Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Julio/Agosto 2000
Título: Avanzar hacia la Divinidad
Autor: por el Maestro —, a través de Benjamin Creme


Avanzar hacia la Divinidad

Por el Maestro —, a través de Benjamin Creme

En todo el mundo, los hombres están comenzando a comprender que sus creencias y certezas de siempre son menos ciertas de lo que ellos suponían. El fracaso de sus instituciones sociales y políticas pone en entredicho el valor de sus formas establecidas de pensamiento, y les plantea un dilema: las formas actuales de pensamiento y acción ya no parecen funcionar; las formas futuras son, aún, poco claras. Así los hombres se encuentran indecisos, esperando orientación, perdidos en un vano intento de mantener el pasado o predecir el futuro. En tales situaciones, los hombres están maduros para el cambio.

Ruina

Pocos hay que conocen la dirección o amplitud de los cambios necesarios, ni cómo se pueden llevar a cabo, pero, gradualmente, muchos están comenzando a caer en la cuenta de que las formas actuales de vida padecen una ruina de significado y carecen de todo potencial para la felicidad humana. Gran número de personas optan así por ‘marginarse’ de la lucha y buscan consuelo y equilibrio en el creciente número de religiones, filosofías y ‘cultos’, antiguos y nuevos. Los cambios necesarios parecen demasiado vastos, demasiado radicales, para que las manos y mentes humanas los pongan en funcionamiento, y ellos se giran hacia el interior al Dios que, ellos sospechan, controla los asuntos de los hombres.

Oportunidad

Si tan sólo supieran que, ellos, por sí mismos, son ese mismo Dios, esperando la oportunidad de manifestarse. Ellos, por sí mismos, controlan sus vidas, para bien o para mal. Son ellos, con sus acciones, los que hacen girar la rueda de los acontecimientos, que engendran el conflicto o la paz, que siembran el mal o la buena voluntad.

Los hombres deben comprender su papel y poder innato en la vida y tomar, así, responsabilidad de su cualidad y dirección. A menos que hagan esto nunca dejarán atrás la infancia.

Arena

Maitreya entra ahora en la arena del mundo para enseñar a los hombres que ellos son Dioses en potencia, que son poderosos, realmente, y que ese condicionamiento, solo, les mantiene esclavizados en la superstición y el temor, la competencia y la codicia. Él mostrará a los hombres la manera de renunciar al pasado, y de construir, bajo Su sabia orientación, una civilización digna de hombres que avanzan hacia su Divinidad. No está lejos el día en el que los hombres escuchen Su Llamada, y oyéndola, responderán. No está lejos el día cuando los hombres sepan que la larga noche oscura ha tocado fin, que ha llegado el momento para dar la bienvenida a una nueva luz que ha entrado en el mundo.

Así los hombres comenzarán la labor de reconstrucción, una labor que demanda la fortaleza y la voluntad de todos. Todos deben ver este momento como una oportunidad de servir y crecer, de cumplir el destino que les ha traído al mundo en este tiempo.

Cuando, en tiempos futuros, los hombres miren hacia atrás a estos días cumbres, se cuestionarán con asombro e incredulidad la facilidad con que toleramos las injusticias presentes: la crueldad y el sufrimiento sin sentido que tanto deshonra nuestras vidas. Maitreya viene a luchar contra los males antiguos y a conducir a los hombres a la Era de la Luz. Tendedle vuestra mano de bienvenida y permitidle que os guíe hacia vuestro Ser.




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