Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Mayo 2003
Título: El mundo en espera
Autor: por el Maestro —, a través de Benjamin Creme


El mundo en espera

Por el Maestro —, a través de Benjamin Creme

El mundo se tambalea por el impacto de la reciente invasión de Irak por fuerzas norteamericanas y británicas. Rara vez, una guerra de ámbito y duración aparentemente tan limitados ha tenido tales repercusiones trascendentales, o causó tanto dolor y examen de conciencia. Rara vez, realmente, un desatino temerario tal fue reconocido y denunciado por la mayoría de los pueblos del mundo.

Los trágicos sucesos del 11 de Septiembre de 2001 han abierto una terrible puerta de oportunidad para esta administración norteamericana, con el pretexto de luchar contra el terrorismo, para usurpar el ‘elevado motivo moral’ y llevar a cabo actos crueles de piratería sobre sus víctimas seleccionadas.

Voz

La guerra se ha desatado, quizás casi acabado, pero las personas sensatas y de corazón han encontrado su voz y una forma de hacerse escuchar. Al fin, verdaderamente al fin, las personas están comenzando a sentir su poder y su derecho a hablar, a influenciar, y a modelar su destino.

Del caos y la miseria de esta forzada e innecesaria guerra vendrán tales cambios que sus instigadores nunca los habrían imaginado.

Ellos han hecho caso omiso a la voluntad unificada de la asamblea de naciones, confundiendo su sabiduría por temor, su cautela por cobardía. Ellos han utilizado las formas del pasado y se verán inútiles en los tiempos venideros. En su arrogancia y ansia de poder, se han sobrepasado y han puesto a los pueblos del mundo en su contra. Su perverso desatino ha despertado a la humanidad para levantarse y defenderse contra la usurpación de sus derechos.

Daño

Cuando los hombre midan el daño causado a las relaciones internacionales por este acto necio y unilateral, tendrán mucho por lo que consternarse. Muchos años de cuidadosa nutrición, la lenta construcción de confianza, ha vuelto a cero. Un profundo sentimiento de sospecha, desconfianza y temor acecha ahora las esferas diplomáticas mundiales. Muchos líderes entre las naciones sienten que uno de ellos –el más poderoso– está ahora fuera de control, que se rompen antiguos acuerdos y que deben buscar en otro sitio para reconstruir su pasada seguridad y alianza. La posición preventiva de Norteamérica, su apenas disfrazado imperialismo, ha aislado a esa gran nación de la verdad y de la comunidad de naciones cuyos líderes reprueban, con tristeza, con sus cabezas y reflexionan seriamente sobre el futuro.

Alma

El mundo espera el emerger del alma norteamericana, que dio nacimiento a la belleza del Plan Marshall hace tanto tiempo. El mundo, también, espera el emerger de Maitreya para mostrar a los hombres el camino. Las enseñanzas de Maitreya despertarán e invocarán el alma idealista de Estados Unidos, y hará girar a sus mejores ciudadanos hacia la luz que siempre han albergado en sus corazones. Llegarán a acuerdo con sus hermanos y hermanas en todo el mundo, y al unísono, inspirados por Maitreya, traerán justicia, y por tanto paz, al mundo en espera.




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