Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Mayo 1997
Título: Cartas de Lectores sobre Experiencias de Maitreya y los Maestros

CARTAS AL EDITOR -- MAYO 1997

Cuando se escriba a la sección de cartas de Share International, por favor indicar si desea que su nombre sea omitido. En ausencia de indicaciones los editores asumirán que el nombre puede publicarse. A menos que se pida lo contrario, algunas de estas cartas podrían ser reproducidas en nuestra página web. Allí sólo se utilizarán iniciales, ciudad y país.
Debido al espacio disponible, en esta sección sólo se publicará una selección de todas las cartas que se publican en la versión inglesa de la revista.
Debido al creciente número de cartas recibidas, podrían pasar meses hasta que una carta fuera publicada. Por favor abstenerse de enviar una misma carta más de una vez, puesto que puede causar retrasos y confusión.

Durante muchos años, algunos de los Maestros, en especial Maitreya y el Maestro Jesús, se han aparecido en las conferencias y Meditaciones de Transmisión de Benjamin Creme. Ellos también se aparecen, con diferentes disfraces, a un gran número de personas en todo el mundo. Algunas personas envían sus experiencias a la revista Share International. Si las experiencias son autentificadas por el Maestro de Benjamin Creme, las cartas son publicadas.
Estas experiencias son dadas para inspirar, guiar o enseñar, a menudo para curar e inspirar. Muy a menudo, también, llaman la atención, o comentan, de una forma divertida, alguna intolerancia fija, por ejemplo, fumar o beber. Muchas veces los Maestros actúan como “ángeles” salvadores en accidentes, durante tiempos de guerra, terremotos y otras catástrofes.
Ellos utilizan un ‘familiar’, una forma mental, que parece totalmente real, y a través de la cual los pensamientos del Maestro pueden expresarse: Ellos aparecen como un hombre, una mujer, un niño, a voluntad. Ocasionalmente Ellos utilizan el ‘patrón’ de una persona real, pero en la mayoría de las veces el ‘familiar’ es una creación completamente nueva. Las siguientes cartas son ejemplos de este tipo de comunicación de los Maestros.


"Me verás por la televisión"

Estimados Editores,

Una amiga mía, Tatjana, que es una artista joven, me contó recientemente la siguiente historia:

Un día estaba sentada con otra amiga en un restaurante al que suelen ir muchos artistas. Un hombre entró en el restaurante y se sentó a su lado. Aunque era un día frío, él sólo llevaba sandalias en sus pies descalzos, mientras que sus hombros estaban cubiertos por una pieza de vestir de piel. Al cabo de un rato él le pidió algo de dinero, y ella le dio cuatro francos. Dijo que su nombre era Platino. Hablaron de todo un poco, y ella se fijó en sus ojos radiantes, amorosos y azules. Se sentía muy cómoda en su presencia pero no pudo estar mucho tiempo porque tenía que ir a casa y recoger a sus hijos al colegio.

Mientras se despedía de él, el desconocido dijo: ¡"Pronto nos encontraremos otra vez"! Ella pensó que quería decir que quizás se encontrarían de nuevo alguna otra vez, y contestó: "¡Sí, estaría bien!" El hombre añadió: "Me verás por la televisión". Como ella no quería perderse el programa en el que saldría, le preguntó cuándo sería. El le sonrió y dijo: "Eso no lo sé – pero ya lo sabrás. ¡No lo vas a pasar por alto!"

Ella dice que no puede olvidar este encuentro y se pregunta si fue Maitreya quien se le apareció.

T. W., Biel, Suiza.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que era, en realidad, Maitreya. Es también la primera vez, en uno de estos encuentros, que Maitreya ha mencionado su aparición en la televisión.)


¿Un toque de sofisticación?

Estimados Editores,

El domingo 2 de junio de 1996, sobre las 10.30 de la noche, me encontraba sentado en la terraza de un restaurante turco de la Rue Papillon en París, cuando de repente apareció un hombre con una bicicleta. Era alto, bastante robusto, y su rostro me sorprendió realmente ya que tenía exactamente el mismo aspecto que Maitreya cuando se apareció en Nairobi. Su mirada era penetrante y abierta. Llevaba sandalias. Se detuvo frente a mí e inmediatamente pensé que se trataba del Señor Maitreya. Dije: "Buenas noches", de manera informal. El contestó: "Este es un lugar extraño", y yo añadí que eso depende del punto de vista de cada uno.

El dijo, todavía sentado en su bicicleta, que preferiría estar sentado en una mesa sobre una grúa porque, desde lo alto, uno tiene una perspectiva mejor de la vida. Preguntó por qué habían allí unos pósters.

