Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Mayo 2003
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR -- MAYO 2003

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como “ángeles” salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un ‘familiar’, una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el ‘patrón’ de una persona real, pero en la mayoría de las veces el ‘familiar’ es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


Silbato

Estimado Editor,

El 22 de marzo de 2003 participé en la manifestación para detener la guerra a través del centro de Londres. Fui con un grupo de cuatro amigos y miles de personas del mismo parecer. Llegamos hasta Piccadilly Circus donde los manifestantes de los dos itinerarios se encontraron. La atmósfera era enérgica y positiva, había muchos cánticos y silbidos y el sol brillaba cálidamente. A continuación, por Picadilly puede escuchar el ritmo de tambores. Era un ritmo regular que parecía tener un efecto calmante y tranquilizante en la multitud. Comentamos entre nosotros que todos caminaban al ritmo de los tambores. En este punto, entre una multitud calmada, la energía de Maitreya parecía impregnar cada átomo, era tan tangible y hermosa. Todos la notamos.

Caminamos hasta Hyde Park. Rodeada de personas que vendían objetos varios y ondeando peticiones para firmar, de pronto noté a un hombre que se parecía mucho al que fue entrevistado en la última manifestación y que se confirmó que era Maitreya (Share International, Abril 2003). Era parecido aunque más joven. Se acercó a alguien que vendía silbatos, compró uno y se lo colocó alrededor del cuello, luego pareció desaparecer entre la multitud. Fui a contárselo a mi amiga Lynn, que respondió: “Sí, le he visto, compró un silbato, ¿no es cierto?” El hecho que ambas hayamos visto a este hombre cuando había tanta gente a nuestro alrededor nos ha llevado a preguntar, ¿se trataba de Maitreya?

C. E., Benfleet, Inglaterra.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre que compró el silbato era Maitreya. Como durante la manifestación en Londres del 15 de febrero, la energía de Maitreya fluyó en gran potencia entre las multitudes, inspirándoles.)

(N.T. El título de esta carta en inglés es ‘whistle-blower’, “el que hace sonar el silbato”, que en inglés tiene el sentido figurado de “aquél que denuncia una situación injusta o ilegal”.)


Estímulo moral

Estimado Editor,

Fui a la manifestación contra la guerra en Hyde Park, Londres, el 22 de marzo de 2003 reacia, pensando que no tenía sentido ahora que la guerra había comenzado, pero consciente de las exhortaciones del Maestro de Benjamin Creme y Maitreya de que debíamos juntarnos para protestar. Pero me alegré de ir y mezclarme con una multitud de buen humor y encontrarme con amigos y muchas personas interesadas en Maitreya y Sus enseñanzas.

Al día siguiente estaba en una tienda de ultramarinos local en Notting Hill cuando un hombre negro excéntrico que llevaba una chistera y gafas oscuras, entró en la tienda. Comenzó a hablar sobre la guerra con la voz idéntica y acento de Trinidad de Maitreya (como un familiar) en Hyde Park el 15 de febrero (ver Share International, Abril 2003). Señalando a los periódicos que mostraban una foto de un niño llorando con un vendaje en la cabeza, él declaró en voz alta que estaban “matando niños” y que eso era “imperialismo”. Su voz resonó como lo había hecho en Hyde Park. (En ese momento todos los terribles detalles de tantos niños muertos y heridos todavía no habían llegado a la prensa.) De pronto él me estaba mirando fijamente. Yo escuchaba el sonido de su voz más que a sus palabras, y me pregunté se podía tratarse de Maitreya, aunque no se parecía a la persona de Hyde Park. Confieso que yo estaba un poco perpleja por su vehemencia y vacilé si tenía que contestarle. De pronto se marchó. Pagué mi periódico y me apresuré a salir de la tienda tras él pero había desaparecido. Entonces pensé: tenía que haber sido Maitreya y que había venido para contestar a mis dudas sobre la manifestación.

I. L. G., Londres, Inglaterra.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el ‘nativo de Trinidad’ era Maitreya.)


Dos cartas de la misma persona:

Extrañamente distinguido

Estimado Editor,

(1) El sábado 15 de febrero de 2003 –el día de las manifestaciones contra la guerra en todo el mundo– yo estaba ayudando en una caseta de información sobre Maitreya en una feria alternativa cerca de Tower Bridge en Londres. El colaborador y yo resaltamos la respuesta tan positiva de las muchas personas que visitaron nuestro puesto, la mayoría de las cuales habían oído del emerger de Maitreya, y estaban deseosos de oír sobre los últimos acontecimientos. Nos fijamos en un hombre de barba alto distinguido, de descendencia india, que se paseaba arriba y abajo delante de nuestra parada. Parecía galvanizado por la actividad alrededor suyo, observando todo con interés inteligente pero no obstante permaneciendo algo apartado. Tenía una presencia maravillosa y tangible. Tenía un bello bastón para caminar en cada mano, aunque podía caminar completamente bien. Nuestra atención se centró en el desarreglado estado de su turbante que parecía una pila alta de vendajes inclinados y sueltos. Esto nos causó un impacto muy inusual y divertido, porque mientras el hombre alto se movía por la feria, sólo su turbante era visible, inclinado de forma precaria hacia un lado sobre las cabezas de la multitud. ¿Nos preguntamos si el hombre podría ser alguien ‘especial’?

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre era el Maestro Jesús.)

¿Uno de muchos?

(2) En la noche del jueves 27 de marzo de 2003, algunos colaboradores y yo regresábamos a casa después de celebrar el taller mensual de Meditación de Transmisión en la librería Watkins de Londres. Mientras bajábamos las escaleras de la estación de metro de Leicester Square, había un hombre sin hogar abyecto, sentado y desplomado sosteniendo una taza para monedas. Mientras buscaba mi monedero, su cabeza se hundió entre sus rodillas así que le toqué su mano para levantarle, y le pregunté dónde iba a dormir esa noche. Se consternó, contándonos que todos los refugios estaban llenos, y que no había sido capaz de recaudar suficiente dinero para una cama en Clapham. Era inglés con una tez extraordinariamente blanca y ojos azules, con un rostro cubierto de pequeños cortes o heridas. Su pelo era largo y enredado bajo su fino saco de dormir. Exclamó dos veces que tenía dolor de cabeza y una lágrima descendió por su mejilla. Yo continué sosteniendo su mano, y él pareció consolarse y comenzó a calmarse. Le insté a que encontrara un cobijo, sugiriéndole una conocida iglesia cercana. Como mis amigos me estaban esperando, a regañadientes le dejé, pero no puede olvidar a este hombre y su desesperada situación.

D. E., Londres, Inglaterra.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre sin hogar era Maitreya.)




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