Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Noviembre 2001
Título: Transformad la marea de odio
Autor: por el Maestro —, a través de Benjamin Creme


Transformad la marea de odio

Por el Maestro —, a través de Benjamin Creme

Un periodo de crisis ha descendido sobre el mundo, uno que unirá a muchas naciones de una nueva forma. El temor mutuo por el terrorismo ha conseguido lo que de otra manera hubiera tardado años de paciente esfuerzo conseguir. Incluso más sorprendente, las razones del terrorismo –el dolor, el resentimiento, la frustrante desesperación de millones de personas en Oriente– están comenzando a clarificarse para muchos norteamericanos, permitiéndoles tener una visión más amplia de los recientes sucesos, y pedir prudencia de la respuesta. Sobre todo, un nuevo espíritu de cooperación se está haciendo sentir, un nuevo sentido de responsabilidad está surgiendo en las mentes de muchos, en Oriente y Occidente.

Así este terrible ataque, que mató y mutiló a tantas personas de golpe, ha encendido los fuegos del cambio tan necesarios en este mundo, y ha forzado a las manos que les retenían. De este crimen brutal podría surgir, por tanto, una mayor comprensión de las necesidades de hombres y mujeres de todas partes por justicia y libertad y del imperio de la ley.

Tragedia

Por los estándares aplicados por los hombres, esta tragedia ha forzado a las principales potencias a congregar su poderío militar y contraatacar en defensa propia. Mucho mayor, con mucho, sería la sabiduría de abrir totalmente los graneros y bancos, para mostrar una comprensión del problema, y el deseo de enmendar. El apaciguamiento no es la respuesta pero tampoco lo es la guerra.

Sólo a través de un juicio justo y abierto ante el mundo puede la inocencia o culpabilidad de los hombres ser conocida. Sólo con la aceptación de cierta responsabilidad de las condiciones que llevaron a hombres a estos actos de barbarie podrían estas superarse. Los hombres que no tienen nada que perder dan poco valor a las vidas de otros o a las propias.

Consejo

El consejo, por tanto, que Nosotros, vuestros Hermanos Mayores, extendemos a los hombres es éste: reunid a todas las partes en torno a los problemas que subyacen a estos actos. Absteneos de una venganza desesperada y abrid la puerta al diálogo. Haced un esfuerzo sincero de comprender las quejas de incontables millones de personas y ayudad a transformar sus vidas y mentes.

Ya no pueden los ricos imponer su voluntad sólo con la riqueza y las armas; el compartir de los recursos es inevitable como la única forma de justicia y paz.

Aprovechad, ahora, esta oportunidad de corregir los errores del pasado, y eliminad para siempre el cáncer del terror y del agravio.

Gran corazón

Maitreya observa detrás de los bastidores esperando el momento para emerger. Su gran corazón libera el amor que reconforta y protege a todos los que pueden responder; Su mano alzada bendice a todos los que se acercan.

Tomad esto, Su amor, y transformad la marea de odio.




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