Yo le respondí que se estaba construyendo una nueva estación de metro, y que parte de un edificio se había derrumbado. El recostó la bicicleta y fue a mirar el escaparate de una tienda donde se exponían recortes de periódicos sobre los accidentes de diciembre de 1995.

Luego se acercó a nuestra mesa, donde yo estaba sentado con un par de amigos. Me había encontrado con dos señoras que conocía, y empecé a hablar con ellas, mientras él seguía conversando con mis dos amigos. Luego volvió a su bicicleta y dijo: "nos vemos pronto, quizás". Siempre recordaré su mirada y especialmente sus ojos, tiernos y traviesos.

J. B., Paris, Francia.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre era, en realidad, Maitreya.)


Otro milagro en Knoxville

Estimados Editores,

En las últimas 24 horas* el Reverendo Joe Bullard y su esposa Mildred se apresuraron a llevar a su hijo David al hospital de Knoxville para realizar una operación de emergencia en la vesícula biliar. A causa de un problema de corazón que sufre David, el cirujano dijo que la operación sería extremadamente peligrosa, así que invitó a la familia a ver la vesícula a través de una pantalla antes de la operación, para que pudieran darse cuenta de lo mal que estaba. Mientras los Bullard miraban, apareció una pequeña cruz de luz posándose sobre la imagen de la vesícula que estaban observando. Un miembro de la familia se apresuró a llamar a una enfermera, pero cuando esta llegó, la cruz había desaparecido.

Se avisó al médico y notificó a la familia que algo había ocurrido, y que ahora no había en absoluto necesidad de cirugía. ¡La vesícula estaba bien!

(Joe Bullard es el pastor de la Iglesia Bautista de Copper Ridge en Knoxville, Tennessee, que ha atraído la atención mundial por las cruces de luz curativas de 12 metros cuadrados que aparecen diariamente en el aparcamiento, visibles a todos los que miren por las pequeñas ventanas de la iglesia.)

B. P., EEUU.

(*Carta con fecha del 15 de marzo de 1997)

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que Maitreya manifestó la curación milagrosa.)


Angel en la parada del autobús

Estimados Editores,

(1) En 1985 mi hermana y yo planeamos un viaje a Fiji. El avión salía de San Francisco, así que viajamos allí el mismo día de mi partida, para pasar la jornada antes de que el vuelo saliera por la noche. Mi hermana partía al cabo de tres días.

Durante nuestra estancia en San Francisco ese día, constantemente nos seguía un hombre que no paraba de mirarnos. En algunos momentos desaparecía y luego volvía a aparecer con ropas distintas. Ni cabe decir que, al final de la tarde, yo estaba casi histérica. Me despedí de mi hermana en la estación de autobuses Greyhound, y me dirigí andando a otra parada para subirme al autobús que me llevaría al aeropuerto. Iba anocheciendo y yo me encontraba en una parte pobre de la ciudad. Parecía no haber nadie alrededor y esto aún me hizo poner más nerviosa.

Entonces un hombre de color, viejo, alto y delgado, se acercó a la parada del autobús. Iba vestido con un traje y sombrero arrugados, así que asumí que sería un hombre de la calle. Parecía tener bastante personalidad, pues iba cantando y hablándose a sí mismo. Cuando me vio exclamó: "Chica, ¿qué estás haciendo aquí?" Yo le contesté que me dirigía al aeropuerto. El dijo que se sentaría a mi lado mientras esperaba el autobús. Hablamos un poco mientras tanto. El preguntó si yo llevaba suficiente dinero para llegar hasta el aeropuerto. Esto me pareció una pregunta increíble porque él tenía aspecto de necesitar el dinero. Me acompañó al autobús hablando sin parar. Al final, le dijo al conductor del autobús que cuidara de mí y se asegurara de que llegaba al aeropuerto. Mientras el autobús se alejaba le miré de vuelta y me sentí inundada por un intenso amor hacia ese hombre. Al cabo de tres días mi hermana tuvo la misma experiencia en la misma parada de autobús y describió al mismo hombre. Ella es mi hermana gemela, aunque el hombre no se dio cuenta.

Ahora, 11 años después, estamos convencidas de que ese hombre era un 'ángel' y al volver a contar la historia me siento indefectiblemente conmocionada como en ese día. ¿Fue ese 'ángel' un ángel o quizás Maitreya?

