Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Septiembre 1997
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR -- SEPTIEMBRE 1997

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como “ángeles” salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un ‘familiar’, una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el ‘patrón’ de una persona real, pero en la mayoría de las veces el ‘familiar’ es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


Disfraz

Estimados Editores,

Para ir a trabajar, tengo que coger un tren en la estación de Sants en Barcelona. Una mañana de octubre de 1996, atravesando el último paso de cebra cerca de la estación, me llamó la atención un coche pequeño, viejo y destartalado, un seat 600. El conductor iba vestido como un príncipe oriental, con un traje blanco y un turbante verde esmeralda. Lo pude observar cuando el coche pasaba lentamente a mi lado. En el asiento del acompañante había un hombre vestido de negro, con ropa al estilo europeo difícil de distinguir. El coche se detuvo delante del paso de cebra. Yo crucé junto con otras personas y, como de costumbre, me aseguré mirando rápidamente a mi izquierda que todos los vehículos habían parado. Cuando hube recorrido unos pasos no pude evitar mirar hacia atrás para observar de nuevo esa extraña combinación. El coche estaba todavía delante del paso de cebra (no había semáforo) aunque podía haber continuado su trayectoria después de que los peatones hubiéramos cruzado. Para mi mayor asombro, este conductor vestido al estilo oriental sacó su cabeza por la ventana y empezó a hacerme muecas. Sus ojos eran marrones y expresivos. Yo había estado observando este coche y el conductor de una forma muy discreta, pues no soy el tipo de persona que mira fijamente a la gente sólo porque vista o tenga un aspecto diferente al mío.

Debo admitir que me sentí un poco incómoda. Todavía creo que no había lógica ni en la situación ni en el comportamiento de ese conductor. No creo que se tratara de un distinguido español que trabajara como cobrador de morosos. ¿Podría decirme quién era ese conductor?

E. v. V., Barcelona, España.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el conductor "oriental" era Maitreya. El pasajero era el Maestro Jesús.)


(Des-)aparición de Año Nuevo

Estimados Editores,

El 12 de diciembre de 1996 llevé a mi nieto a una obra teatral de Año Nuevo junto con un amigo y su hija. De camino hacia allí, cruzamos un paso subterráneo donde hay muchas tiendas y cafeterías. Ese lugar está normalmente muy concurrido, pero ya que era domingo, no había casi nadie. Cerca de la salida había un hombre sentado y cuando le miré asumí que se trataba de una persona sin hogar. Vestía una ropa informal y de color negro, y parecía estar muy solo. Al pasar, me sorprendió ver cuánto se parecían su rostro y cabello a los de Jesús. Miré hacia atrás y todavía estaba sentado en el mismo sitio, mirando fijamente a un lugar cerca de él. Seguí andando un poco y cuando me giré hacia atrás por segunda vez – ya no estaba.

¿Podría decirme quién era ese hombre?

A. N., Ljubljana, Eslovenia.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre era el Maestro Jesús.)


Encuentro oportuno

Estimados Editores,

El 3 de julio de 1996 me encontraba en el boulevard de St Jean de Monts, Francia, en la parte de atrás de mi coche, preparando café. Estaba lloviendo un poco y yo iba pensando en un desastre que probablemente le había causado a mi jefe, y me encontraba muy deprimido. De pronto, escuché el sonido de unos neumáticos pisando agua y un coche se detuvo justo detrás de mi. Me giré y miré directamente el rostro de una mujer francesa, de unos 40 años, sentada detrás del volante. Inmediatamente, pude experimentar una extrema sensación de felicidad y paz; sentí una cálida bienvenida, y empecé a sonreír. Pero no había una razón aparente para sonreír, porque la mujer y la niña que estaba a su lado no dijeron nada y no sonrieron. Nos mantuvimos en silencio durante unos breves segundos. Luego le dije qué era lo que quería. Me preguntó cómo ir a Notre Dame de Monts. Yo estaba acampando allí, así que conocía el camino aunque tuve que recordarlo durante un instante, porque se podían tomar varias rutas. Luego me preguntó en qué dirección se encontraba el casino. Se lo indiqué y le dije que ese era también un camino hacia Notre Dame de Monts. Me dio las gracias educadamente, y después de que arrancaran escuché que la niña decía: ¡"Au revoir"! Tenían que dar una vuelta en redondo para dirigirse al casino, pero en realidad nunca les vi girar o pasar por el otro lado de la carretera.

Después me di cuenta de que no tenía ni idea del aspecto de la niña, sólo 'sabía' que era una niña. Mientras conducía de vuelta a casa me encontraba sorprendentemente equilibrado y sereno. Esta sensación duró aproximadamente una semana. Estaba muy impresionado y agradecido, y la experiencia me ayudó a ver mi problema más objetivamente y a seguir con mi vida.

¿Podría decirme si la mujer era Maitreya, y si es así, quién era la niña, y por qué no la 'vi'?

E. W., Leersum, Holanda.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que la "mujer" era Maitreya. La "niña" era el Maestro Jesús, a quien el que escribió esta carta sí pudo ver.)




[REGRESO A LA HOME PAGE]