombre preguntó si éramos meditadores, comenzando una conversación sobre auras –específicamente las auras muy grandes de instructores como Jesús y Buddha, y el efecto que su energía tuvo en las personas alrededor de ellos. Cuando se marchó, realizó el mismo movimiento de oración/inclinación hacia mí. Tuve el pensamiento en aquel momento que el visitante en el stand de Worlfest podría haber sido el Maestro Jesús, y ahora me pregunto si el hombre en el panel de debate también lo era. ¿Lo eran?

C. G., Los Angeles, California.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre con bermudas y el hombre en el stand de Worldfest eran Maitreya.)




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