Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Marzo 1998
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR -- MARZO 1998

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como “ángeles” salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un ‘familiar’, una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el ‘patrón’ de una persona real, pero en la mayoría de las veces el ‘familiar’ es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


Toque de luz

Estimados Editores,

(1) El día 11 de febrero de 1997 por la noche fui a mi habitación. Pensaba leer un poco antes de acostarme, pero la lámpara llevaba un par o tres de días estropeada. Aquella misma tarde había apretado la bombilla, para que hiciese contacto, pero tampoco funcionaba, así que encendí la pequeña lamparita de la mesa. Cuando vi el libro "La Misión de Maitreya" encima pensé: "¿Qué debe estar haciendo ahora Maitreya?" En ese mismo instante la lámpara se encendió. "DAR LUZ" ¡CLARO!

¿Intervino el Sr. Maitreya encendiendo la lámpara?

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que Maitreya fue el responsable de encender la luz).

Instinto de gata

(2) Hace más de dos años, después de dejar durmiendo a mis hijos, me senté en el sofá del comedor. Me sentía muy cansada, la casa estaba en silencio y sólo iluminada por la luz de la cocina, cuando me fijé que mi gata observaba algo muy atentamente. Me acerqué hacia donde miraba tan fijamente, pensando que tal vez miraba alguna pequeña araña, pero no vi nada. Ella permanecía muy atenta, mirando ese punto. Se me ocurrió que tal vez ella viese algo que yo no podía ver, y mentalmente sin pronunciar palabra dije: "Si eres un Ser de Luz, por favor dirígete a la cocina". La gata siguió con la mirada "algo" que se dirigió a la cocina, y continuó con su atención sobre ello. Volví mentalmente a decir: "¿Puedes venir hacia mí?" Y mi gata volvió a seguir algo con la mirada que se situó sobre mi hombro. Sin pensar volví a decir: "Por favor vuelve a la cocina", y de nuevo la gata siguió algo en el aire hasta la cocina.

¿Me podría decir qué es lo que mi gata veía?

M. M., Barcelona, España.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el Maestro Jesús estaba en la habitación).


El truco del coche

Estimados Editores,

Después de dejar a mis hijos en el colegio, iba circulando por una pequeña carretera. Al aproximarme a un cruce miré, no había ningún otro coche. De pronto sentí como si me pitaran con el claxon, aunque no recuerdo haber oído ninguna bocina. Detrás había un coche blanco y un chico joven de unos 20 años, de aspecto muy simpático, me saludó. Al cabo de un instante volví a mirar y aunque la carretera es recta y no hay desviaciones el coche había desaparecido inexplicablemente.

¿Me podría decir quién era el conductor de ese coche?

M. L. A., Piera, Barcelona, España.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que era Maitreya).


Los modales distinguen al caballero

Estimados Editores,

Sucedió después de las cinco de la tarde, sería en abril de 1995, cuando me dirigía de vuelta a casa después del trabajo. Miré a ambos lados de una calle muy concurrida que no tenía semáforos, para asegurarme que no corría ningún peligro al cruzarla, ya que una vez me atropelló un coche y para mí cruzar la calle se convirtió en algo traumático.

Observé que había un hombre a mi lado que también se disponía a cruzar la calle, pero de repente se adelantó y se detuvo delante mío. Me di cuenta inmediatamente que su gesto galante era para ayudarme a cruzar la calle de forma segura, deteniendo los coches por mi. Le estuve muy agradecida y empecé a cruzar cuando, aún más sorprendente, otro hombre que cruzaba en dirección contraria ¡hizo exactamente lo mismo! De este modo, los dos hombres detuvieron el tráfico en ambos sentidos e hicieron que cruzara la calle de forma segura. Sentí como si estuviera protegida por estos caballeros y me sentí tan profundamente conmovida que les agradecí desde lo más profundo de mi corazón mientras ellos seguían su camino. Me quedé sin palabras, sin poder creer la amabilidad de estos hombres japoneses, ya que estas cosas no suelen ocurrir aquí.

