Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Noviembre 1999
Título: Las Leyes y Normas de la Vida
Autor: por el Maestro —, a través de Benjamin Creme


Las Leyes y Normas de la Vida

Por el Maestro —, a través de Benjamin Creme

Desde tiempos inmemoriales, los hombres han sabido y esperado la venida de un gran instructor, de un extraordinario hombre de sabiduría y verdad reveladora. Cíclicamente, era tras era, estos Grandes se han presentado. Hoy no es una excepción a esta ley cósmica. Al comenzar esta nueva era, los hombres se encuentran expectantes como nunca antes por ver al Gran Instructor que, aunque no lo sepan, ya está entre los hombres.

En todo el planeta, ancianos y jóvenes, pobres y ricos, están preparados para Su Anunciación, Su Declaración de Misión y Propósito, Su cita con la humanidad. Al acercarse el viejo siglo y era a su fin, las mentes de los hombres se aceleran con las nuevas energías que modelarán las formas de la nueva civilización e impondrán sus cualidades en la conciencia de los hombres. Estas cualidades – de síntesis y fusión, tolerancia y buena voluntad, inofensividad y amor fraternal – conducirán, en su momento, a la raza de los hombres hacia la manifestación de su gloria destinada. Así será, y así los hombres entrarán nuevamente en su antigua Alianza con lo Divino.

Aunque bien poco lo sepan, los hombres están en el umbral de un redespertar al mismísimo significado y propósito de su existencia.

Prueba y tanteo

Es, en parte, para ver a los hombres superar sin problemas este periodo de prueba y tanteo que sus Hermanos Mayores, los Maestros de Sabiduría, han regresado abiertamente al mundo. Con Su gran líder – Maitreya, el Instructor del Mundo – a la cabeza, Ellos inspirarán la creación de nuevas y más apropiadas estructuras que permitirán a los hombres vivir y trabajar juntos en paz. Desde esa paz se manifestará una creatividad y recursos nunca vistos con anterioridad.

Los hombres aprenderán y comprenderán las sutiles leyes que gobiernan sus vidas: la ley básica de la vida, la Ley del Karma, de Causa y Efecto, que controla el destino de todo; la afín Ley del Renacimiento, que hace posible el viaje del Alma por la materia; la Ley de la Inofensividad, que gobierna las correctas relaciones, y la gran Ley del Sacrificio mediante la cual toda evolución tiene lugar.

A través de una comprensión de estas leyes, los hombres llegarán a parecerse a sus Mentores, sus Hermanos Mayores, y a demostrar la Divinidad compartida por todos. Ellos prestarán atención a las enseñanzas de los Sabios y, paso a paso, heredarán su Derecho de Nacimiento. Los hombres nacen para convertirse en Dioses y nada podrá cambiar ese destino; el momento, sólo, yace en manos de los hombres.

Pronto el mundo sabrá que Aquel que los hombres esperan está ahora entre nosotros. Pronto, realmente, Él mostrará Su rostro y llamará a los hombres a Su lado. Pidiendo justicia para todos el Gran Señor afirmará Su derecho a enseñar las Leyes y Normas de la Vida, el Sendero Sagrado por el cual los hombres se convertirán en Dioses.




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