Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Diciembre 2000
Título: Cruz de luz en Argentina y otras señales del momento

Señales del momento

En su Mensaje de Noviembre de 1977, Maitreya dijo: “Aquellos que buscan señales las encontrarán”. Desde entonces, un número creciente de fenómenos milagrosos han inundado el mundo: apariciones, cruces de luz, manantiales curativos, iconos y estatuas que lloran.
En Mayo de 1988, un colaborador de Maitreya declaró en Share International: “Las señales de la presencia de Maitreya en el mundo continuarán aumentando. El va a inundar el mundo con tales acontecimientos que la mente nunca los podrá entender”.


Cruz de luz en Argentina

Por Carmen Font

En 1992 se publicó un artículo de portada en la revista argentina Sin límites sobre una cruz de luz que apareció en ese país. En una reciente entrevista, el autor del artículo, Carlos A. Molina, reveló que los medios de comunicación nunca mostraron un interés en este suceso, y que el milagro pasó muy desapercibido.

Tal como se narra en el artículo, la cruz de luz apareció el 25 de agosto de 1991 en casa de José y Reina, una pareja joven que vivía en la ciudad de Ingeniero Maschwitz, Escobar, a 35 kilómetros al noroeste de la capital Buenos Aires. Al anochecer de ese día, vieron una formación en cruz en una ventana de su comedor, la cual al principio adoptó la forma de una cruz de plata. El cristal acaramelado y de superficie lisa en una cara y ligeramente protuberante en la otra, se había colocado en una ventana exterior que daba a la calle.

José explica cómo se le apareció la Virgen en un sueño, y cómo les pidió que rezaran y construyeran una pequeña capilla en casa. Ya que José es albañil, la hizo en un santiamén, cerca de la ventana, y colocó una pequeña estatua de la Virgen dentro de esa capillita. La noticia se propagó como la pólvora: cuando los vecinos supieron de la aparición de la cruz, se abalanzaron a la casa de la pareja para observar de cerca el fenómeno. Llegaron también personas de otras provincias. Se registraron curaciones, y muchos veían la Virgen, o una especie de manto azul alrededor de la cruz. Otros, en cambio, pudieron sentir una impresionante energía en el lugar. Las reacciones fueron diversas, pero lo cierto es que el suceso no dejó indiferente a nadie.

Carlos Molina, filósofo y ‘no-católico’, tal como se define a sí mismo, se trasladó hasta el lugar de los hechos: “Viajé para describir objetivamente lo que veía, y creo que mi actitud fue abierta. No estaba predispuesto a creer o no creer en esta aparición, pero ciertamente no estaba dispuesto a desacreditar el fenómeno sin más.”

Lo que Molina vio fue, en efecto, una cruz de luz apareciéndose en un panel de cristal, visible por la noche tanto desde fuera como desde dentro de la casa. Sacó algunas fotografías, pero Reina le advirtió que probablemente la cruz no saldría en la foto. Le contó que muchas personas, inclusive algunos periodistas de televisión con equipos modernos, habían sacado fotos, pero sin resultado alguno. Cuando Carlos reveló el carrete, sin embargo, la cruz era claramente visible, distinguible exactamente en el lugar donde la había presenciado. Estas fotos son las únicas que se tienen del fenómeno.

“Mi actitud debió haber sido la correcta”, apunta Molina, “porque no saqué ninguna conclusión apresurada sobre lo que veía. Los periodistas y otros profesionales trataron de buscar una explicación científica a este suceso. Ni siquiera la Iglesia y el arzobispo del lugar le prestaron una particular atención. Pero yo sólo puedo decir que no hay una explicación científica para este fenómeno: algunos científicos plantearon la teoría de que, ya que una cara de la superficie del cristal es piramidal, la luz al atravesarla se polariza. Pero en realidad todo el mundo se daba cuenta de que ese no era el caso. La cruz era visible desde las dos caras, tanto si la luz entraba desde el interior como desde el exterior de la casa”.

A pesar de que la cruz permaneció en el cristal un tiempo, ahora ya no está, según Carlos Molina; José y Reina se trasladaron a vivir a otro lugar y no están localizables.

“Tras la excitación que produjo, y a las muchas personas que atrajo, el interés en este suceso se fue desvaneciendo poco a poco”, observa Molina. “Mi impresión cuando visité a José y Reina, meses después de la primera aparición de la cruz, fue que andaban bajos de ánimos. Entendían el suceso como una manifestación de la Virgen o Jesús, pero se decepcionaron un poco de que no se informara de ello en la prensa. De esa cruz, según indicaron, irradiaba una fuerte energía de amor; todos lo sentían. Y el mundo necesita desesperadamente hoy en día responder a esa energía de amor”.

Muchos vecinos del lugar compartían el mismo sentimiento: “Estos sucesos son algo bueno para nuestros tiempos difíciles de ahora”, comentó una joven profesora. “La gente necesita señales visibles que apuntalen su fe y esperanza.”

Molina reconoce que la experiencia de ver la cruz de luz fue impresionante y genuina. “Quizás aquellos que sigan estos sucesos extraordinarios tal como ocurren en otras partes del mundo, y trazan paralelismos con otros fenómenos similares, pueden llegar a conclusiones interesantes y significativas. Debemos comprender que estamos entrando en un nuevo tiempo, y distinto; la señal de los tiempos –tal como San Pablo habría dicho– tenemos que reconocerla nosotros mismos desde el interior”.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la cruz de luz fue manifestada por Maitreya.)




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