Todavía creo que fue demasiado bonito para ser verdad, pero cierto es que ocurrió. Incluso he llegado a pensar que esos hombres podían haber sido mis "Ángeles de la Guarda" que querían darme ánimos en mi vida. Apreciaría muchísimo si me pudiera decir quienes eran realmente esos hombres.

N. T., Tokio, Japón.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre que estaba a su lado era Maitreya. El hombre que paró el tráfico al otro lado de la calle era el Maestro Jesús).


Tierno anciano

Estimados Editores,

Las siguientes experiencias me las contó una amiga mía, Gloria.

Hace un año Gloria caminaba cerca de su casa cuando de repente vio a un tierno anciano. Ella sintió de pronto la voluntad de ofrecerle a dicho anciano unas monedas, él de pronto levantó su cabeza y preguntó "¿me las das a mí?", sorprendido y con un gesto de ternura las recibió. Días después Gloria volvió a encontrar al anciano para disculparse diciéndole "usted es una persona muy tierna", éste volvió a levantar su cabeza y le dijo "Yo te bendigo y te sano". Gloria pregunta si este anciano pudo ser Maitreya o el Maestro Jesús.

Este año Gloria se encontraba durmiendo cuando en su cuarto apareció en un extremo de su habitación una cruz de luz. Un amigo que se encontraba esos días en su casa haciendo una sanación de un tumor, se levantó a las tres de la mañana y vio salir de su habitación a un pequeño ángel verde que salía del cuarto de Gloria. ¿Podrían por favor confirmarnos si esta cruz es de las que se mencionan en la revista?

P. M. y G. R., Bogotá, Colombia.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el "anciano" era Maitreya. La cruz de luz fue manifestada por el Maestro Jesús, así como también el "pequeño ángel verde". Estas cruces de luz son de una naturaleza distinta a las manifestadas por Maitreya en ventanas de todo el mundo).


Amor fraternal

Estimados Editores,

Estaba leyendo la revista Share Internacional en la que diversas personas explican sus experiencias personales en sus encuentros con Maitreya y al describirlo físicamente y la sensación que experimentaron, súbitamente me acordé de un suceso que me había ocurrido hace nueve años.

Volvía a casa al caer la tarde cansada y cargada con muchos libros con mi hijo de cuatro años, y estábamos en un pasillo de metro interminablemente largo y lleno de gente para hacer el transbordo que nos llevaría a casa. Pero el niño estaba cansado y no quería andar. Yo no podía cogerlo en brazos porque iba muy cargada e intentaba convencerle para que colaborase. Pero él cuando veía el largo pasadizo se negaba a andar y salía corriendo en dirección contraria. Cuanto más insistía yo, él más se negaba y más se enfadaba y al final acabamos el niño llorando y yo nerviosa. Sintiéndome impotente, pedí mentalmente ayuda a Dios con todas mis fuerzas.

En ese momento, entre la muchedumbre surgió un hombre alto, moreno, bien parecido y vestido de blanco a la manera occidental que destacaba entre la multitud. Mirándonos, se acercó a nosotros y cogió al niño en brazos. El niño inmediatamente dejó de llorar y parecía muy a gusto y contento en brazos del desconocido.

Yo estaba muy sorprendida y me parecía increíble que, de repente, se hubiese solucionado el problema y que aquél hombre tan radiante nos ayudase. Le pregunté de dónde era y me contestó con acento extranjero que era hindo-pakistaní. Le dije que me parecía muy extraño que entre tantos españoles me ayudase un inmigrante y todavía más extraño que de pronto mi hijo hubiese cambiado de actitud y del llanto hubiese pasado a la felicidad.

Él me contestó que no tenía importancia, que había tratado mucho con niños ya que había cuidado de sus hermanos pequeños.