B. F., Vancouver, Canadá.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre era, en realidad, Maitreya. El hombre que se iba cambiando de ropa también era Maitreya. El no las iba siguiendo por todos lados sino que simplemente se les aparecía una y otra vez.)


(2) En 1988 viajé con dos compañeras a Ios, Grecia. Ios parece ser una isla de fiestas, así que cada noche que estuvimos allí íbamos a bares y clubs. En ese momento tenía 22 años, y aunque ya había ido de bares durante algún tiempo, todavía me sentía incómoda en ellos.

Una de esas noches, mientras observaba a mis compañeras pasarlo bien, me quedé a un lado pensando por qué me sentía tan incómoda y no podía simplemente 'unirme a la fiesta'. Entonces se me acercó un hombre que noté que me había estado observando. Esto hacía más delicada la situación, pero me sentía bien con su compañía.

El dijo que yo no era como mis amigas. Yo le contesté que era cierto. El observó que yo tenía un aspecto mucho más joven que ellas pero que actuaba de una forma más adulta y más madura. En realidad todas teníamos la misma edad. Entre otras cosas dijo: "Algún día serás profesora". Yo le contesté rápidamente que no, admitiendo que no tenía la paciencia necesaria. El dijo: "no quiero decir una profesora de escuela, sino una profesora moral de algún tipo". Añadió que me convertiría en profesora cerca de los 29 años. (Por cierto, empecé la Meditación de Transmisión un mes antes de cumplir 29 años). Mientras yo consideraba lo que él me decía, dijo: "Y nunca me olvidarás". El era alemán, alto y fornido, con ojos marrones, cabello castaño y rizado, y bigote. Nunca le he olvidado. ¿Era un miembro de la Jerarquía?

B. F., Vancouver, Canadá.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el hombre era Maitreya.)


(3) Mientras conducía de vuelta a casa el 28 de julio de 1996, procedente de la Conferencia de Tara Center en San Francisco junto con dos compañeros, Jo y Michael, estábamos hablando sobre la conferencia. Pasamos por Napa Valley, el lago Berryessa y su río. Justo antes de la autopista principal hacia el norte, paramos en una pequeña gasolinera en una parte poco halagueña de Winters, California. Fuera del coche, continuamos nuestra conversación de que creíamos que era innecesario ver a Maitreya en una experiencia, ya que verdaderamente creíamos en su existencia. Habiendo llegado a esta conclusión, Michael se dirigió a los surtidores de gasolina mientras yo y Jo nos encaminamos a la pequeña tienda de la gasolinera. Me encontraba a unos cinco pasos por detrás de Jo porque me detuve a preguntarle a Michael qué es lo que quería. Por el rabillo del ojo pude ver a alguien que aguardaba con la puerta abierta a Jo. Mientras yo me dirigía de nuevo a la puerta, esta persona se encontraba de pronto a mi lado y me hablaba con gran amabilidad: "También te he esperado a ti con la puerta abierta, pero estabas demasiado lejos". Le miré y me resultaba muy familiar. Era un joven japonés americano, que llevaba una gorra de béisbol, camiseta y grandes gafas de sol, así que apenas pude ver sus ojos. Sonreía alegremente. Yo también le sonreí y le agradecí su consideración, y me sentí impulsada a darle un amistoso abrazo. Luego añadió: "Bien, como eres tan guapa creo que voy a volver y abriré de todos modos la puerta". Normalmente me sentiría incómoda con semejante comentario, pero por su naturaleza juguetona yo simplemente reí e hice un gesto de aprobación inclinándome. Le di las gracias de nuevo mientras entraba por la puerta abierta, pensando cuán inusualmente dulce y agradable era. Luego, le pregunté al encargado de la gasolinera que pusiera en funcionamiento el surtidor de gasolina, y luego salí a fuera para decírselo a Michael. Al principio quería dirigirme a donde estaba Michael para que ambos pudiéramos hablar con el joven. Lo que creía es que su vehículo estaba cerca del nuestro. Pero no lo podía ver, así que avisé a Michael y volví a entrar en la tienda.

Quizás al cabo de 15 minutos, mientras conducíamos dirección norte, Michael nos comentó cuánto apreciaba lo abiertos que eran los norteamericanos. Añadió que al contar en la conferencia una experiencia que tuvo con un enigmático jugador de golf japonés que había conocido hacía una semana en Canadá, las personas que le escuchaban estaban tan animadas. Luego dijo: "y ese tipo super-simpático en la gasolinera. He estado en muchas gasolineras a lo largo de mi vida y nunca había visto a nadie tan amable y que entablara conversación de esa forma." Yo pregunté: "¿Era asiático? yo también me lo encontré". Les conté mi breve experiencia. Jo no recordaba que alguien aguardara con la puerta abierta y no vio a nadie dentro de la tienda.

