Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Octubre 2002
Título: La familia
Autor: por el Maestro —, a través de Benjamin Creme


La familia

Por el Maestro —, a través de Benjamin Creme

La unidad familiar es la base de toda vida social. Su importancia no se puede enfatizar lo suficiente. Hoy, su preeminencia está siendo erosionada por la negligencia, la experimentación y una falta de comprensión de las necesidades esenciales de los niños.

Todos los niños necesitan un trasfondo estable en el cual crecer y los modelos de tal proceso, una madre y un padre. Que no todos los padres proporcionan esa estabilidad u ofrecen ejemplos dignos es, tristemente, demasiado cierto, y muchos factores están involucrados en esta desafortunada condición: falta de educación, pobreza, vivienda inadecuada, enfermedad, y adultos irresponsables e incompetentes, inmaduros y no aptos para los rigores de la vida familiar.

También debe decirse que millones de personas en cada país, asolados por la pobreza y privados de todo servicio, luchan valientemente, y la mayoría triunfan contra todas las adversidades, en mantener sus familias unidas y proporcionar un ejemplo estable y amoroso para sus jóvenes. Son los héroes olvidados de la raza que, a través de la tenacidad de propósito y el autosacrificio sin fin, representan lo mejor que la humanidad puede mostrar.

Nueva educación

La nueva educación debe abordar este problema fundamental y establecer la capacitación y requerimientos para la vida familiar. ¿No es extraño, verdad, que este aspecto tan básico de la vida social reciba tan escasa atención, y se abandone a los caprichos del azar hasta tal punto?

En la mayoría de países, el derecho a conducir un coche está regulado y controlado por la edad y los exámenes, más o menos severos. Los médicos y enfermeras, pilotos y conductores de trenes, todos ellos, pueden realizar su útil servicio sólo después de una debida capacitación y preparación meticulosa. Y con toda razón. No obstante se permite a millones de jóvenes entrar en este campo de servicio –el más difícil del mundo– en su mayoría desprovistos de cualquier tipo de capacitación. El simple impulso biológico por reproducirse, y la dominación del ‘reloj del tiempo’ de la mujer, son considerados suficientes para otorgar el derecho a multiplicarse y aumentar la congestión del mundo.

Las parejas jóvenes comienzan el sutil y difícil arte de educar y nutrir a almas en encarnación con poco más que su condicionamiento para guiarles. Ese condicionamiento ellos traspasan debidamente a sus hijos y así los desatinos y la ignorancia se perpetúan. Así la necesidad de la luz de un nuevo enfoque a este sagrado servicio.

Experimentación

Hoy, existe un giro añadido y creciente al problema. La incrementada experimentación sexual en el campo de la vida familiar está conduciendo a una distorsión y falta de comprensión de la verdadera naturaleza de la relación padres-hijos. El niño es un alma en una familia de almas. Esto proporciona a la unidad familiar las oportunidades para resolver el desarrollo kármico de muchas encarnaciones juntos, en diferentes relaciones.

La jerarquía no es enemiga de los homosexuales, pero la creciente demanda de hombres y mujeres homosexuales del derecho a criar niños es errónea y de poca ayuda para el pequeño.

Todas las personas, de cualquier inclinación sexual, deberían pensar profundamente sobre la naturaleza y el propósito de la encarnación: la nutrición de alma que necesitan de una madre y de un padre que proporcionen modelos, orientación y oportunidad kármica para crecer y evolucionar de acuerdo al Plan. Si, por cualquier razón, las personas se sienten inadecuadas para la tarea, un sabio autosacrificio en esta vida podría ser el rumbo más sabio.




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