Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Julio/Agosto 2003
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR -- JULIO/AGOSTO 2003

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como “ángeles” salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un ‘familiar’, una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el ‘patrón’ de una persona real, pero en la mayoría de las veces el ‘familiar’ es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


Las siguientes cuatro cartas están todas relacionadas con el mismo ‘anciano y su esposa’ vistos en la conferencia de Benjamin Creme en Tokio.

Club de admiradores

Estimado Editor,

El 10 de mayo de 2003, se celebró la conferencia de Benjamin Creme en el Hibiya Hall de Tokio, un antiguo edificio de ladrillos con unos 30 escalones hasta la entrada. Unos minutos antes de abrir la puerta, presencié una extraña escena fuera. Un anciano calvo estaba sentado en la parte alta de la escalera, hablando alegremente con una multitud de unas 80-100 personas que estaban alineada en los escalones detrás suyo, escuchando al hombre muy atentamente. Yo sonreí divertida, porque parecía que la conferencia ya hubiera comenzado.

De pronto un pensamiento cruzó mi mente de que el hombre podría ser un Maestro. No pude contener mi curiosidad por ver su rostro, así que salí por la puerta posterior y subí corriendo las escaleras. Cuando llegué allí, el hombre ya no hablaba, pero una anciana me dijo en voz alta: ““Hemos venido a esta conferencia MUCHAS veces… Conocemos la historia TAN BIEN”. Yo contesté, sintiéndome un poco abrumada: “Oh, ¿de veras? Muchas gracias.” Luego ella volvió a decir en voz alta, como para informar a la multitud congregada alrededor de ella: “También conocemos a Michiko Ishikawa MUY bien”. A unos pasos, el hombre sonreía de forma sincera e intervino: “Es cierto, hemos venido a esta conferencia MUCHAS veces”. Cuando miré al hombre tuve la sensación de haberle visto antes. Les dije que abriríamos las puertas muy pronto, y regresé a mis obligaciones.

Sra. S. Y., Tokio, Japón.


La franca verdad

Estimado Editor,

Fui a escuchar la conferencia de Benjamin Creme en Tokio por primera vez. Llegué bastante temprano, y vi a una pareja extraordinaria entre la multitud que esperaba. Parecían bastante mayores, más de 80 años, con ropa gastada, pero emanaban una atmósfera rica, magnánima. La mujer estaba hablando con las personas a su alrededor: “He estado esperando TANTO para escuchar esta historia… Hemos estado casados durante tanto tiempo que he llegado a cansarme de este anciano… ja, ja, ja”. El anciano rápidamente se quitó su gorro de lana, revelando su cabeza completamente calva, y dijo, con risas señalando a su cabeza: “Porque me he convertido en esto”. Cuando las puertas se abrieron y comenzamos a entrar, él comentó: “AMO a Benjamin. Todo lo que oímos el año pasado se hizo realidad”. Causaron tal impresión en mí que me pregunto si eran Maestros.

Sra. T. S., Chiba, Japón.


Cuestión de risa

Estimado Editor,

Cuando se abrieron las puertas para la conferencia de Benjamin Creme en Tokio, entre el primer grupo de personas noté a una pareja de ancianos que caminaban titubeantes, apoyándose uno en el otro mientras acarreaban un carrito de la compra. El hombre se dirigió a la mesa de inscripción mientras la mujer esperaba cerca de una pared. Después de un rato, el hombre regresó, y juntos subieron las escaleras. Le escuché que le decía a su mujer: “Su nombre es Creme (pronunciado en japonés “ku-ray-mu”) porque él siempre está recibiendo ku-ray-mu (quejas, reparos). Por eso se llama ku-ray-mu”. Lo dijo tan alegremente con una voz tan alta y viva que no pude más que reírme. El hombre se giró hacia mí y dijo en alto: “¿Estabas escuchando? ¿Es gracioso? Es gracioso, ¿no es cierto?” Así que nos reímos juntos. Esa imagen temblorosa y titubeante que había visto al principio había desaparecido completamente, y yo me sentí inspirada. El hombre era delgado y llevaba una gorra a cuadros. La mujer parecía más robusta, casi con aire masculino, y tenía un rostro algo cuadrado y moreno.

Sra. H. A., Tokio, Japón.


Giro cómico

Estimado Editor,

En un pasillo cerca del lavabo en la conferencia de Benjamin Creme, vi a una mujer anciana que le decía repetidamente a un anciano (su marido): “¿Te quedarías aquí mientras voy al lavabo del otro lado? Esperarás aquí?” Pero el anciano no parecía entenderla, así que intervine y dije: “Me quedaré aquí con él, así que puede ir”. Mientras esperábamos, le dije al hombre que su mujer había ido al otro lavabo. Él balbuceó algo pero todo lo que puedo recordar fue su palabra “kami-san” refiriéndose a su mujer. Mientras tanto, se golpeó la cabeza con un techo inclinado bajo. Me disculpé a su mujer cuando hubo regresado. Ella dijo: “Se ha vuelto un poco tonto, sabe”. Ambos eran de complexión menuda y llevaban ropa sencilla. Tenían cordeles colgando alrededor de sus cuellos con pases gratuitos para el autobús o tren.

Sra. K. O., Gifu, Japón.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el anciano en las cuatro cartas anteriores era Maitreya, y que la anciana era el Maestro Jesús.)




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