La experiencia de Michael empezó al decidir utilizar el surtidor número cuatro (nuestro número favorito) ya que estaba libre, pero mientras se acercaba se sorprendió al ver que estaba ocupado por un coche blanco 'Bronco' que ni siquiera vio venir. Así que tomó una manguera diferente y esperó mi señal. Mientras llenaba el tanque, el joven asiático se acercó y dijo: "¿Estábais justo en el lago?" Michael se quedó de nuevo sorprendido, no sólo por su percepción sino también por su simpatía. "No, simplemente hemos pasado." El hombre dijo "Creí que la gente se quedaría allí porque es tan bonito." "Sí, es un bonito lago", dijo Michael y pensó lo vivo y simpático que era, al tratarse de una zona tan tosca de la ciudad. El hombre continuó: "Justo he acabado de trabajar así que voy a buscar mi caña para ir pescar al río." Michael había terminado de llenar el depósito, pero todavía quería hablar con este joven. Incluso se le ocurrió decirle que el Cristo estaba en el mundo, pero en vez de esto dijo: "Buena suerte con la pesca". Y después el joven se fue. Michael no puede recordar el ruido que haría al cerrar la puerta o encender el motor, sino que observó la naturalidad con la que se movía. Jo, Michael y yo empezamos a unir cabos y nos preguntamos si nos habríamos encontrado con uno de los hombres más simpáticos de la tierra o con Maitreya. En cualquier caso, nos dejó un gran sentimiento de paz hacia la humanidad y las ganas de verle de nuevo.

B. F., Vancouver, Canadá.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el "joven japonés" era Maitreya.)


¿Doctor Who?

Estimados Editores,

Escuché recientemente la siguiente historia de una conocida mía. Su experiencia empezó en 1985 o 1986. Ella estaba muy enferma en ese momento y los médicos ya no podían hacer nada por ella. Entonces empezó a meditar y rezaba mucho a Sai Baba para que le ayudara.

Una noche se despertó de repente y vio a Sai Baba de pie al lado de su cama con los brazos alzados en un gesto de bendición. Sólo duró unos segundos, pero ella sabía en su interior que se recuperaría.

En cosa de un año más o menos ya no había ni rastro de su enfermedad. Un día, mientras esperaba un autobús, se dio cuenta de que había un hombre al que pudo reconocer como a su médico. Se alegraron mútuamente de haberse encontrado y se dieron la mano. El médico fue muy amable y le preguntó sobre su salud. Ella le explicó lo contenta que estaba de que su salud estuviera mejor que nunca. La mujer dijo: "De todos modos, intentaré hacerle una visita dentro de poco, pero debe tener muchos pacientes estos días, ¿verdad?

"No, pacientes no", contestó, "tengo muchos discípulos". ¡Qué respuesta tan extraña! De pronto la mujer se dio cuenta de que su 'médico' vestía ropas muy raras (como si fueran del siglo pasado) y ya no se parecía más al médico. Pero entonces llegó el autobús, se despidieron, y se separaron. Avanzó unos pasos, y cuando se giró, él había desaparecido.

Agradecería sus comentarios.

M. G., Ljubljana, Eslovenia.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el "médico" era Maitreya.)


Gloria matinal

Estimados Editores,

Del 1 al 16 de marzo de 1995 me encontraba en casa de mis tíos en Ljubljana. El camino hacia mi lugar de trabajo pasa por el Tromostovje (el así llamado Tres Puentes) en el centro de la ciudad. Un día, mientras cruzaba la plaza Preseren poco antes de las 8 en punto de la mañana, me fijé en un joven de ojos centelleantes y buena constitución.

Lo que encontré extraño en él fueron sus ropas sencillas, que no parecían encajar con sus extraordinarios ojos. Vestía indumentaria de trabajo de color crema, mientras que su cabello era castaño claro y sus ojos eran muy brillantes. Por un momento nos miramos mútuamente y cuando me sonrió tuve la sensación de que sólo nosotros dos sabíamos de qué se trataba (aunque a mí nada me resultaba claro). Observé que dos jóvenes traviesos le estaban importunando, así que me apresuré al trabajo con una sensación excepcionalmente agradable.

Al cabo de más de un año, una compañera mencionó un encuentro parecido, y me animó a preguntar quién era ese hombre.

M. K., Ljubljana, Eslovenia.

(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el joven era el Maestro Jesús.)




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