Yo tenía curiosidad por preguntarle más cosas pero me pareció que no era adecuado y además me sentía tan afortunada. Me llamó mucho la atención un inmigrante tan distinguido, sencillo pero elegante, de un blanco impoluto que resaltaba con su tez morena y sus hermosas facciones.

Él nos dejó en el andén adecuado y a mi hijo y a mí nos había cambiado el estado de ánimo por completo. Nos había desaparecido el mal humor y estábamos encantados. Yo me preguntaba quién sería ese hombre tan radiante que destacaba entre la gente corriente que íbamos en metro y que parecía ser un enviado divino. Pero por aquél entonces yo no sabía nada de la existencia de Maitreya, y como no tenía respuesta a mis preguntas, poco a poco fui olvidando el suceso, hasta hoy que lo he identificado con Maitreya.

Siento que es Él, pero necesito que me confirme si mi intuición es cierta. Le pregunté a mi hijo que ahora tiene 13 años si se acordaba del suceso y me dijo que sí, que recordaba un hombre alto, moreno y vestido de blanco.

Tengo que añadir que desde que comencé en la Meditación de Transmisión, espontáneamente mis relaciones familiares son más positivas. Ahora pienso que Él me enseñó que la mejor manera de tratar con la rebeldía es el amor y me siento más capaz de actuar desde la calma y sin acelerarme, a pesar de las dificultades de la educación de un adolescente.

Me siento muy agradecida por haber recuperado del archivo de la memoria un acontecimiento tan inexplicable de mi vida hasta ahora en que todo ha adquirido significado, y me aporta tanta inspiración; porque Él fue mis brazos y fuerza cuando la necesitaba y fue comprensión y ternura cuando estaba ofuscada. Pienso que mi hijo que fue tan afortunado se merece que lo trate con el máximo cariño. También siento que debo corresponderle y estar disponible para su servicio para cualquier cosa que necesite de mí.

P. G., Barcelona, España.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre fue, en realidad, Maitreya.)


Calidad de estrella

Estimados Editores,

Sucedió a finales de noviembre de 1996. Tras la salida de mi facultad tuve que recurrir al metro para que me condujese al centro de la ciudad. Al llegar a mi parada, las puertas del metro no se abrieron, y tuve que bajarme dos paradas después. Al bajar del metro mi compañera y yo nos dirigimos hacia unos grandes almacenes; en ese momento comencé a divisar a una mujer de color, muy elegante, tanto que parecía ser una estrella o un personaje famoso; su elegancia era diferente, muy natural. Ella parecía esperar a alguna persona, tal vez alguien con coche, aunque éste habría de ser al menos una limosina; tal era su elegancia. Siendo éste un lugar poco apropiado para pasar coches.

La mujer de color vestía un sencillo traje de chaqueta de color morado y botones dorados, medias negras, zapatos negros y bolso del mismo color. Se encontraba de pie con los brazos cruzados, su pose resultaba muy natural. Cuando pasé delante de ella, la miré, intentando disimular mi asombro al verla. Mi compañera y yo nos pusimos detrás de ella, en ese instante sentí un deseo imperioso de preguntarle: ¿Quién es usted?, pero la osadía de la pregunta me detuvo.

Nos dirigimos al interior de los grandes almacenes para que mi compañera comprase un dulce. Rápidamente me dirigí a la calle para observar de nuevo a la señora, que ya había desaparecido.

¿Podría por favor decirme quién era esa mujer?

A. D. Z., Valencia, España

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la "mujer" era el Maestro Jesús).


