Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Julio/Agosto 1997
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR -- JULIO/AGOSTO 1997

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como “ángeles” salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un ‘familiar’, una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el ‘patrón’ de una persona real, pero en la mayoría de las veces el ‘familiar’ es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


El Maestro de Tokio hace una breve visita

Estimados Editores,

El 13 de mayo de 1997, me apresuraba a la conferencia de Benjamin Creme en Nagoya, Japón. Al acercarme a la sala de conferencias en un sendero a través del parque, observé a un japonés alto de unos 30 años, caminando distendido delante mío en la misma dirección. Escuché el reloj del parque que comenzaba a hacer sonar su carillón de las 6 de la tarde, que era la hora programada para el comienzo de la conferencia. En lugar de correr, reduje el paso porque había algo en la atmósfera que envolvía a este hombre que llamó mi atención.

Tenía pelo largo y llevaba sombrero. Iba impecablemente vestido con una camisa azul informal, y calzaba zapatos de cuero sin calcetines. Pensé que se dirigía a la conferencia de Benjamin Creme, pero no parecía tener prisa. Caminaba elegantemente bajo la lluvia de primavera sin paraguas como si disfrutara caminando, observando a los árboles del sendero. Sentía una necesidad de seguir caminando detrás del extraño, pero no quería llegar tarde a la importante conferencia a la que iba a asistir. Así que le adelanté y miré hacia atrás para poder observarlo. Me impresionaron sus extraordinarios ojos – profundos y magnéticos, llenos de amor y nobleza.

Cuando llegué a la sala, la charla afortunadamente aún no había comenzado. Mientras intercambiaba saludos con una amiga a la entrada, observé que el hombre extraordinario había entrado en la sala.

Supe después por el Sr. Creme que el hombre era el Maestro de Tokio. Mi fe en el hecho de la presencia de Maitreya en el mundo se hizo aún más profunda.

T. A., Aichi-ken, Japón.


Inglés misterioso

Estimados Editores,

En mayo de 1996, fui a escuchar la conferencia de Benjamin Creme en Kosei-Nenkin-Kaikan de Osaka, Japón. Era la primera vez que asistía a sus charlas. Mientras observaba la exposición de cruces de luz en el vestíbulo antes de que comenzara la conferencia, observé a un anciano caballero inglés de pelo y barba plateados de pie junto a un japonés con traje negro en una esquina del vestíbulo. El inglés se apoyaba en un bastón y parecía cojo de una pierna. Tenía un rostro majestuoso y solemne que me impresionó mucho. Me pregunté si no sería Benjamin Creme, puesto que nunca le había visto antes.

Quería ir a hablar con él, pero sentí que no debía. Mientras examinaba la exposición de fotos y libros, seguí mirándole, preguntándome quién sería ese hombre. Pregunté a una amiga que había venido conmigo a la conferencia si sabía quién era ese hombre, pero ella no le había visto en el vestíbulo. Anduvimos unos pasos para entrar en la sala, y mi amiga señaló a un hombre que estaba de pie en el pasillo central en el centro de la sala. "¿No es ese el hombre del que me preguntabas?" dijo. "Sí, ese es el hombre." Miraba hacia el suelo y se dirigía hacia nosotras. Pensaba que podría verle el rostro más claramente cuando nos encontráramos. Pero al instante siguiente, nos pasó tan rápidamente que no pude verle el rostro. Cuando miré hacia atrás, vi a alguien de la organización en lo alto de las escaleras haciendo gestos para que le ayudarán puesto que iba cojeando. El descendió los escalones y se perdió de vista. Pensé que era extraño que un hombre cojo pudiera andar tan deprisa.

No pude olvidar a ese caballero y estuve pensando en él durante todo el año. ¿Podría ser tan amable de decirme si ese hombre era Maitreya?

K. F., Nara, Japón

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre era, en efecto, Maitreya.)


Elocuente 'Juan'

Estimados Editores,

El 24 de julio de 1996, en el Aeropuerto de Denver en Colorado, justo antes de subir al avión hacia San Francisco, iba de prisa a una fuente de agua para beber cuando vi a un joven sentado en el primer asiento de una fila de sillas vacías. Esto parecía inusual puesto que el aeropuerto tenía mucha actividad y estaba atestado; vestía de forma informal: camiseta deportiva y bermudas. Era pelirrojo, con ojos azul verdoso y me estaba mirando y sonriendo. Me detuve súbitamente durante un segundo. Creo que me dijo 'Hola' – y creo que también le dije 'Hola'. Tenía prisa, fui a por el agua y volví rápidamente, ojeando hacia el asiento donde le había visto, pero estaba vacío. Dos miembros de nuestro grupo me estaban esperando y subimos a bordo.

Después de llegar a nuestros asientos, me asombré de ver al joven sentado en la ventana de nuestra fila. Sonreía con esa bella sonrisa, sus ojos rebosantes de humor. Me senté junto a él. Esperando el despegue, comenzamos a hablar. No sé lo que me llevó a ello pero me encontré hablando de nuestros ineptos y corruptos políticos y gobierno. Me dijo que trabajaba para el gobierno. Le respondí: "Entonces sabrás de lo que estoy hablando." Me dijo que trabajaba para la Agencia Federal de Aviación y continuó explicando con detalles el sistema – radares, torres, etc. Me quedé tan fascinada con sus bellas manos cuando mostraba cómo debían maniobrar los aviones cuando recibían las instrucciones por radar, torres, ordenadores, etc., era todo tan técnico. Comentó sobre la belleza de las nubes y cuando le dije que siempre veía rostros en las nubes me señaló algunas. Nunca paró de sonreír; aún cuando estaba en silencio, mirando por la ventana, podía verle sonreír. De hecho, comenzaba a padecer tortícolis puesto que no podía quitar mi vista de él.

Cuando aterrizamos en San Francisco sufrimos un retraso de 15 minutos en desembarcar. Continuó hablando y sonriendo. Le pregunté si tenía equipaje en el compartimiento superior y murmuró algo que no conseguí entender. Le di las gracias por la charla informativa y le dije: "Soy Mickey." Mientras nos dábamos las manos dijo con su espléndida sonrisa graciosa: "Soy Juan." ¿Quién era ese hombre?

K. D., Boulder, Co., EEUU

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el joven era el Maestro Jesús.)




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