Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Octubre 1999
Título: El Proyecto del futuro
Autor: por el Maestro —, a través de Benjamin Creme


El Proyecto del futuro

Por el Maestro —, a través de Benjamin Creme

Cuando los hombres vean a Maitreya de forma total y abierta, encontrarán mucho que admirar: Su gracia y alegría; Su modesta sabiduría y su amor que todo lo abarca; Su prontitud de compartir todo lo que tiene y es con los hombres de cada posición. Su humildad asombrará, Su conocimiento, inconmensurablemente amplio y profundo, revelará a los hombres la insuficiencia propia. Así se girarán hacia Él para orientación y, seguros de Su preocupación, se convertirán otra vez en los estudiantes y serios buscadores que una vez fueron. Así será, y así el Gran Señor presentará a los hombres el Proyecto del futuro. Ese futuro que guarda para los hombres tales maravillas que pocos hoy pueden comprenderlas.

Origen divino

Imaginad entonces un futuro en el que ningún hombre carezca de nada. Donde los talentos y las creatividad de todos los hombres demuestran su origen divino. Donde la guerra no tiene lugar en sus pensamientos y donde la buena voluntad proyecta su benévola red por los corazones y mentes de todos.

Imaginad ciudades de luz iluminadas por la Luz misma; en ningún sitio se podrá encontrar la miseria y la privación actual; imaginad el transporte, rápido y silencioso, propulsado sólo por luz, los mundos lejanos e incluso las estrellas estarán a nuestro alcance. Tal futuro aguarda a los hombres y mujeres que tienen el coraje de compartir.

Tal futuro aguarda a aquellos valientes que aman la Libertad.

Tal glorioso futuro aguarda a aquellos que anhelan comprender el significado y propósito de la vida.

Primera prioridad

Maitreya, también, espera Su oportunidad para emerger y comenzar, abiertamente, Su Misión. Él, también, se impacienta con la larga espera. Pero la Ley lo gobierna todo y Maitreya la cumple amorosamente por su sabiduría. Sin embargo, el momento está muy cerca en el cual el Gran Señor pueda emerger y hablar directamente a los hombres. Siendo esto así, aquellos cuya labor es preparar Su camino tienen poco tiempo para hacerlo. Haced pues de esto vuestra primera prioridad, dejando todo lo demás a un lado.

Como siempre, el libre albedrío de los hombres no puede ponerse en peligro. Así es que Su nombre no acompañará Sus primeras apariciones, permitiendo a los hombres mismos establecer Su valía. Como un hombre entre los hombres Él aparecerá, expresando en voz alta las necesidades y pensamientos de Sus hermanos.

Con el tiempo, tantos responderán que Su verdadera identidad y talla podrán ser confirmadas. Este momento se espera que sea corto pero el ritmo de reconocimiento yace en manos de los hombres mismos. La actual fase de milagros, ahora mundial, continuará y acompañará este proceso hasta que nadie pueda negar su trascendencia en este tiempo.

Así el mundo será convencido y preparado para el cambio. Así la llamada saldrá de las personas de todas las naciones para que el Avatar hable, y así Maitreya responderá a esa llamada y declarará Su misión y propósito.

Esa declaración silenciosa anunciará el comienzo de la Nueva Era: de paz, de compartir, justicia y libertad; el despertar de los hombres a su divinidad, y la creación por los hombres de una civilización forjada en la forma del Plan de Dios.




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