Una especie de sacerdote

Estimados Editores,

En julio de 1993 mi marido, mis dos hijos y yo estábamos pasando unas vacaciones en una zona de los Pirineos españoles. En uno de esos días mi marido nos propuso hacer una excursión al santuario de Lourdes, Francia; nos encontrábamos relativamente cerca para ir a conocer aquella zona. Emprendimos el viaje al día siguiente; al llegar a la región francesa nos encontramos con la carretera cortada debido al Tour de Francia, que nos retuvo hasta la tarde. Pensamos en regresar pero decidimos continuar aunque fuera tarde y ver solamente el lugar donde se apareció la Virgen. Una vez estuvimos en el lugar y debido al poco tiempo que teníamos, mi hijo mayor y yo bajamos del coche y empezamos a descender por unas escaleras que hay en la parte de atrás. Esperamos en un tramo de la escalera mientras venían mi marido y mi otro hijo. Extendí la mirada por el recinto, apenas había gente. En ese momento, hacia nosotros caminaba un hombre bastante alto, pelo canoso y de unos sesenta años, vestido de cura, con sotana a la antigua usanza.

Al comenzar a subir las escaleras, nos apartamos un poco para que pudiera pasar; pero al llegar a nuestra altura él extendió sus manos y nos saludó efusivamente. Dio la sensación de conocernos; nos preguntó de dónde éramos y respondimos que españoles. Tras parecer alegrarse, él nos dijo que vivía en Roma; nos dijo algunas frases más pero no pudimos entender el italiano. Sí entendimos o comprendimos que nos deseaba una feliz estancia en aquél lugar. Nos dio de nuevo la mano y continuó subiendo las escaleras. No dejé de observarle hasta que le perdí de vista.

Recordé que hacia pocos meses supe de la noticia de que Cristo vivía físicamente entre nosotros y también una serie de apariciones que Él y el Maestro Jesús hacían a algunas personas. Pero lo descarté, debido a que su vestimenta me hizo dudar y que le perdí de vista de forma normal.

Aunque una sensación quedó en mi, eso especial que esperaba encontrar en aquél lugar ya había ocurrido. Siempre lo he tenido en el recuerdo. ¿Pudo haber sido Maitreya o alguno de los Maestros? Si fue así, Le agradezco mucho por haber sido tan afortunada.

M. Z. H., Valencia, España.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el "sacerdote" era el Maestro Jesús.)


Revelación divina

Estimados Editores,

Hace seis años (10 de febrero de 1992), en el Líbano, tuve el primer contacto real con "Dios", por decirlo así. Me fui a dormir esa noche y Le dije: "Si realmente existes, como la mayoría de personas o creyentes consideran, como el Creador del universo, el Omnipotente, el Omnisciente y el Omnipresente, déjame ver o sentir eso, ayúdame a comprender tu existencia" (ya que hasta ese día todavía era muy escéptico), y luego me dormí.

Al día siguiente, recibí un libro un tanto 'científico', titulado Un viaje a lo desconocido del cerebro humano en árabe, de una forma bastante 'milagrosa', por mediación de alguien que no conocía antes y que es hermano de uno de mis vecinos. Ese día leí el libro entero y comprendí, sentí, y me di cuenta de que Dios sí que existe – a pesar de que ya antes había leído este libro, muchos libros religiosos y otros muchos de carácter filosófico (occidental y oriental), sin ser capaz de creer.

Durante la noche de ese mismo día, me desperté súbitamente mientras dormía y vi una extraña luz, brillante y amarillenta, que iluminaba mi habitación. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue que la luz de la habitación de nuestros hijos se estaba reflejando en la nuestra a través de la puerta. Tuve una sensación intensa y abrumadora, y luego me volví a dormir. Por la mañana, descubrí que la puerta estaba cerrada y por primera vez mi esposa no estaba durmiendo a mi lado. Cuando le pregunté por qué, dijo: "Tenía mucho sueño después de acabar de repasar los deberes con nuestro hijo y dormí junto a él". ¿Qué ocurre?

S. S., Freetown, Sierra Leona. (Libanés "cristiano" – ahora trabaja en África Occidental)

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la luz fue manifestada por el Maestro Jesús.)




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